Sanidad y las comunidades acuerdan reducir a siete días el aislamiento de los positivos por COVID-19 sin síntomas

Varios ciudadanos pasean por el centro de Madrid.

elDiario.es


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Al final, ni los diez que teníamos ni los cinco que se decían. La Comisión de Salud Pública ha acordado “por unanimidad” reducir a siete días el aislamiento de los positivos por COVID-19 que no presenten síntomas, según ha adelantado Europa Press y han confirmado fuentes del Ministerio de Sanidad a elDiario.es. La medida no necesita ser ratificada por el Consejo Interterritorial que se va a celebrar esta misma tarde: entrará en vigor en cuanto se publique la decisión de la Comisión de Salud Pública, en la que están representados el Ministerio de Sanidad y todas las comunidades autónomas.

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Asimismo, las personas no vacunadas que han sido contactos estrechos de un positivo también verán reducido su período de cuarentena hasta los siete días, frente a los diez preceptivos ahora. La norma ya establecía que los vacunados que eran contacto estrecho no tenían que hacer cuarentena.

España sigue de esta manera los pasos que Estados Unidos y Reino Unido dieron a principios de esta semana, cuando rebajaron sus periodos de aislamiento para los positivos y cuarentenas para los contactos estrechos a cinco días, siempre que no existan síntomas y estén vacunados. A este periodo de cinco días tienen que seguirle, en cualquier caso, otras cinco jornadas con un uso estricto de la mascarilla.

La Comisión de Salud Pública parece haber optado esta tarde por una versión algo más prudente de esta decisión. Según los últimos estudios, la duración media de la excreción de virus está entre los cinco y los cinco días y medio, por lo que para algunos epidemiólogos un aislamiento de cinco días podía resultar excesivamente ajustado. Darias ha precisado en rueda de prensa que la medida se ajustará a las personas que no presenten síntomas y que quienes desarrollen sintomatología tendrán que seguir el mismo protocolo que estaba vigente.

Muchos expertos se encuentran más cómodos con el periodo de una semana. “Con una duración media de cinco días y medio nos dejaríamos a muchos infectados libres de contagiar”, recuerda el epidemiólogo Quique Bassat.

La decisión, en cualquier caso, es una mezcla de “ciencia y necesidad”, como lo define el catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Autónoma de Madrid Fernando Rodríguez Artalejo. “Una razón muy de peso es la necesidad. Se están cancelando miles y miles de vuelos porque las tripulaciones están infectadas. Si le pedimos a los contactos vacunados que hagan cuarentena estricta nos quedaríamos básicamente sin fuerza de trabajo. Es este pragmatismo, junto a ciertas evidencias científicas, lo que reduce los aislamientos y provoca que no se exija cuarentena estricta en los contactos. Esta mayor necesidad de mantener la sociedad funcionando, sobre todo en sectores esenciales, hace que se relajen aún más estas medidas”, observa.

A este respecto había sido preguntado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en su balance del año político de esta misma mañana. El presidente ha defendido que se debe “guardar un equilibrio” entre “salud pública, salud mental y, en tercer lugar, el crecimiento económico”, aunque ha evitado pronunciarse sobre la reducción de los periodos de aislamiento y cuarentena, que en ese momento todavía no se había acordado.

“El panorama es muy diferente ahora”

La Ponencia de Alertas, reunida durante la mañana, había cerrado su cita sin alcanzar ninguna conclusión sobre este asunto. Pero las comunidades, tanto del PP como del PSOE, estaban apretando.

“Vacunados, prevenidos y con otros datos hospitalarios, el Covid debe empezar a ser tratado ”de otra manera“, refrendó ayer martes la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. ”El panorama de decisiones en la pandemia y las que aporta esta variante son diferentes por las características clínicas y epidemiológicas de ómicron“, añadió. En una línea similar se manifestó el consejero andaluz de Salud, Jesús Aguirre.

Esta medida también supone avanzar, en pequeños pasos, hacia lo que algunos empiezan a considerar un debate necesario: el paso de pandemia a endemia, el salto de dejar de considerar la COVID como una enfermedad descontrolada por el mundo a una con la que podamos convivir y que se manifieste en forma de episodios concretos con un número determinado de casos más o menos alto y asociados, habitualmente, a ciertos periodos del año, como sucede con la gripe. Es pronto aún para dar este paso, coinciden todos los expertos, pero el rumbo que lleva la pandemia, con una variante de efectos menos graves, apunta a esa dirección.

Los hay incluso, como el experto de Yale F. Perry Wilson, profesor en la Facultad de Medicina, que sitúan en el momento en el que se pueda acabar con los aislamientos, dirección en la que avanza la medida adoptada esta tarde por la Comisión de Salud, como el momento exacto en el que se podrá declarar acabada la pandemia.

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