José Cobo: “¿Prioridad nacional? Aquí no hay ciudadanos de primera o de segunda”
¿Se verá el Papa con las víctimas de abusos? “Pues está pensado, está planteado. Es un tema que le preocupa, y del que está cerca. Nosotros hemos hecho la propuesta y estaremos preparados”. El cardenal de Madrid, José Cobo, es sin duda el hombre del Papa en España. Ya lo fue de Francisco y lo sigue siendo de Prevost, que llegará en menos de dos semanas a Madrid. Mal que les pese a los sectores más ultraconservadores, que lo tachan de “traidor” o “profanador” por el acuerdo alcanzado, como adelantó en primicia elDiario.es hace un año, para la resignificación de Cuelgamuros.
“Tenemos que superar la polarización y apostar por el bien común”, sostiene Cobo al ser preguntado por la posible instrumentalización del viaje de León XIV y su esperado discurso en el Congreso de los Diputados. Sobre la prioridad nacional de Vox, el vicepresidente de la CEE también es tajante. Y recuerda que el Papa piensa lo mismo: “Gracias a Francisco, el discurso de la migración está asentado. ¿Por qué va León a Canarias? Por la misma razón que Francisco fue a Lesbos o a Lampedusa (…). Apostamos por la dignidad, aquí no hay ciudadanos de primera o ciudadanos de segunda”.
El lunes estuvo con el Papa en Roma. ¿Cómo está Prevost en la cuenta atrás para el viaje?
Muy animado. Este Papa tiene una seguridad muy grande. Desde que fue elegido hace un año ha ido ocupando un espacio. Va creciendo en el ‘oficio’ de Papa, y eso da mucha tranquilidad. Transmite mucha seguridad en lo que dice y hace.
¿Qué Madrid se encontrará el Papa?
Un Madrid muy grande, muy diverso, con un entusiasmo que nos ha desbordado a todos. Quisiéramos enseñarle al Papa un Madrid muy real. Una ciudad que sea tal y como es, con una Iglesia que camina, con sus dificultades, entre la gente.
Hay una parte muy ‘política’ de la visita, desde su encuentro con los reyes, la reunión con Sánchez, el discurso ante el Congreso… ¿El Papa sabe de la situación en España? ¿Qué piensa?
La conoce perfectamente. El Papa no está aislado en una cápsula. Tiene sus relaciones, habla con unos y con otros, conoce perfectamente la situación española. Lo que ocurre es que éste no es un viaje político, es un viaje apostólico, y aunque hable con la política, la propuesta que puede hacer un Papa es la del lema del viaje: ‘Alzar la mirada’. El Papa hablará de política, aunque no de partidos políticos.
“El Papa conoce perfectamente la situación de España (…): éste no es un viaje político, es un viaje apostólico, y aunque hable con la política, la propuesta que puede hacer un Papa es la del lema del viaje: ‘Alzar la mirada’. El Papa hablará de política, aunque no de partidos políticos”
Vivimos en un país en el que todo lo político se examina con lupa, en una realidad marcada por la polarización, y en el que se desentrañarán todos los gestos, tanto en su encuentro con los reyes como con Sánchez, y especialmente lo que diga en el Congreso de los Diputados. Es la primera vez que un Papa habla ante la sede de la soberanía española en democracia…
Todo eso se mirará, pero hay que entender que el Papa que hablará a los políticos no pertenece a un partido político, sino que representa a una tradición religiosa que está en sociedad. Vivimos en una sociedad, como la española, con una tradición católica, que está enraizada. En este contexto, el Papa dialogará, hablará con los políticos, pedirá la dignificación de la política y agradecerá el trabajo de los políticos…
Usted ha dicho que el Papa no viene a hacer política ni a quitarle votos a nadie, pero también ha alertado de la posibilidad de que se instrumentalice todo lo que diga, como ocurrió en el caso de Trump. ¿Qué riesgos reales ve?
Tenemos que mirar más allá. Hay un defecto en nuestro mundo: estamos todo el rato con los móviles y en nuestro pequeño espacio ideológico, y analizamos todo desde esa óptica. La postura de la Iglesia es la de abrir puertas y estar con otra gente que piensa distinto. ¿Qué luego hay gente que quiera hacer de la Iglesia un pequeño espacio ideológico? Pues sí. ¿Qué pueda haber gente que quiera aprovechar el viaje para su propia causa? Pues también. Pero quedarán retratados ante la bondad de una mirada más amplia.
Existe una realidad innegable: Francisco nunca vino a España porque decía que estábamos peleados, tanto dentro como fuera de la Iglesia. La situación no ha mejorado. ¿Puede haber en esas palabras del Papa una llamada a superar esta polarización?
