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Vincent Rosso, director de BlaBlaCar: “Al final es el consumidor el que decide”

El director de BlaBlaCar para España y Portugal afirma que con su plataforma la gente solo comparte gastos, no saca beneficios, y por tanto no hay ánimo de lucro

“Conectamos puntos geográficos que no cubren las líneas de transporte tradicionales”

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Vincent Rosso, reivindica el hueco que tiene BlaBlaCar como plataforma dentro de la movilidad

Imagen promocional de Blablacar. Su director para España, Rosso, reivindica a esta plataforma como alternativa para la movilidad.

La polémica suscitada por la expansión de Uber, el servicio que ha provocado protestas del sector del taxi en varias ciudades europeas, ha salpicado a otras plataformas, como BlaBlaCar, del cual Fomento ha recibido una queja por competencia desleal por parte de la patronal de los autocares, Fenebus.

En un comunicado, el Ministerio de Fomento avisaba de las posibles multas por transportar pasajeros sin licencia, aunque confirmó que compartir gastos no es motivo de sanción. En esta idea se basa precisamente BlaBlaCar, gracias a cuya red 1,1 millones de personas viajan al mes en 12 países europeos.

El precio que un usuario paga por un trayecto se fija en base a la estimación del coste de la gasolina más los peajes, todo ello dividido entre tres. La media de ocupación en los coches de BlaBlaCar es de 2,8 personas, mientras que en Europa está en 1,7. Aunque es muy difícil calcular, la compañía anuncia que se han ahorrado 700.000 toneladas de emisiones de CO2 gracias al servicio. En 2012, con una ronda de financiación liderada por el fondo de inversión de Silicon Valley Accel Partners la empresa francesa obtuvo un empujón de 10 millones de dólares.

En España son nueve personas, dedicadas a la promoción y el marketing entre otras tareas. El equipo técnico está en Francia, donde también está centralizado el soporte a los usuarios en los idiomas en los que está disponible la plataforma. El público es mayoritariamente joven, el 70% de los usuarios tienen menos de 35 años, según explica Vincent Rosso, director general de BlaBlaCar en España y Portugal en una conversación con eldiario.es.

¿Cómo surgió la idea de BlaBlaCar?

Frédéric  Mazella, que es el fundador y el CEO de BlaBlaCar, hace unos diez años necesitaba volver a casa por Navidad y no quedaba ningún asiento libre en el tren. Lo que hizo fue tirar de contactos y ver si alguien se iba a ir en coche. Vio que había muchas personas que iban en la misma dirección, con el coche vacío, y dijo: pues si lo necesito yo, lo necesitan más personas. De ahí salió la idea de que compartir los gastos del viaje podía ser de gran ayuda a muchas personas.

¿Hay requisitos para la gente que hace de conductor?

Los requisitos son los que existen en la ley. Para ser conductor de BlaBlaCar tienes que tener los puntos del carné de conducir y respetar la ley de tráfico. Si tienes un coche, que esté en condiciones, que tenga la ITV, que tenga el seguro y que esté limpio también, porque es un espacio donde otras personas van a viajar y van a dar después una opinión sobre el viaje.

¿Cómo se paga y cómo se cobra?

Tenemos dos modalidades, una es el modelo freemium, presente en la mayoría de los países donde estamos. La puesta en contacto se hace online y el abono por la compensación de gastos se hace en el coche, salvo en Francia, y desde hace poco en España (en piloto desde el 1 de abril), donde hemos puesto una plataforma que permite a la gente reservar su asiento de antemano, como lo haría con un billete de avión, pagando a través de una transacción online. Sobre esta transacción nosotros cobramos unas bases de gestión. Al final del viaje el pasajero entrega un código al conductor, el conductor mete ese código en la plataforma y recibe el dinero en su cuenta bancaria.

¿Qué rentabilidad tiene BlaBlaCar?

Después de restar gastos de servidores, de desarrollo, tenemos más de 30 programadores que trabajan en BlaBlaCar y en total son 120 sueldos, queda muy poco para beneficios.

¿Cómo funciona el establecimiento de los precios?

Cuando vas a publicar pones el origen y el destino, sobre esto la web calcula la distancia que hay entre esos dos puntos y recomienda un precio, en función también de si el coche es gasolina o es diesel. Después el conductor sube el precio o lo baja en función de las prestaciones que puede ofrecer. Si le va a recoger cerca de su casa o si le va a dejar en el punto de destino exacto, estas prestaciones son unos kilómetros más que se acuerdan entre ellos y se reflejan en el precio. También depende del tipo de coche, no es lo mismo ir en un Seat León que en un BMW X5, no consume igual y el confort de cada coche es diferente.

