Un refugio natural a media hora de A Coruña: la playa rodeada de pinares y de aguas tranquilas frente a la ría de Betanzos
El litoral de la provincia de A Coruña concentra espacios muy distintos en pocos kilómetros. En algunos tramos predominan los arenales abiertos al Atlántico, mientras que en otros la presencia de rías y estuarios genera zonas más resguardadas. Cabanas se incluye en este segundo grupo y cuenta con un frente costero ligado a la desembocadura del Eume, donde agua, vegetación y casco urbano quedan reunidos en un entorno de fácil acceso.
Dentro de este municipio se encuentra A Magdalena, también conocida como A Madalena o playa de Cabanas. El arenal ocupa una franja situada en la parroquia de San Martiño de Porto y se extiende junto al dique que canaliza la salida del río. Su posición en la parte norte del estuario favorece unas condiciones menos expuestas al viento y a las corrientes que las de otros puntos del litoral gallego.
La cercanía del núcleo urbano permite llegar caminando desde distintos lugares de la localidad. También dispone de aparcamientos próximos con capacidad para más de un centenar de vehículos. A esta accesibilidad se suman varios servicios vinculados a la temporada estival y una oferta hostelera situada en los alrededores, de modo que resulta sencillo organizar una jornada completa sin alejarse demasiado de la costa.
El paisaje no se limita a la orilla. Junto a la arena se extiende un pinar que forma parte de la identidad de Cabanas y que invita a alternar el baño con paseos o descansos a la sombra. A poca distancia aparecen además caminos costeros, elementos ligados a la comunicación con Pontedeume y accesos hacia espacios naturales del entorno del Eume, lo que amplía las posibilidades de una visita más allá de pasar unas horas frente al agua.
La playa de A Magdalena
A Magdalena tiene unos 1.100 metros de longitud y una anchura media cercana a los 50 metros. La superficie está formada por arena blanca y fina, mientras que el agua suele mantenerse tranquila debido a la protección que ofrece el estuario. El fondo poco profundo y el carácter resguardado de este tramo permiten disfrutar de un baño con menor exposición al oleaje, siempre en función de las condiciones de cada jornada y de las indicaciones de seguridad.
Desde la orilla se abren vistas hacia la ría de Ares y hacia el entorno de Pontedeume, situado al otro lado de la desembocadura. La presencia del dique marca buena parte de la configuración del arenal y ayuda a entender su relación con el Eume. No se trata de una playa aislada, sino de un espacio integrado en una zona semiurbana, conectado con el paseo marítimo y con varios establecimientos de hostelería situados en las inmediaciones.
Durante el verano dispone de servicio de socorrismo. También cuenta con accesos adaptados para personas con movilidad reducida, una infraestructura que facilita el trayecto desde el paseo hasta la franja de arena. Estos equipamientos se suman a la proximidad de bares y restaurantes, de manera que los visitantes pueden encontrar opciones para comer o descansar sin abandonar el entorno más cercano.
Uno de sus rasgos más reconocibles es el pinar contiguo, formado por más de un millar de ejemplares. Predominan variedades como el Pinus pinaster y el Pinus radiata, acompañadas por otras especies, entre ellas el alcornoque. La masa arbolada incorpora mesas y bancos distribuidos en diferentes puntos, por lo que funciona como merendero y como zona de estancia protegida del sol. Los árboles altos generan además una separación natural entre el paseo, el área recreativa y la parte destinada al baño.
Esa proximidad facilita organizar el día sin limitarlo a la línea de costa. Desde A Magdalena parte una ruta de senderismo de algo más de cuatro kilómetros que llega hasta el arenal de Chamoso. Otro itinerario continúa en dirección a Río Castro, enlazando varios puntos del litoral de Cabanas. Ambos recorridos amplían las opciones para quienes prefieren combinar la visita con una caminata por los alrededores.
La estancia puede vincularse también con otros elementos próximos. Entre Cabanas y Pontedeume se sitúa el puente ferroviario levantado a comienzos del siglo XX, una infraestructura que forma parte del paisaje de la desembocadura y mantiene la conexión entre ambas localidades. Hacia el interior, el término municipal se relaciona con el Parque Natural das Fragas do Eume y con su entorno de bosque atlántico.
Esta cercanía entre costa, estuario y masa forestal define buena parte del carácter del municipio. A Magdalena concentra esa relación en un mismo punto: un arenal amplio, protegido por la configuración de la ría y acompañado por una zona arbolada que amplía los usos del lugar. La facilidad de acceso desde el centro, la existencia de servicios y la posibilidad de continuar la jornada por senderos próximos convierten este tramo costero en una opción para conocer Cabanas sin reducir la visita únicamente al baño.
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