Sí. Tenemos que superar la polarización y apostar por el bien común. Ir a la búsqueda de la dignidad humana y redefinirla con los criterios de nuestro tiempo. El viaje del Papa va a ser, para la Iglesia y para la sociedad, un viaje de puntos de encuentro, no de resaltar las diferencias, y es un ejercicio que nos hace falta. Hay mucho entusiasmo en la gente, porque hemos querido que este viaje no sea solo para dentro de la Iglesia, sino que manifieste una Iglesia que está dialogando, dejándose interpelar por el resto. Hay un anhelo de poder hacer algo juntos. El Papa quiere que hablemos mejor de nosotros mismos, que reconozcamos a buena gente entre los que piensan de otra forma.
“Gracias a Francisco, el discurso de la migración está asentado. ¿Por qué va León a Canarias? Por la misma razón que Francisco fue a Lesbos o a Lampedusa”
Hablemos de la realidad migratoria. Usted ha trabajado durante años con migrantes. ¿Cómo se sitúa ante polémicas como la ‘prioridad nacional’ planteada por Vox?
Como siempre. La voz y el mensaje son siempre los mismos: la dignidad humana. No hay ni ciudadanos de primera ni de segunda. El ADN del cristiano nos hace reconocer la dignidad de todos. También hay que reconocer que no estamos afrontando todo el fenómeno migratorio, que tiene muchos aspectos. Pero gracias a Francisco, el discurso de la migración está asentado. ¿Por qué va León a Canarias? Por la misma razón que Francisco fue a Lesbos o a Lampedusa.
El Papa llega el día 6 de junio. Cuatro días antes, el expresidente Zapatero declarará ante el juez como imputado. ¿Cómo se encajan estas realidades en el viaje de un jefe de Estado como es el Papa?
Vamos a alzar la mirada. La contingencia política de cada país es grave, pero a la gente también le preocupa qué pasa con sus hijos, saber si sus chavales van a tener piso o no, si con el sueldo que tienen van a poder pagarse el alquiler… Necesitamos buscar un sentido a la vida, una llamada a la esperanza. El Papa no va a entrar en la contingencia concreta, no nos va a decir ‘Mirad al cielo’, no, no, pero en estos tres días sí podemos decidir hacia dónde vamos. Y ofrecer respuestas ante esa desorientación, ese desarraigo, esa desesperanza. La contingencia política estará y hay que barajarla. Yo creo que el Papa la integrará, porque es lo que nos pasa, y es nuestra preocupación.
¿Se verá el Papa con las víctimas de abusos?
Pues está pensado, está planteado. Dentro de las peticiones de entrevistas privadas, que ha habido miles, de muchas víctimas, de muchas causas... A lo largo de su pontificado, el Papa ha tenido, y tendrá, encuentros con las víctimas. Es un tema que le preocupa, y del que está cerca. Nosotros hemos hecho la propuesta y estaremos preparados.
Sobre Cuelgamuros: “Ahora mismo, es necesario el diálogo entre el Gobierno, la Santa Sede -que algo tiene que decir- y la comunidad benedictina. Yo si pido, igual que hizo el presidente de la Conferencia Episcopal, un diálogo entre las partes, que trabajen más en clave de diálogo que de confrontación”
Usted está sufriendo, desde hace muchísimo tiempo, ataques y persecuciones en torno a un relato, desde el tema de la resignificación de Cuelgamuros. ¿Sería conveniente que esto se quedara solucionado antes de que la visita del Papa? ¿Hasta qué punto le perturban este tipo de situaciones?
A ver… este es un problema en el que yo no tengo jurisdicción. Yo he hecho el trabajo que se me ha pedido, en el momento en que se me ha pedido. No es nuestra la idea de empezar con este tema, ni yo he intervenido más de lo que se me ha pedido. Ahora mismo, es necesario el diálogo entre el Gobierno, la Santa Sede –que algo tiene que decir– y la comunidad benedictina. Yo si pido, igual que hizo el presidente de la Conferencia Episcopal, un diálogo entre las partes, que trabajen más en clave de diálogo que de confrontación. No tengo yo la llave de esto
Entiendo que esté cansado de que le llamen traidor o profanador…
En la historia de la Iglesia, y en la reciente también, he visto cómo los obispos de Madrid siempre tenían que pasar por tragos parecidos. Son precisas prudencia y templanza para que en estos temas se pueda llegar a un acuerdo, y no crispar. Ahora mismo, se trata de no crispar, provocar diálogo entre las partes y buscar una buena solución. Pero ya digo, no está en mi mano, ni en el origen ni en el final.
León XIV no ha venido todavía. Pero, cuando se marche, ¿qué? ¿Qué Iglesia se tiene que construir después de la visita del Papa?
La que estamos construyendo. La visita del Papa no es un evento y no hemos querido hacerlo así. El Papa va a ver la Iglesia que hay, sin más maquillaje. Ahora llega el momento de la recepción de las palabras del Papa, pero después estas experiencias quedan, y hay que trabajarlas. El año que viene, cuando empecemos el curso, recogeremos los guantes que nos haya lanzado el Papa y seguiremos trabajando. Sería precioso que el año que viene, por estas fechas, la gente que haya venido diga 'yo estuve ahí, y lo recuerdo’. Y que les haya alentado a transformar su vida. Ese será es el mejor fruto de este viaje.
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