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Koldo García pide al Supremo su “inmediata puesta en libertad” para preparar el juicio del caso Mascarillas

9 marzo 2026 - 09:33 h
El exasesor Koldo García a su llegada al Tribunal Supremo, a 27 de noviembre de 2025

La defensa de Koldo García ha solicitado al Tribunal Supremo la “inmediata puesta en libertad” de quien fuera el 'chico para todo' del exministro José Luis Ábalos con el objetivo de poder coordinar adecuadamente la preparación del juicio —fijado ya para el 7 de abril— al entender que, de permanecer en prisión provisional en el centro penitenciario de Soto de Real, esto sería “un obstáculo insalvable para el ejercicio efectivo de su derecho a la defensa”.

Así consta en un escrito al que ha tenido acceso elDiario.es, en el que se destaca que se da una quiebra en la igualdad de armas porque “mientras el Ministerio Fiscal y las acusaciones disponen de medios técnicos y tiempo ilimitado para analizar la prueba, él se ve confinado a un régimen de comunicaciones tasado”. Fuentes jurídicas consultadas por este diario destacan que la defensa de Ábalos también solicitará su puesta en libertad para poder preparar con garantías su defensa en el caso Mascarillas, donde ambos serán juzgados junto al conseguidor Víctor de Aldama por presuntamente haber obtenido dádivas a cambio de asignar contratos para la compra de material sanitario en plena pandemia de coronavirus.

La defensa de Koldo García indica, por otro lado, que mantener la privación de libertad de su representado “impide que el acusado trabaje con su abogada en la estrategia de contradicción de las pruebas de cargo”. “Mantener la prisión provisional en este escenario supone enviar al acusado al banquillo en condiciones de inferioridad, lo que constituye una vulneración flagrante del derecho a un proceso con todas las garantías”, lamenta. En cuanto a la motivación que llevó al instructor del caso a decretar la prisión provisional, el riesgo de fuga, señala que el mismo se ha visto “neutralizado” y destaca que sus “vínculos vitales hacen impensable cualquier intento de sustraerse a la acción de la justicia”. Como alternativa, la defensa propone medidas menos lesivas como ir a firmar cada día a un juzgado, que se le retire el pasaporte o, incluso, que le coloquen un control telemático.

En un segundo escrito ante el Alto Tribunal, el exasesor ministerial interesa que en la vista oral él sea el último que declare de todos los encausados y después de que se hayan realizado todas las testificales y periciales para así tener “todos los elementos de cargo” y ejercer su derecho de defensa con garantías. Y en todo caso, exige declarar tras De Aldama, al que define como “el ornitorrinco procesal” porque “manteniendo formalmente la condición de acusado, actúa de facto ejerciendo una labor de acusación contra otros coimputados”. “La ambigüedad de esta posición híbrida —que nada entre la defensa de sus intereses y la colaboración acusatoria— genera un riesgo evidente de indefensión para mi mandante”, señala.

Informa Javier Lillo

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