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Recortes en sanidad: una amenaza para la salud trans

Mayores tiempos de espera y nuevas restricciones dificultan acceder a los tratamientos de reasignación de género

Los colectivos recurren a programas de asistencia de ONGs y organizan talleres para compartir conocimientos sobre hormonación y cuidados

Manifestación trans en Madrid

Manifestación del Octubre Trans el pasado 20 de octubre en Madrid

Listas de espera más largas, endurecimiento de los requisitos para acceder a los tratamientos, exclusión de las personas inmigrantes sin papeles de la sanidad pública... El movimiento trans lleva todo el mes de octubre movilizado contra los recortes en sanidad y los retrocesos en la atención a la transexualidad promovidos por los gobiernos conservadores. Mientras denuncian la vulneración de sus derechos sociales y sanitarios, los colectivos exploran alternativas para que las personas puedan continuar con sus procesos de transición de género: desde acogerse a programas sociosanitarios de ONGs, a promover talleres para intercambiar conocimientos sobre temas como la autohormonación.

La campaña internacional por la despatologización de la transexualidad STP 2012 reivindica que las categorías diagnósticas de ‘trastornos de la identidad de género’ y ‘fetichismo transvestista’ / ‘transvestismo fetichista’ desaparezcan del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM), publicado por la Asociación Norteamericana de Psiquiatría, y de la Clasificación Internacional de Enfermedades y otros Problemas de Salud (CIE), editada por la Organización Mundial de la Salud. STP2012 propone que las identidades trans pasen a estar incluidas en el CIE como un proceso de salud no basado en una enfermedad o trastorno mental, de forma que la despatologización no suponga excluir los tratamientos de reasignación sexual de la sanidad pública. Además, reclaman que esos tratamientos estén regulados sobre los principios de autonomía y decisión informada del paciente.

Los colectivos que organizan el mes de movilización Octubre Trans en varias ciudades del Estado español, critican que la Ley de Identidad de Género, aprobada en 2007 a iniciativa del Gobierno de Zapatero, no respeta esos principios. La Ley exige acreditar dos años de hormonación, dos de terapia psiquiátrica y recibir el diagnóstico de ‘disforia de género’ (malestar de la persona hacia su sexo biológico) para poder cambiarse de sexo y de nombre. Además, niega esa posibilidad a las personas inmigrantes. Según las organizaciones, esos protocolos no respetan los diferentes ritmos y procesos que viven las personas trans, por ejemplo, aquellas que quieren vivir en el género elegido sin modificar para ello su cuerpo. Además, califican el requisito de dos años de hormonación de “esterilización encubierta”, dado que esa es una de las consecuencias de la toma prolongada de hormonas.

Peor calidad y más tiempo de espera

A estas reivindicaciones el Octubre Trans suma este año las protestas contra la privatización y los recortes en sanidad, denunciando medidas como la del copago o la de excluir a las personas migrantes sin papeles del sistema público. En la Comunidad de Madrid se ha reducido la jornada laboral del personal médico de la Unidad de Trastornos de Identidad de Género (UTIG), lo que ha revertido en “una atención de peor calidad y en un incremento de las listas de espera”, denuncia el colectivo madrileño PandiTrans, uno de los impulsores del Octubre Trans en la capital. Con menos quirófanos disponibles, acceder a la cirugía genital por la sanidad pública lleva años de espera además de los dos de hormonación y terapia que establece la ley.

Desde el pasado junio, se exigen dos años de empadronamiento previo para iniciar el tratamiento de reasignación de género en la UTIG madrileña. Además, según ha podido saber la PandiTrans, la sanidad pública madrileña va a dejar de cubrir las intervenciones quirúrgicas específicas de las personas trans que inicien los tratamientos. El coste de una vaginoplastia en una clínica privada ronda los 17.000 euros, y una faloplastia puede alcanzar los 36.000 euros.

La Asamblea Octubre Trans Barcelona también ha notado un incremento de las listas de espera en la UTIG de la ciudad condal. El colectivo responde a los recortes explorando alternativas como los talleres de autogestión de la salud. “Aún antes no se estaba dando respuesta a cuestiones como los efectos de la testosterona o a procesos y ritmos distintos de los que imponen las unidades de trastorno, así que hemos optado por poner en circulación nuestros saberes, sin personas expertas que nos digan qué hacer con nuestras vidas”, exponen.

Integrantes de la PandiTrans también están realizando su proceso de transición de género al margen de los protocolos médicos, ya sea por considerarlos patologizantes y sexistas (se critica la tendencia a cuestionar a quienes no imitan el modelo de feminidad o masculinidad dominante), por encontrarse en lista de espera o por haberse quedado sin tarjeta sanitaria. Eso sí, matizan que “es fundamental llevar un control y recibir seguimiento sobre cómo la autohormonación afecta a la salud”. Iniciar la hormonación sin control analítico o suspenderla bruscamente puede acarrear problemas en la sangre o, en el caso de la testosterona, en el hígado. Además, para conseguir hormonas al margen del sistema sanitario hay que recurrir a vías informales como la venta por internet. El colectivo madrileño recomienda un programa de atención sociosanitaria para transexuales promovido por Médicos del Mundo y Transexualia, que incluye la supervisión endocrina. En todo caso, subraya la necesidad de luchar para no perder los derechos sanitarios.

Discurso feminista y anticapitalista

El discurso del Octubre Trans relaciona la crítica al binarismo de género con el discurso anticapitalista, feminista y antirracista. La PandiTrans, muy ligada a otros movimientos sociales de izquierda en Madrid, argumenta que son las políticas neoliberales las que recortan sus derechos y que “el heteropatriarcado es una de las principales fuentes de violencia y exclusión de todo lo que se sale de sus normas y estereotipos”.

Octubre Trans Barcelona también ha querido “salir de la burbuja” y llevar su discurso a nuevos espacios como las asambleas de barrio. “Compartimos con ellas mínimos políticos, pero nunca han oído hablar de transfeminismo”. Hasta el momento han participado en cuatro asambleas vecinales en las que han expuesto que “clasificar a las personas en dos géneros a los que se asignan roles y estereotipos rígidos y jerarquizados es una división violenta para todo el mundo, no sólo para las y los trans”. La Asamblea se muestra muy satisfecha con la acogida, y destaca que de esos encuentros han surgido alianzas para trabajar a favor de los derechos sanitarios de personas diversas.

A ambos colectivos les preocupa la criminalización del activismo que está promoviendo el Gobierno de Rajoy y alertan de que la derechización de la ciudadanía va a traducirse en más discriminación y agresiones contra las personas trans.


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