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Sanidad toma el control de potenciales medicamentos contra el coronavirus para asegurar el suministro

Laboratorio de coronavirus del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC). / Álvaro Muñoz Guzmán, SINC

Raúl Rejón

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Sanidad ha tomado el control sobre la distribución de siete fármacos con un potencial efecto positivo sobre la COVID-19 para, sobre todo, asegurar el suministro a los pacientes que los precisaban ya antes de la pandemia.

La expansión mundial del coronavirus ha puesto en marcha docenas de proyectos científicos que buscan vacunas y medicinas que combatan una enfermedad que afecta, en poco más de cuatro meses, a más de 900.000 personas. Al menos, 50 proyectos de vacuna y 91 tratamientos, según el recuento del Instituto Milken. Sueros nuevos, pero también aplicaciones novedosas para fármacos ya existentes.

La urgencia está haciendo que se utilicen fármacos cuya eficacia todavía está probándose. Las sustancias que ahora controla la Agencia Española del Medicamento son el Remdesivir, Liponavir/ritonavir, la clorquina/hidroxiclorquina, el Tocilizumab, el Sarilumab y los interferones alfa y beta. A todos ellos, la AEMPS los denomina “estrategias terapéuticas potenciales” y advierte: “Hasta la fecha solo hay datos parciales preliminares o incluso contradictorios sobre la eficacia”. Al no existir “por el momento evidencia de ensayos clínicos controlados no puede recomendarse un tratamiento específico”.

La cuestión es que casi todos estos medicamentos ya estaban siendo utilizados con enfermos con otras patologías desde el VIH a distintos tipos de cáncer, hepatitis o procesos autoinmunes. Ante una demanda multiplicada por la extensión de la epidemia de COVID-19, que hasta el momento ha provocado el ingreso de más de 56.000 personas en hospitales en España (que son potenciales receptores de estos tratamientos), el suministro se resiente.

El Liponavir/ritonavir está pensado para los infectados con el VIH. Fue recomendado por las autoridades sanitarias chinas durante su brote de SARSCOV-2. Aunque los ensayos con este fármaco, finalmente, no han ofrecido un gran efecto beneficioso, la cantidad de variables que pueden influir en su administración ha hecho que se pongan en marcha otros ensayos clínicos “pero aún sin resultados publicados”, explican en la Agencia. 

Así que Sanidad ha establecido que los hospitales remitan una solicitud que identifique todos los pacientes a los que se quiera tratar con estas sustancias ya sean de COVID-19 o con VIH. “La disponibilidad es limitada, es necesario no almacenar”, advierte Sanidad.

Con la clorquina/hidroxiclorquina ocurre algo similar. Es una medicina que necesitan pacientes crónicos de lupus o artritis reumatoide. El acceso para estas personas seguirá igual que hasta ahora, pero los hospitales que planeen usarlas para la COVID-19, ya sea en pacientes graves o en los ensayos clínicos en marcha, deben solicitarla a la Agencia de Medicamentos “para no poner en riesgo el suministro” de esos pacientes crónicos. 

Inmunodepresores

Tocilizumab es un inmunodepresor aplicado para pacientes con artritis reumatoide o el síndrome de liberación de citosinas. Aparece como potencial tratamiento ya que la Comisión Nacional de Salud de China lo incluyó en su plan de tratamiento contra el SARSCOV-2 el pasado 3 de marzo. Ningún otro país lo ha autorizado todavía. 

Actualmente hay tres ensayos clínicos en marcha en China sobre el uso de esta sustancia en personas con neumonía grave y se espera el inicio temprano de ensayos en España y la Unión Europea. Mientras, la Sociedad Española de Reumatología ha elaborado una nota sobre el Tocilizumab en pacientes de COVID-19.

EL Sarilumab también es una medicina para personas que padecen la artritis reumatoide. Aunque no se ha probado para la COVD-19, se cree que su efecto sobre las inflamaciones lo hacen candidato para reducir la mortalidad en casos de neumonía grave: “Es inminente el inicio de ensayos clínicos en España”, indica Sanidad. Pero, una vez más, el incremento de demanda pondría en riesgo a los pacientes que se medican con Sarilumab (que es un recurso cuando no responden bien a otros tratamientos). 

Los interferones están siendo investigados para analizar si tienen un efecto positivo en el funcionamiento de los pulmones de los pacientes de COVID-19. Sin embargo, la AEMPS ha decretado que no está disponible para pacientes fuera de sus indicaciones ya autorizadas. La cuestión es que “el stock disponible en estos momentos no permite garantizar unidades suficientes” para todos los pacientes por lo que deben “reservarse las unidades para aquellos que están en tratamiento autorizado”. Es aplicado a personas con hepatitis C y B, algunos tipos de leucemia y de linfoma entre otros. Cuando se restablezca el suninistro podrá volverse a probar en enfermos infectados con el coronavirus, concluyen.

Además, se está estudiando como tratamiento un fármaco diseñado para el ébola que todavía no había sido autorizado: el Remdesivir. Las pruebas in vitro muestran que actúa contra el coronavirus. También ha demostrado efectividad en animales frente al virus del MERS, que es de la misma familia que el de la COVID-19. Esta siendo sometido a ensayos clínicos en todo el mundo, tres de ellos en España donde participan hasta cinco hospitales. 

El Remdesivir se estaba suministrando a pacientes mediante el programa de uso compasivo, pero Sanidad ha paralizado esta vía (excepto para embarazadas y menores en estado grave). 

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