Su nombre es el de una estatua que está en el Louvre pero es una preciosa isla griega a la que solo se llega por mar

Vista de una de las playas de la isla griega

Alberto Gómez

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Es una de las joyas del Egeo Norte, la isla más septentrional de este archipiélago y que no deja indiferente a cualquier agradecido visitante que ponga un pie en su zona de montaña o en sus cálidas playas.

Se llama Samotracia y es uno de esos privilegiados lugares a los que solo se puede llegar en barco. Y cuyo nombre es el de una estatua que reside en el Museo del Louvre de París.

Es una isla montañosa y con abundante vegetación. Y en su interior está el Fengari, monte de una altura de 1.624 metros y desde la que narra Homero en su Ilíada cómo contemplaba Poseidón, dios del mar, las batallas de la guerra de Troya.

El corazón de Samotracia se encuentra en el norte, en Paleopolis, con un legado de murallas de la antigua ciudad que aguarda historia y mitología. De hecho, en las ruinas del Santuario de los Grandes Dioses se descubrió Victoria de Samotracia, la célebre escultura que hoy se exhibe en el museo parisino.

Se trata de una escultura del período helenístico elaborada hacia el año 190 a.C. No está 100% confirmada su autoría, pero se cree que pertenece a la escuela de Rodas. Desde su descubrimiento, ocurrido en el siglo XIX, se ha convertido en un auténtico símbolo de fama internacional. Es de bulto redondo que representa a la diosa mensajera de la victoria, llamada por los griegos Niké. Tallada en mármol blanco de Paros, tiene una altura de 2,75 metros.

Al margen de la célebre estatua, en el santuario de la isla se pueden ver el pórtico, el palacio, la cúpula, el altar y el teatro, además del Museo Arqueológico. Y, a partir de ahí, el viajero que se adentre en esta preciosa isla podrá descubrir innumerables e inolvidables paisajes.

Isla de cultos rituales

En la costa noroeste, por ejemplo, los manantiales de azufre, conocidos desde Bizancio, ofrecen un paisaje lleno de árboles y arrayanes. Exuberante vegetación, arroyos y cascadas se encuentran a lo largo del río Fonias, ofreciendo un ambiente natural impresionante.

En la antigüedad se la conocía como “Isla Sagrada” puesto que en ella tenían lugar los cultos rituales de Caviria similares a los que se realizaban en Eleusis, cultos que solo estaban al alcance de unos cuantos iniciados. Samotracia fue uno de los centros religiosos de la antigüedad hasta el dominio romano.

Para llegar hasta esta maravilla del Egeo hay que hacerlo por mar, ya que no dispone de aeropuerto, como tantas otras joyas griegas. A su puerto marítimo llegan los barcos desde la cercana ciudad de Alexandropolis y también desde otras islas vecinas, como Limnos o Thassos.

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