La cuarentena puede afectar a la salud mental, pero podemos tomar medidas para evitarlo

La ansiedad o la angustia se pueden multiplicar con el aislamiento y el encierro.

La cuarentena masiva en la que estamos inmersos durante al menos 15 días ha trastocado radicalmente nuestras rutinas y nuestra vida social. Casi todos nuestros planes fuera de casa se han cancelado o pospuesto. Un mal menor si consideramos que lo hacemos por frenar la velocidad de contagios y ayudar a que el sistema sanitario no colapse frente al nuevo coronavirus y pueda atender a todos aquellos pacientes que lo necesiten.

Al confinamiento en casa durante semanas se une la incertidumbre sobre la evolución y la duración de la pandemia. ¿Cuánto tiempo durará, cuánta gente morirá, cómo va a afectar económicamente a los trabajadores y a las empresas? ¿Afectará a nuestros seres queridos y a nosotros? Aunque cada persona reacciona de forma diferente a estas circunstancias, los humanos (ermitaños aparte) son seres sociales que necesitan y buscan el contacto con otros seres humanos y, además, toleran mal incertidumbre. La cuarentena supone, así, una notable interferencia con la sociabilidad innata de las personas, enfrentadas, por otra parte, a un presente extraordinariamente anómalo y a un futuro incierto.

La implantación de cuarentenas masivas en diferentes puntos del mundo por la COVID-19 ha llevado a investigadores del departamento de Medicina Psicológica del King's College de Londres a publicar una rápida revisión en la revista médica The Lancet. El documento señala que las cuarentenas tienen impacto psicológico (registrado por otras epidemias en el pasado, como las de SARS, ébola, MERS o gripe A), pero es posible reducirlo.

La irritabilidad (57% de las personas) y el bajo estado de ánimo (73%) son los dos efectos más frecuentes que se encuentran en los individuos sujetos a cuarentena. Sin embargo, los múltiples estudios analizados muestran una gran variedad de efectos sobre la salud mental provocados por las cuarentenas: depresión, ansiedad, insomnio, ira, miedo, síntomas de estrés postraumático, aburrimiento, nerviosismo, tristeza, sensación de soledad, agotamiento emocional... Curiosamente, no todas las personas mostraban síntomas negativos, un pequeño porcentaje de personas (5%) afirmaba sentirse feliz durante la cuarentena y un 4% reconocía sentirse aliviado.

Entre las claves que destacan los autores para minimizar el impacto, se señala la importancia de una buena y fluida comunicación con la población por parte de las autoridades, que deben recalcar que el autoaislamiento es una elección altruista. Si las personas entienden la necesidad de la cuarentena y la aplican sobre sí mismas voluntariamente tendrán menor riesgo de estrés, ira y complicaciones a largo plazo.

Evitar que la cuarentena nos afecte

El miedo, la confusión y el estrés provocados por la situación de crisis que vivimos estos días pueden tener efectos negativos sobre la salud mental. Es importante reconocer los síntomas y compartirlos con las personas de confianza para recibir ayuda de nuestro entorno más cercano y de los profesionales sanitarios. Además, debemos prestar también atención a los demás (especialmente a aquellos que ya padecían previamente problemas psicológicos o trastornos mentales) y si notamos que alguien cercano a nosotros actúa de forma extraña, lo mejor es preguntarle si está bien y si podemos hacer algo por ayudarle.

Como respuesta a la cuarentena, muchos psicólogos y psiquiatras están usando la videoconferencia como forma de atender a sus pacientes. Otros van más allá y ofrecen gratuitamente sus servicios como un gesto de solidaridad frente a la pandemia. El 12 de marzo, Víctor Dujo (psicólogo clínico) comenzó una iniciativa, a la que se han ido sumando más psicólogos, para ayudar a aquellos que necesiten atención psicológica:

Aunque la cuarentena recorte nuestras conexiones sociales, podemos paliar sus efectos en este mundo hiperconectado gracias a videoconferencias, llamadas, mensajes a amigos y familiares. En ocasiones basta con algo tan sencillo como salir al balcón para mantener conversaciones con los vecinos, aplaudir conjuntamente o apuntarse a una cacerolada.

Centrarnos en una rutina con hábitos saludables también puede ayudar a minimizar los efectos psicológicos, a distraerse de la cuarentena: cuidar la alimentación y el sueño, realizar ejercicio físico con frecuencia, dejar tiempo para disfrutar de hobbies como escuchar música, leer libros, ver series, jugar a videojuegos... Son pequeños gestos que contribuyen a un mejor bienestar psicológico.

Por otro lado, conviene evitar la sobreinformación y estar constantemente pendiente de las noticias sobre las pandemias, pues pueden generar angustia, estrés o pánico entre las personas más susceptibles. En estos casos se recomienda que la información que reciban se limite a aquella que puede ser útil y rigurosa para enfrentarse a la epidemia y para conocer las directrices de las autoridades.

Centrarse en el lado positivo de la pandemia también puede resultar útil para "desconectar" y aligerar el estrés: leer noticias sobre pacientes recuperados, sobre que China no registró hace días ningún nuevo caso de coronavirus o sobre los avances que se están dando en los tratamientos frente al COVID-19. También ayuda ver las numerosas muestras de solidaridad entre vecinos y profesionales sanitarios o echar un vistazo a la infinidad de chistes y viñetas que han surgido de la pandemia.

Puede que estemos autoaislados físicamente en esta cuarentena masiva, pero estamos juntos en esto para enfrentarnos a la pandemia de coronavirus, por el bien de los demás.

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Publicado el
21 de marzo de 2020 - 22:48 h

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