Los restauradores italianos devuelven a la vida la barca de Teodorico, símbolo del poder ostrogodo en Rávena
Los desplazamientos de pueblos y ejércitos transformaron durante siglos el mapa político y cultural de Europa. Entre esos grupos destacó uno que, desde las estepas orientales, avanzó hacia el corazón del antiguo Imperio romano y terminó asentándose en la península itálica. La llegada de los ostrogodos marcó un punto de inflexión en la historia del Mediterráneo occidental, no solo por la reorganización del poder, sino también por la adaptación de costumbres y estructuras heredadas de Roma.
Su líder, el rey Teodorico, se convirtió en una figura importante de esa transición, gobernando entre finales del siglo V y comienzos del VI con un equilibrio singular entre tradición romana y autoridad germánica. Educado en Constantinopla, trató de mantener la administración imperial, respetó las leyes y favoreció la continuidad de la cultura urbana. Su corte en Rávena reflejó esa fusión, con arquitecturas inspiradas en Roma y una política orientada a la estabilidad.
El hallazgo de una embarcación antigua aportó datos sobre el comercio local
La impronta de su reinado se percibe aún en los restos materiales y en la memoria histórica de la ciudad, donde cada hallazgo arqueológico aporta una nueva capa a la comprensión de aquella etapa. De ese modo, el descubrimiento de una embarcación atribuida a su entorno permite entender cómo se sostuvo la vida económica y marítima de su tiempo.
El hallazgo y estudio de la barca de Teodorico en Rávena ha permitido conocer mejor el paisaje costero y la actividad comercial de la ciudad en la Antigüedad tardía. La embarcación se encontró a finales del siglo XX durante las obras para crear el Parco di Teodorico, en las inmediaciones del mausoleo del rey. Su localización a varios metros de profundidad y en un estrato húmedo favoreció la conservación del casco, lo que ofreció a los arqueólogos una fuente excepcional sobre las condiciones ambientales y el uso del litoral en el siglo V.
Entre los objetos recuperados en el interior se hallaron recipientes de vidrio, cerámicas de importación, piezas metálicas y restos orgánicos. Las botellas y vasos decorados con motivos del Mediterráneo oriental apuntan a un comercio activo entre Rávena y los puertos del Levante. El conjunto indica que la embarcación transportaba una carga pequeña y variada, destinada a la distribución local de bienes domésticos. Con ello se confirma la existencia de rutas marítimas aún dinámicas después de la caída del Imperio romano de Occidente, lo que refleja la continuidad de los intercambios en una etapa de transformaciones políticas.
El proceso de restauración ha permitido conservar la nave para el futuro
La barca apareció de forma fortuita durante trabajos de drenaje. Al excavar el terreno, los operarios detectaron fragmentos de madera que resultaron pertenecer a un navío de época tardoantigua. Los arqueólogos documentaron su posición en antiguos sedimentos costeros, a casi seis metros bajo el nivel actual del suelo, y reconstruyeron un paisaje de lagunas y canales navegables que rodeaban Rávena. Ese entorno facilitaba el tránsito de mercancías entre el puerto de Classe y el interior, mostrando una ciudad aún conectada al mar pese al retroceso progresivo de la línea costera.
El proceso de restauración del casco, gestionado por la Soprintendenza de Rávena, ha sido largo y minucioso. Tras su hallazgo en 1998, el navío fue trasladado a Comacchio y tratado con polietilenglicol para estabilizar la madera. Durante años permaneció dentro de un caparazón de resina hasta que en 2023 fue devuelto a Rávena, donde los técnicos completarán su secado en un espacio climatizado, culminando con éxito la conservación en primavera, tal y como explica Il resto del Carlino.
Kevin Ferrari, arqueólogo de la Soprintendenza y responsable del proyecto, explicó que “solo una vez retirada la resina se podrá evaluar el estado real del material”. La intervención, financiada por el Ministerio de Cultura con 250.000 euros, culminará con su exposición en el museo Classis.
El estudio del barco revela técnicas navales y cambios del litoral
Las características del barco muestran una longitud original cercana a ocho metros y medio y una anchura de tres. Su forma, con la proa más elevada, indica un uso versátil tanto en lagunas como en tramos costeros. La disposición de los tablones y los refuerzos laterales recuerda técnicas constructivas romanas adaptadas a un contexto más modesto y funcional. Esa pervivencia de métodos antiguos ilustra la continuidad de saberes navales incluso en tiempos de cambio político.
El estudio del entorno donde se halló la nave ha permitido, además, entender la evolución del litoral ravennate. Las capas de arena y turba señalan movimientos del mar y crecidas fluviales que modificaron el paisaje. Los investigadores suponen que la barca se abandonó tras un episodio meteorológico intenso y quedó rápidamente sepultada, lo que garantizó su conservación.
El futuro montaje en el museo Classis incluirá una recreación del barco sobre una base de arena, junto a modelos a escala que mostrarán su aspecto original y la posición en que fue encontrado. Con ello, Rávena recuperará no solo un objeto excepcional, sino también un fragmento tangible de su historia marítima.
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