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Los ucranianos giran hacia Signal por las dudas de seguridad y bulos en Telegram

Dos jóvenes cargan sus teléfonos en el metro de Járkov, bombardeada por el ejército ruso.

WhatsApp es una app de uso masivo en gran parte del mundo, pero Ucrania no es uno de esos lugares. Allí la aplicación de mensajería más utilizada antes de la invasión de las tropas de Vladímir Putin era Telegram, fundada por el millonario ruso Pável Dúrov. Su sistema de canales de difusión también se ha erigido como una de las principales vías de información de los ucranianos en los últimos años, pero las dudas acerca de su seguridad y la propaganda bélica que la inunda ha provocado que giren hacia Signal.

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Telegram no tiene vínculos conocidos con el Gobierno ruso. Aunque su fundador y la mayoría de sus desarrolladores provienen de San Petersburgo (cuya universidad es famosa por sus ingenieros), su equipo “tuvo que abandonar Rusia a raíz de las políticas locales sobre la regulación de las tecnologías de la información”, explican. De hecho Dúrov y el Kremlin se han enfrentado en el pasado por su negativa a dar datos de sus usuarios a los servicios de seguridad rusos, uno de los motivos por los que el joven magnate se exilió del país. Con 37 años y con una de las 10 mayores fortunas de Rusia según Forbes, vive actualmente en Dubai, donde la aplicación tiene su sede.

Telegram defiende ser una opción segura para las telecomunicaciones, pese a lo cual los ucranianos han comenzado a usar masivamente Signal, conocida por emplear uno de los sistemas de encriptación más robustos. El tráfico de esta aplicación se multiplicó desde el primer día de la invasión y fue creciendo hasta superar al de la app de Dúrov cuatro días después del inicio de los combates, según los datos de Cloudflare, la principal empresa de gestión de tráfico de dominios del mundo.

Signal es la aplicación de mensajería de uso gratuito más segura del mundo. Por un lado, por su sistema de comunicaciones encriptadas (lo que significa que los mensajes se cifran al salir del dispositivo emisor y solo se descifran al llegar al receptor, con lo que es tecnológicamente imposible que un tercero los intercepte), tan potente que incluso fue implementado por WhatsApp cuando decidió añadir el cifrado de mensajes a su app. A eso se suma su nula recogida de datos personales que puedan vincular su uso a la identidad una persona en caso de hackeo. La única información que se guarda es la fecha de creación de la cuenta.

Telegram, por el contrario, no es tan transparente con los datos personales que recoge. Como señala un informe sobre ella del Centro Criptológico Nacional, el organismo encargado de la ciberseguridad de las instituciones públicas españolas, el uso de Telegram deja un rastro de metadatos que “podrían revelar con quién habló el usuario en cuestión, en qué momento, dónde estaba ubicado, la dirección IP utilizada, etc”.

Además, su cifrado solo es efectivo en los denominados “chats secretos”. En el resto de conversaciones la app almacena en la nube todo lo que se envía, lo que “es muy desaconsejable desde el punto de vista de la seguridad, ya que obliga a los usuarios a confiar en los mecanismos de almacenamiento seguro, medidas de seguridad y política de privacidad por parte de Telegram”, explica el análisis del CCN. Desde Telegram niegan esta cuestión, explicando que “todos los mensajes son fuertemente cifrados en base al protocolo MTProto, que está completamente documentado. Con ello, cualquier investigador puede verificar la correcta implementación e integridad del cifrado de Telegram”.

“Los datos no pueden ser descifrados. Además, hasta la fecha, Telegram no ha entregado ningún dato a terceros, incluyendo gobiernos”, aseveran las mismas fuentes en contacto con elDiario.es.

No obstante, la seguridad del uso de Telegram para los ucranianos ha sido puesta en cuestión. “Muchos empleados de Telegram tienen familia en Rusia. Si Rusia no quiere molestarse en hackearla, puede aprovecharse de la seguridad de sus familias para acceder”, ha recordado Moxie Marlinspike, fundador de Signal: “Todos los mensajes, fotos, vídeos y documentos enviados/recibidos durante los últimos 10 años; todos los contactos, membresías de grupos, etc. están disponibles para cualquiera que tenga acceso a esa base de datos”.

“Respecto a las palabras del señor Marlinspike, podemos confirmar que no tenemos desarrolladores ni servidores en Rusia y que no existe ninguno de los riesgos que él menciona. Vale agregar que Telegram nunca ha tenido centros de datos en Rusia ni ha sido desarrollado por una empresa rusa”, destacan fuentes de la aplicación de mensajería, constituida como una organización sin fines comerciales.

Propaganda y bulos

Una de las banderas de Telegram es mantener una mínima moderación e intervencionismo en los discursos de los usuarios. “Por ejemplo, si criticar al gobierno es ilegal en un país, Telegram no será parte de esa censura con motivaciones políticas. Esto va contra los principios de nuestros fundadores. Si bien bloqueamos bots y canales terroristas (por ejemplo, los relacionados a ISIS), no bloquearemos a quienes expresan pacíficamente opiniones alternativas”, expone.

Esto ha hecho que la app sea una opción popular para esquivar la censura en regímenes autoritarios. Pero el saco de las “opiniones alternativas” es amplio. En las democracias occidentales ha permitido a grupos extremistas como neonazis, negacionistas o conspiranoicos difundir proclamas que en otras redes serían bloqueadas por representar discurso de odio, desinformación o peligro para la salud pública.

Pido a los usuarios rusos y ucranianos que desconfíen de cualquier dato que se difunda en Telegram en estos momentos

Pável Dúrov Fundador de Telegram

Telegram conoce este efecto secundario, pero lo asume. En Ucrania, esta política de tolerancia ha hecho que la app se llene de propaganda de guerra y desinformación, algo que ha reconocido el propio Dúrov. “Los canales de Telegram se están convirtiendo cada vez más en una fuente de información no verificada relacionada con los acontecimientos ucranianos. No tenemos capacidad física para comprobar la exactitud de todas las publicaciones de los canales. Pido a los usuarios rusos y ucranianos que desconfíen de cualquier dato que se difunda en Telegram en estos momentos”, expresó en un mensaje a través de su app.

El fundador de Telegram añadió que en caso de que el conflicto siga recrudeciéndose se plantearía deshabilitar los canales (que permiten la comunicación con grandes audiencias) en Ucrania. No obstante, poco después se desdijo después de recibir muchos mensajes de usuarios que, aseguró, le expresaron que Telegram es “su única fuente de información”.

Además de Signal, en la lista de apps más descargadas en Ucrania en los primeros días tras la invasión está Bridgefy, un servicio de walkie-talkie que envía audios a unos 100 metros mediante bluetooth sin necesidad de conexión a Internet; Zello, otra app de walkie-talkie para el envío de audios encriptados; y Maps.me, que permite consultar mapas de manera offline. Telegram también ha sido una de las apps más descargadas, según los datos de la consultora Apptopia.

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