El adiós definitivo de Manuel Valls, el alcaldable de las élites que acabó en la irrelevancia municipal
La salida de Manuel Valls del Ayuntamiento de Barcelona no ha sido una sorpresa para nadie. Él mismo lo había ido avanzando durante los últimos meses, primero cuando aseguró que no optaría a la reelección, en marzo pasado, y después, en mayo, cuando indicó que su etapa de concejal se había acabado, por lo que renunciaría “en breve”. El adiós definitivo ha llegado al inicio de un curso político que él no comenzará, después de dos años de los que él mismo tiene poco que reivindicar más allá de haber “frenado al independentismo” favoreciendo la investidura de Ada Colau. Después de eso, Valls, un alcaldable aupado por las élites barcelonesas y que llegó a verse alcalde, no ha sido capaz de brillar en el consistorio ni de escapar a la irrelevancia municipal.
El exprimer ministro francés ha tratado de mantener a flote su movimiento político, BCN pel Canvi, como un espacio de centro-derecha muy significado contra el independentismo pero capaz de llegar a acuerdos con todos los demás sectores. Sin embargo, ese objetivo tampoco ha estado a su alcance y las salidas y deserciones han sido prácticamente constantes, hasta el punto de que, tras la marcha de Valls, es difícil que su plataforma no acabe extinguiéndose. El hombre que le tomará el relevo, Óscar Benítez, es un completo desconocido en política proveniente de Lliures, una de las muchas corrientes salidas de la explosión de CiU y ni siquiera una de las más exitosas.
Lo cuenta Arturo Puente.