¿La reputación del conductor influye en el precio?

El que tiene más reputación da más fiabilidad, más confianza a los usuarios y esto también se premia. Nosotros intentamos controlar que nuestros usuarios siempre estén dentro de la lógica de compartir los gastos entre ellos, que no haya ánimo de lucro. Así, estamos haciendo un acuerdo entre personas privadas, no una actividad económica en la que alguien se podría lucrar.

Los precios suben en el fin de semana, ¿esto podría interpretarse como ánimo de lucro?

Aunque suban un poco siguen estando dentro de lo que es la compensación por los gastos. Hay un sistema en la plataforma, en el que si alguien sube el precio demasiado éste cambia de color. Nuestro equipo lo detecta y habla con esa persona para avisarle de que si no baja el precio tendremos que tomar medidas. Y si la gente no cumple con esta regla de compartir gastos nuestra actitud es muy contundente, los echamos de la web enseguida.

¿Están seguros de que no les afecta el comunicado del Ministerio de Fomento?

Creemos que se ha mezclado con otro tipo de plataforma P2P, que animan a profesionales y a personas sin licencia a realizar una actividad que puede ser competencia desleal del taxista, porque obtienen beneficios y por qué están dentro de la ciudad. BlaBlaCar no tiene nada que ver porque la gente solo comparte gastos, no saca beneficios, no hay ánimo de lucro. Y la actividad está fuera de la ciudad, el viaje medio es de 350 km.

¿Alguna vez habéis recibido críticas de algún sector del transporte en concreto?

Del sector del taxi nunca, en ningún país. El sector de autobuses en España hace tres meses se enfadó con nosotros, fue la primera vez que nos pasa en todos los países donde estamos.

Nosotros intentamos controlar que nuestros usuarios siempre estén dentro de la lógica de compartir los gastos entre ellos, que no haya ánimo de lucro


¿Se resolvió el conflicto con los autobuses de línea?

Supongo que sí, porque ya no hablamos de este tema ahora mismo. Creemos que nosotros como plataforma tenemos nuestro hueco, porque ofrecemos un servicio a través de los usuarios de BlaBlaCar que conecta puntos geográficos que líneas de transporte tradicionales no cubren. Creo que esto es muy positivo para el consumidor final, que viaja de una forma más flexible y más barata.

¿Para que alguien sea conductor en BlaBlaCar qué datos tiene que dar?

Nombre, email, edad, verificar su teléfono móvil y la foto del coche. Además, BlaBlaCar funciona como sistema de confianza, cuanta más información pones mejor, porque trasmites más confianza a los que van a viajar contigo. También es importante el uso que haces de BlaBlaCar, si te contactan y no contestas enseguida, da menos seguridad. La actitud de una persona proactiva favorece un entorno de confianza.

Si hay una multa, ¿ quién la paga?

La multa, si es de tráfico es del conductor. Si es una multa por no llevar el cinturón en teoría es del pasajero. Creo que depende de la multa y también de las circunstancias, normalmente el responsable del coche es el conductor.

¿BlaBlaCar media entre los problemas que puedan surgir entre pasajeros y conductor?

Digamos que hay varios tipos de problemas que pueden tener, son relaciones humanas en las que las personas a veces están de acuerdo y a veces no. Cuando hay un conflicto la gente lo puede solucionar con opiniones negativas a través de la plataforma. Si no es posible se soluciona a través de organismos tradicionales, como dos personas que comparten un piso.

Si alguien transportara algo ilegal en su equipaje, ¿BlaBlaCar haría algo al respecto en un caso así?

Para esto también hay leyes. Lo que se lleva dentro de un coche es responsabilidad del conductor y siempre recomendamos a los usuarios, pasajeros y conductor, que el equipaje vaya etiquetado con la identidad de la persona que le corresponde. Así, si hay algún problema, se podría resolver por la vía judicial.

¿Cree que el consumo colaborativo sigue gozando de buena salud?

Es una transición normal. Se inventa Internet, se inventan los móviles y al final todo cuaja en ideas como ésta. El consumo colaborativo, aparte de ser visto como una fuente de progreso social, económico y de innovación, se tiene que hacer su hueco en la economía tradicional. No va sustituir todo porque en volumen no correspondería, pero creo que es interesante que también se tome en cuenta, buscando soluciones y sinergias.

¿Se está consiguiendo encontrar ese hueco?

Creo que sí, sobre todo porque al final es el consumidor el que decide. La gente viene a BlaBlaCar no porque les obligamos, sino porque responde a una necesidad y si esa necesidad les encaja creo que hay que escuchar, verlo como una fuente de progreso y una innovación. También estamos en un mercado libre de competencia.

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