¿Quién manda ahora en la media maratón? Robots humanoides ganan en Pekín y superan la marca histórica de Jacob Kiplimo

El aparato supera a miles de participantes y también mejora la mejor marca conocida

Héctor Farrés

20 de abril de 2026 14:00 h

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Los cronómetros han dejado de ser territorio exclusivo del cuerpo humano cuando las marcas bajan del umbral de una hora y obligan a replantear qué significa realmente correr rápido. En ese contexto, los atletas que ya completan una media maratón en menos de 60 minutos han fijado un estándar muy alto que exige resistencia sostenida, control del ritmo y una eficiencia casi perfecta en cada kilómetro. Esa barrera, que parecía reservada a una élite muy concreta, ahora sirve como punto de partida para evaluar otros sistemas capaces de recorrer la misma distancia.

Un androide gana la carrera de Pekín con gran ventaja

Un robot humanoide logró imponerse a todos los corredores humanos en la media maratón celebrada en Pekín al completar los 21 kilómetros en 50 minutos y 26 segundos, según datos recogidos por China Daily. Ese registro supera tanto a los 12.000 participantes humanos como al récord mundial establecido por Jacob Kiplimo con 57 minutos y 20 segundos.

El dispositivo, desarrollado por la empresa Honor, mantuvo un ritmo estable durante todo el recorrido y solo sufrió una caída en el tramo final antes de recuperar la posición y cruzar la meta. La organización aplicó ajustes en la clasificación según el grado de autonomía de cada robot, lo que situó al equipo Qitian Dasheng como ganador oficial con el mismo tiempo final.

La prueba reunió a más de un centenar de robots humanoides, todos ellos con distintas características de peso y altura, en el distrito tecnológico de Yizhuang junto a miles de corredores humanos, que avanzaban en un carril paralelo para evitar interferencias. El recorrido incluía curvas, pendientes y tramos estrechos diseñados para exigir capacidad de adaptación en condiciones reales.

La participación internacional incorporó equipos de instituciones como la Universidad Técnica de Múnich y la Universidad Paris-Saclay, lo que amplió el alcance del evento más allá del ámbito local. La retransmisión en directo alcanzó a cientos de millones de espectadores, así que la carrera se convirtió en un escaparate de gran escala para este tipo de desarrollos.

Los participantes expresan sorpresa y dudas durante la carrera

Las reacciones durante la carrera reflejaron sorpresa y cautela al mismo tiempo. Zhao Haijie, corredor de 29 años, explicó tras la prueba en NBC News que “sentí que iba muy rápido” al describir cómo los robots adelantaban a los participantes humanos en los primeros kilómetros.

La mejora anual reduce fallos y baja tiempos de forma clara

Desde el público, Liu Yanli afirmó que “puedo sentir los avances rápidos de la tecnología en nuestro país”, aunque también apuntó a la incertidumbre que generan estos cambios en el trabajo futuro.

La estudiante Han Chenyu añadió que el avance tecnológico puede afectar al empleo, lo que introduce una preocupación que acompaña al entusiasmo inicial.

Los sistemas mejoran su autonomía y reducen fallos técnicos

El desarrollo técnico de estos sistemas explica en parte los resultados. Cerca del 40% de los robots completaron la carrera de forma autónoma, mientras otros funcionaban mediante control remoto con ajustes posteriores en sus tiempos. El modelo Lightning, que fue el ganador de la carrera, incorporaba sistemas de refrigeración líquida en sus articulaciones y algoritmos de marcha mejorados que permiten mantener estabilidad en superficies irregulares.

Xue Qingheng, responsable de Intercity Technology Co., explicó que “este proceso consiste en competir contra lo que éramos el año pasado”, en referencia a las mejoras introducidas en velocidad y coordinación de su robot Xiao Cheng.

La comparación con la edición anterior muestra un salto evidente. En 2025, el robot más rápido necesitó 2 horas, 40 minutos y 42 segundos para completar la distancia, muy lejos de los registros actuales. En esa primera edición, muchos dispositivos no lograron terminar la prueba o sufrieron fallos graves desde la salida. Un año después, varios modelos bajaron de la hora y redujeron de forma clara los problemas de funcionamiento, lo que indica un avance sostenido en la fiabilidad de estos sistemas.

A pesar de estos resultados, persisten dudas sobre la utilidad real de este tipo de rendimiento. Alan Fern, profesor de la Universidad Estatal de Oregón, señaló que “un robot que gana una media maratón puede atraer atención, pero la cuestión más difícil es cómo se traduce en productividad”.

Esa reflexión apunta a la diferencia entre demostrar capacidad en un entorno controlado y aplicar esa misma tecnología en tareas con valor económico directo. Durante la carrera, varios robots sufrieron caídas o desviaciones de trayectoria, lo que obligó a la intervención de técnicos que seguían el recorrido con equipos de asistencia, una dependencia que deja claro que aún no pueden funcionar de forma autónoma en situaciones reales.

China impulsa la robótica como apuesta de futuro

El avance forma parte de una estrategia más amplia impulsada por las autoridades chinas, que consideran la robótica y la inteligencia artificial como una prioridad nacional. El país concentra una gran parte de la producción de sensores, baterías y componentes necesarios para estos sistemas, y cuenta con más de 150 empresas dedicadas a robots humanoides.

El plan tecnológico para el periodo 2026-2030 incluye el desarrollo de nuevas aplicaciones en fábricas automatizadas, redes eléctricas y servicios asistenciales. En ese contexto, una carrera como la de Pekín no solo mide velocidad, también sirve para comprobar hasta dónde pueden llegar estas máquinas cuando salen del laboratorio y se enfrentan a un recorrido real.

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