¿De dónde vienen los mamíferos? Un fósil apunta a huevos en sus ancestros y abre un nuevo escenario
Las crías de la mayoría de los mamíferos salen al mundo ya formadas dentro del cuerpo de la madre, no desde un cascarón que se rompe en el exterior. En los mamíferos actuales, la gestación ocurre en el útero, donde el embrión recibe nutrientes a través de la placenta, lo que permite un desarrollo interno prolongado antes del nacimiento.
Este sistema define a casi todo el grupo y marca una diferencia clara frente a reptiles o aves, que sí depositan huevos en el entorno. Sin embargo, existen excepciones como el ornitorrinco y el equidna, que siguen poniendo huevos y muestran una etapa evolutiva más antigua dentro de los mamíferos.
Ese contraste obliga a explicar cómo se produjo el cambio desde una reproducción basada en huevos hasta el modelo de gestación interna que domina hoy, ya que ese paso no fue inmediato ni uniforme en todos los linajes.
Un fósil de Lystrosaurus confirma la reproducción con huevos
Un estudio publicado en PLOS One, recogido por medios como CNN y The Conversation, describe el hallazgo de un huevo con un embrión de Lystrosaurus que aporta la primera prueba evidente de que los ancestros de los mamíferos ponían huevos.
El trabajo, desarrollado por la Universidad de Witwatersrand, sitúa ese fósil en torno a 250 millones de años y lo convierte en una pieza que resuelve una incógnita mantenida durante décadas. La investigación fija además un punto de referencia claro para entender cómo se organizaba la reproducción en esos organismos anteriores a los mamíferos actuales.
La investigación arranca con un ejemplar descubierto en 2008 en la región del Karoo, en Sudáfrica, por John Nyaphuli. En ese momento solo se veía un pequeño nódulo con fragmentos óseos, pero la preparación posterior permitió identificar una cría de Lystrosaurus en posición encogida.
Jennifer Botha, paleontóloga de la Universidad de Witwatersrand, explicó que ya entonces sospechaba el origen del fósil y señaló que “sabía que era una cría de Lystrosaurus perfectamente acurrucada”. La confirmación llegó años después con técnicas más avanzadas, tras un largo periodo en el que el espécimen permaneció sin una interpretación completa.
El estudio indica que este animal producía huevos grandes en relación con su tamaño corporal, un rasgo que influye de forma proprocional en el desarrollo del embrión. Esos huevos contenían suficiente reserva de nutrientes para mantener al organismo hasta una fase avanzada, lo que permite que las crías nazcan con capacidad para moverse y alimentarse. Este tipo de reproducción elimina la necesidad de cuidado inmediato tras la eclosión y acelera el paso hacia la autonomía, algo que resulta decisivo en entornos exigentes.
El escaneo confirma que el embrión murió antes de salir
El hallazgo del huevo con embrión representa un punto de inflexión porque muestra de forma directa ese tipo de reproducción en los ancestros de los mamíferos. Julien Benoit, profesor del Instituto de Estudios Evolutivos, afirmó en declaraciones recogidas por CNN que “es la primera vez que podemos decir con seguridad que los ancestros de los mamíferos ponían huevos”. Además, los investigadores indican que la cáscara era blanda, lo que explica la escasez de fósiles de este tipo en el registro geológico.
Las pruebas obtenidas mediante tomografía aportan un dato determinante sobre el estado del embrión. Vincent Fernandez, del ESRF Sincrotrón Europeo, explicó que el escaneo permitió observar detalles muy pequeños y comprobar el desarrollo de los huesos.
La mandíbula inferior aparecía dividida en dos partes que aún no se habían unido, una condición que impide la alimentación autónoma. Ese rasgo confirma que el animal murió antes de salir del huevo y refuerza la identificación del fósil como embrión.
Lystrosaurus sobrevivió a una extinción masiva hace 252 millones
El Lystrosaurus vivió en un momento marcado por la mayor extinción registrada en la Tierra, ocurrida hace unos 252 millones de años. En ese periodo desapareció cerca del 90% de las especies y el planeta sufrió cambios extremos, con temperaturas altas y sequías prolongadas. A pesar de ese contexto, este herbívoro logró sobrevivir y expandirse en diferentes regiones, lo que lo convirtió en uno de los animales dominantes tras la crisis biológica.
La estrategia reproductiva aparece como uno de los factores que explican ese éxito. Los huevos grandes retenían mejor el agua y protegían al embrión frente a la desecación, algo relevante en un entorno seco. Además, las crías nacían con un desarrollo avanzado que les permitía escapar de depredadores y alimentarse por sí mismas desde el inicio. Esa rapidez en el crecimiento y en la reproducción aumentaba las probabilidades de supervivencia en un escenario inestable.
El estudio plantea que la leche apareció tras esta etapa evolutiva
El estudio también abre una línea de interpretación sobre el origen de la lactancia en los mamíferos. Los investigadores plantean que las primeras secreciones similares a la leche no surgieron para alimentar crías, sino para mantener húmedos los huevos y protegerlos de infecciones.
Benoit explicó que “la capacidad de producir leche probablemente apareció después de este periodo”, lo que sitúa ese rasgo en una fase posterior de la evolución. Esa secuencia encaja con la transición desde organismos que ponían huevos hacia mamíferos que gestan a sus crías en el interior del cuerpo, un cambio que acabó definiendo la reproducción tal como se conoce hoy.
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