Construido en 1849, este edificio alojó pesadas máquinas de vapor e hizo de esta ciudad uno de los principales focos de la lana

La continua innovación técnica convirtió al conjunto en un referente indiscutible de la arquitectura e ingeniería industrial

Alberto Gómez

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El Vapor Turull es, por méritos más que acreditados, uno de los símbolos más emblemáticos de la Revolución Industrial y del sector textil lanero en la ciudad de Sabadell, en la provincia de Barcelona. Fundado en 1849 por el destacado industrial y político Pere Turull i Sallent —conocido como el Rico Catalán— junto con otros seis fabricantes bajo la firma Vapor Sabadellense, el complejo nació para transformar la producción local. Ubicado en la céntrica calle de la Creueta y diseñado por el arquitecto Rafael Estany, el edificio introdujo pesadas máquinas de vapor. La instalación impulsó de inmediato el desarrollo urbano e industrial de la ciudad vallesana.

A diferencia de las fábricas tradicionales de la época, la instalación destacó por su innovador modelo de negocio basado en el alquiler de potencia motriz y espacio. Pere Turull y sus socios construyeron una amplia estructura industrial equipada con tecnología de vapor para arrendar fuerza mecánica y naves a pequeños y medianos fabricantes. Esta fórmula pionera permitió que multitud de talleres textiles sin capital suficiente para adquirir un vapor propio pudieran modernizar sus procesos productivos. De este modo, la iniciativa democratizó el acceso a la energía e impulsó el crecimiento del empresariado local.

La introducción del vapor en el centro urbano produjo un cambio radical en la economía local, consolidando a Sabadell como una de las principales ciudades-fábrica de la lana en España. Conocida popularmente como “la Manchester catalana”, la localidad se convirtió en un epicentro de producción y comercialización textil. La familia Turull afianzó su imperio abasteciendo de lana procedente de Castilla, Andalucía y Extremadura a las fábricas de la zona. Este impulso industrial transformó la villa en un dinámico motor económico cuya proyección alcanzó mercados nacionales e internacionales durante todo el siglo XIX.

El 5 de febrero de 1911 un incendio destruyó gran parte de las instalaciones del vapor

El complejo fabril destacó por sus dimensiones y su avanzada maquinaria pesada, contando inicialmente con tres naves de hasta cuatro plantas. En 1877 se instaló un gran generador de vapor de 60 caballos de potencia junto con una máquina de tipo balancín fabricada por la célebre empresa Nueva Vulcano, de Barcelona. Además de estas potentes instalaciones mecánicas, la fábrica fue una de las pioneras en incorporar energía eléctrica para optimizar sus rendimientos. La continua innovación técnica convirtió al conjunto en un referente indiscutible de la arquitectura e ingeniería industrial.

En el plano social y laboral, la fábrica empleaba en 1874 a una plantilla compuesta por 38 hombres y 45 mujeres. La prosperidad generada por el edificio permitió a Pere Turull —quien ejerció como alcalde y diputado— consolidar un gran poder económico e impulsar instituciones clave para Sabadell. Entre ellas destacan la fundación de la Caixa d'Estalvis de Sabadell en 1859, el decidido apoyo al Gremi de Fabricants y la creación del Cercle Sabadellès. Esta sólida base crediticia e industrial sentó asimismo los cimientos financieros para la posterior creación del prestigioso Banco Sabadell en 1881.

Incendios y decadencia

Con el cambio de siglo, las severas crisis del sector textil y los problemas de endeudamiento provocaron la paulatina decadencia de la dinastía familiar. En plena coyuntura crítica, el 5 de febrero de 1911 un incendio destruyó gran parte de las instalaciones del vapor bajo sospechas vecinales de haber sido un suceso provocado para eludir deudas acumuladas. El siniestro marcó el fin de la hegemonía de los Turull en la ciudad vallesana. Décadas después, el 12 de marzo de 2009, un nuevo fuego afectó gravemente a las naves supervivientes situadas en la histórica calle de la Creueta.

En la actualidad, del antiguo complejo fabril se conservan únicamente las naves con fachada a la calle Creueta y zonas próximas a la calle Sant Josep. Aunque el Ayuntamiento de Sabadell sopesó proyectos para convertirlo en sede municipal o espacio museístico, la edificación permaneció en desuso. Asimismo, propuestas cívicas como la iniciativa Pol Est plantearon rehabilitar el edificio como centro cultural y gran plaza pública. A pesar de este prolongado abandono, el Vapor Turull se mantiene firmemente en pie como un testimonio fundamental del rico patrimonio industrial y del glorioso pasado lanero sabadellense.

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