¿Cómo de pequeño puede ser un reactor nuclear? China está construyendo uno que cabe en un camión

Los servidores impulsan la búsqueda de nuevas fuentes

Héctor Farrés

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La electricidad que llega a un ascensor, a un hospital o a una estación de tren suele ocultar una maquinaria enorme que rara vez se ve en la vida cotidiana. Un reactor nuclear es una instalación diseñada para obtener energía a partir de reacciones nucleares controladas, que generan calor y permiten producir electricidad.

Para un ciudadano, su utilidad no consiste en el reactor en sí, sino en el suministro eléctrico que ayuda a mantener servicios, industrias y redes de transporte durante largos periodos. Cuando una fuente energética puede funcionar de forma estable durante años, reduce la dependencia de otros combustibles y facilita el funcionamiento continuo de infraestructuras que forman parte de la rutina diaria.

China prueba una unidad energética motorizada

China está probando un sistema que lleva esa idea a una escala mucho más reducida. Un equipo del Institute of Nuclear Energy Safety Technology ha desarrollado un prototipo de reactor nuclear de 10 megavatios pensado para instalarse sobre un vehículo. Según informó Science and Technology Daily, el proyecto está dirigido por Wu Yican, asesor científico jefe del instituto y miembro de la Academia China de Ciencias, que presentó el sistema como una fuente de energía duradera para lugares donde la red eléctrica es insuficiente o tarda demasiado en construirse.

El interés que ha despertado el proyecto fuera de China tiene mucho que ver con la creciente demanda energética de la inteligencia artificial. Diversos centros de datos consumen cantidades cada vez mayores de electricidad y buscan soluciones capaces de funcionar sin depender por completo de la red convencional.

Interesting Engineering señaló que los promotores del reactor consideran que una unidad de 10 megavatios podría abastecer un centro de datos de tamaño medio. Esa posibilidad ha atraído la atención de medios estadounidenses en un momento de fuerte crecimiento de las infraestructuras dedicadas al procesamiento de datos.

El país amplía su parque atómico comercial

La iniciativa también encaja dentro de la expansión nuclear del país. La Agencia Internacional de la Energía Atómica indicó que China contaba con 58 unidades nucleares comerciales en funcionamiento al cierre de 2024. Informaciones posteriores elevan la cifra a 59 reactores comerciales en 2025. Aunque la energía nuclear representa una parte relativamente reducida de la producción eléctrica nacional, el ritmo de construcción sigue siendo elevado y las autoridades exploran formatos cada vez más pequeños y especializados para atender necesidades concretas.

Las verificaciones decidirán el futuro del proyecto

Estados Unidos desarrolla un proyecto con objetivos parecidos, aunque con características diferentes. BWXT construye el microreactor transportable Project Pele, diseñado para desplazarse hasta bases militares o emplazamientos aislados. La potencia prevista es menor, entre uno y cinco megavatios, y su periodo de funcionamiento sin recarga ronda los tres años. El programa dispone de una hoja de ruta pública y contempla pruebas a partir de 2027. La comparación resulta útil porque muestra que la idea de trasladar energía nuclear allí donde hace falta ya no pertenece únicamente al terreno teórico.

La seguridad plantea interrogantes todavía sin respuesta

Los promotores chinos sostienen que el reactor podría utilizarse en islas remotas, instalaciones mineras, comunidades aisladas, bases militares, zonas afectadas por catástrofes, barcos o sistemas espaciales. En muchos de esos lugares la generación eléctrica depende de motores diésel que requieren un suministro constante de combustible. Wu Yican afirmó que la tecnología permitiría liberarse de la llamada ansiedad de batería, una expresión utilizada para describir la preocupación por quedarse sin energía disponible cuando resulta difícil reponerla.

Sin embargo, las dudas técnicas siguen siendo numerosas. Apenas se han publicado detalles sobre el tipo exacto de reactor, el combustible empleado, el sistema de refrigeración, el blindaje, la gestión de residuos radiactivos o los procedimientos ante accidentes. También quedan cuestiones regulatorias importantes. Un reactor móvil tendría que soportar incendios, fenómenos meteorológicos extremos, fallos de mantenimiento, intentos de sabotaje y largos desplazamientos por carretera sin comprometer la seguridad de trabajadores y población.

Parte de la incertidumbre procede de que muchas de las cifras difundidas proceden directamente de los desarrolladores. Nuclear Engineering International recogió especificaciones atribuidas al consorcio FDS según las cuales el sistema podría funcionar entre diez y 30 años con una sola carga de combustible y alcanzar una vida útil de entre 30 y 60 años. Esas afirmaciones todavía no han sido verificadas por organismos independientes. El equipo de investigación también ha trabajado anteriormente en el concepto CLEAR-M10d, un minirreactor refrigerado por plomo que algunos observadores consideran relacionado con el nuevo proyecto, aunque no existe confirmación pública suficiente para asegurarlo.

Por ahora, la gran incógnita no es si un reactor puede colocarse sobre un camión, sino si todas las promesas asociadas a esa idea podrán superar las pruebas de seguridad, regulación y funcionamiento real. Esa fase determinará si esta tecnología queda como un experimento de laboratorio o si termina alimentando infraestructuras situadas lejos de cualquier línea eléctrica convencional.

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