Condenado un agente inmobiliario por amenazar por WhatsApp a Rubén Sánchez
«Quieres que te haga una visita», «no me conoces y me vas a encontrar», «te voy a hundir», «y eso sí es una amenaza, hijo de la gran puta»… El titular de la plaza número 2 de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Sevilla ha condenado a un agente inmobiliario por amenazar al secretario general de FACUA-Consumidores en Acción. Las amenazas se produjeron al no acceder Rubén Sánchez a la eliminación de una serie de publicaciones de la web y redes sociales de la asociación donde destapaba los fraudes que viene cometiendo con inquilinos a través de un negocio al que ha cambiado de nombre en varias ocasiones tras salir a la luz sus irregularidades.
El agente condenado ha modificado ya al menos tres veces la denominación comercial de su negocio tras trascender las denuncias de FACUA por el cobro ilegal de honorarios a inquilinos, por el que la autoridad de consumo de la Junta de Andalucía lo sancionó el año pasado con 7.000 euros.
En su sentencia, fechada el 9 de marzo, el juez Miguel Ángel Gálvez Jiménez señala que «las expresiones descritas en los hechos probados objetivamente consideradas constituyen una amenaza, efectuadas dentro del contexto de una discusión relativa a la publicación de una información periodística efectuada por el denunciante».
El agente, según Facua, ha sido condenado a un mes de multa por delito leve de amenazas y al pago de las costas del procedimiento judicial, por lo que tendrá que abonar a Sánchez los gastos que le representó certificar ante notario los WhatsApp que le envió durante días.
Durante el juicio, el agente inmobiliario aseguró que lo único que pretendía con sus mensajes era «tomar café» con el secretario general de FACUA y que tenía pruebas de que la Junta de Andalucía nunca lo había multado —aunque no las aportó—, además de afirmar que como consecuencia de las publicaciones de la asociación había perdido 10.000 euros y estaba bajo tratamiento psiquiátrico. En la actualidad, sigue vulnerando la prohibición legal de cobrar honorarios a inquilinos, asegura la entidad.
Las amenazas
Los hechos se remontan al pasado mes de noviembre, cuando el agente pidió al secretario general de FACUA a través de WhatsApp que eliminase una publicación sobre la nueva denuncia presentada contra él por la asociación y le aseguró que había acudido «al juzgado». Al contestarle Sánchez que no había ningún motivo para borrar ni corregir lo publicado ya que sus irregularidades habían sido contrastadas, el agente inmobiliario comenzó con sus amenazas: «o la retira de forma amable y aquí no ha pasado nada o usted mismo verá las consecuencias que tiene conmigo».
«La Policía Nacional ya lo sabe y el juzgado también», escribió el agente a Sánchez al tiempo que le reiteró su exigencia de que eliminase la publicación sobre las irregularidades que continúa cometiendo con los inquilinos. Mensajes a los que se sumaron fanfarronadas como «tengo contactos en todos los lugares», «solo me hace falta una llamada» o «te he investigado tanto que sé de ti más que tú mismo», además de descalificativos como «cobras una paguita», el mantra de la extrema derecha contra los dirigentes de organizaciones que defienden los derechos ciudadanos, destaca Facua en un comunicado en su web.
“¿Quieres que te vaya a ver en persona?”
Varios días después, al ver que la información sobre la denuncia continuaba publicada en la web de FACUA y sus redes sociales, el agente volvió a escribir a Rubén Sánchez: «Aún se encuentra activa la tontería que has puesto. Me estás leyendo? O quieres que te vaya a ver en persona?».
Los WhatsApp continuaron durante más de dos horas. Entre ellos, una retahíla de insultos y descalificaciones: «impresentable», «embustero», «sicópata», «no eres más que un aficionado que no tiene donde caerse muerto», «imbécil», «hijo de la gran puta»…
El agente amenazó a Sánchez con ir a buscarlo hasta en seis ocasiones. Durante varios días, le insistió una y otra vez en que eliminara las publicaciones sobre él: «Quieres que te haga una visita y hablamos cara a cara», «¿Sabes qué es lo que me motiva ir a por ti?», «Te veo mañana vale?», «si no lo haces pidiéndotelo como te lo he pedido incluso por favor pues tendré que reunirme contigo», «por las buenas lo he intentando y si quieres seguimos por las buenas», «la cita de mañana sigue en pie a excepción que me mandes las publicaciones retiradas», «no pasa nada crack se te van a quitar las ganas de seguir mintiendo».
El agente inmobiliario finalizó sus mensajes con estas advertencias: «Se lo aconsejo no se venga arriba», «Ni una tontería más te aguanto», «Porque no amenazo pero no me conoces sinvergüenza no me conoces y me vas a encontrar», «Te voy a hundir», «Y eso sí es una amenaza hijo de la gran puta», «multiplica por 4 lo que hagas», «te doy mi palabra».
El agente capta a sus clientes mediante anuncios publicados en portales inmobiliarios como Idealista y Yaencontre. El condenado ha cambiado ya al menos tres veces la denominación comercial de su negocio, asegura Facua, que apunta que el condenado actúa ahora con la denominación comercial DI'Cassa Luxury Estates.
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