¿Qué ocurriría hoy si despierta el supervolcán de Yellowstone?

Yellowstone esconde una masa subterránea que sigue activa

Héctor Farrés

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Un terreno que parece tranquilo puede ocultar un sistema enorme de roca fundida que acumula calor bajo la superficie durante miles de años. El llamado gigante dormido que se esconde bajo el Parque Nacional de Yellowstone describe justo eso, una estructura volcánica gigantesca que permanece activa aunque no muestre erupciones a gran escala en la actualidad.

Ese sistema no es un volcán típico con cono y cráter, sino una depresión extensa formada tras explosiones antiguas que vaciaron cámaras de magma y hundieron el terreno. Bajo ese paisaje se mantiene una reserva de material caliente que alimenta géiseres, fuentes termales y emisiones de vapor, señales que delatan la actividad interna sin necesidad de grandes explosiones.

La clave está en entender que ese gigante dormido no implica inactividad, sino un estado en el que la energía sigue presente, acumulándose o desplazándose lentamente bajo la corteza terrestre.

La energía interna de Yellowstone continúa en movimiento lento

Ese sistema volcánico gigantesco bajo Yellowstone tiene baja probabilidad de erupción a corto plazo, pero podría causar efectos devastadores locales y globales si ocurriera. Según Popular Science, Michael Poland, responsable científico del Yellowstone Volcano Observatory, explica que existe una cámara de magma bajo el parque, pero añade que “sabemos que está mayoritariamente sólida, así que no puede alimentar una gran erupción”. Aun así, los estudios indican que el magma se concentra en zonas concretas y puede desplazarse con el tiempo, lo que mantiene la vigilancia activa.

Yellowstone no se asienta sobre un volcán aislado, sino que forma parte de una caldera gigantesca, una estructura que ocupa gran parte del parque y que se originó tras erupciones masivas. Bajo esa caldera se encuentran depósitos de magma que calientan el subsuelo y generan fenómenos como Old Faithful. Este sistema funciona como una red interna de calor y presión que no siempre produce erupciones, pero sí transforma el terreno de forma permanente.

Las erupciones más comunes en Yellowstone son de menor alcance

La actividad volcánica más probable no pasa por una explosión masiva, sino por fenómenos más pequeños. Las erupciones hidrotermales pueden lanzar agua y vapor con fuerza suficiente para abrir cráteres, aunque su alcance queda limitado al entorno cercano.

También pueden producirse flujos de lava que avanzan despacio y crean acumulaciones de roca durante largos periodos, cambiando el paisaje sin causar destrucción inmediata a gran escala.

Una gran explosión en Yellowstone afectaría a varios estados

El verdadero peligro aparece si se da una gran erupción. En ese caso, el magma acumulado bajo la corteza aumentaría la presión hasta romperla, liberando columnas de ceniza y gas a gran velocidad. Estas columnas colapsarían y generarían corrientes piroclásticas que arrasarían todo en su camino, desde bosques hasta infraestructuras, en un radio que afectaría a zonas de Wyoming, Montana e Idaho. La fuerza de esas corrientes radica en su temperatura y velocidad, capaces de destruir cualquier estructura en cuestión de segundos.

El daño no se quedaría ahí. La ceniza expulsada cubriría grandes extensiones de territorio, afectando a ciudades situadas a cientos de kilómetros. Modelos científicos apuntan a que podría alcanzar desde Montana hasta Nuevo México, con acumulaciones significativas. Además, pequeñas cantidades de ceniza caerían sobre gran parte de Estados Unidos y zonas de Canadá, afectando cultivos, redes eléctricas y sistemas de agua potable.

Michael Poland explica el estado sólido del material en Yellowstone

Las erupciones anteriores ayudan a entender la magnitud de este sistema. Hace unos dos millones de años se produjo una de las mayores explosiones volcánicas conocidas, que cubrió amplias zonas de América del Norte con ceniza. Desde entonces han ocurrido otras dos grandes erupciones, además de muchas menores, que han dado forma a la caldera actual.

El monitoreo continuo en Yellowstone permite anticipar cambios

Hoy el estado del magma reduce de forma clara el riesgo inmediato. Los estudios indican que solo entre un 5% y un 15% del material está fundido, una proporción insuficiente para alimentar una gran explosión.

Además, el movimiento del magma puede perder calor al encontrarse con capas de roca más densas, lo que frena su avance. Poland lo resume con una comparación clara al señalar que la probabilidad es extremadamente baja en tiempos humanos.

La ceniza de Yellowstone alcanzaría gran parte de Norteamérica

Aun así, el sistema se vigila de forma constante. El Yellowstone Volcano Observatory, con participación del USGS, el Servicio de Parques Nacionales y varias universidades, utiliza estaciones sísmicas para registrar terremotos y sensores que miden el calor liberado. Estos datos permiten detectar cambios internos y anticipar posibles eventos con semanas o meses de margen.

El término supervolcán se utiliza para describir sistemas capaces de expulsar más de 1.000 kilómetros cúbicos de material en una erupción. Sin embargo, Poland advierte que esta etiqueta puede llevar a error, ya que sugiere que solo se producen grandes explosiones cuando en realidad son más comunes los flujos de lava y otras formas de actividad menos extremas.

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