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Una ruta senderista por pasarelas sobre aguas cristalinas en la Sierra de Cazorla

Ruta del Río Borosa (Cazorla).

Elena Segura

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Para recorrer la Ruta del Río Borosa, en la espectacular Sierra de Cazorla, nos hará falta ropa cómoda y calzado resistente, botellas de agua para hidratarnos bien por el camino y algún tentempié para reponer fuerzas mientras descansamos y disfrutamos con el entorno. Para los amantes de la fotografía, es imprescindible echar en la mochila una cámara para retratar algunos de los paisajes que podremos admirar a lo largo de los casi 23 kilómetros de esta ruta que transcurre por pasarelas de agua cristalina y paisajes de montaña, y que arranca en una piscifactoría de truchas, el Centro Piscícola del Río Borosa, cerca del Centro de Visitantes Torre del Vinagre.

El vehículo con el que accedamos al Parque se puede estacionar en el aparcamiento del Centro Piscícola —que cuesta dos euros al día para los turismos y en el que pueden pernoctar campers y autocaravanas—. Este punto se encuentra a una hora del pueblo de Cazorla y a 20 minutos desde Arroyo Frío. Antes de iniciar la ruta podemos pasar por el Centro de Visitantes del Río Borosa, donde podrán orientarnos sobre el trayecto que queremos realizar, alojamientos cercanos en la zona y otras cuestiones de interés; además de visitar una exposición dividida en ocho ámbitos temáticos.

Esta ruta, considerada como una de las más bonitas de toda España, atrae a miles de personas cada año para admirar el espectáculo natural que se forma en este paisaje fluvial. Y, si hay suerte, nos tropezaremos con alguna cabra montesa o algún gamo, la fauna más representativa del Parque.

El trayecto empieza por una pista forestal al margen izquierdo del río inmersa en una zona de extensa pinada y vegetación de ribera. La banda sonora durante todo el camino será la del sonido del agua del río Borosa, un pequeño afluente del Guadalquivir en la Sierra de Segura (provincia de Jaén); en el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas, el espacio protegido más grande de España —con 214.336 hectáreas— y el segundo de Europa, tras el Parque Nacional de Vatnajökull (Islandia).

Al abandonar la pista forestal, llegamos a la Cerrada de Elías, con sus famosos puentes colgantes de madera, uno de los tramos más espectaculares y bonitos del trayecto. Aquí, el río transcurre entre las paredes de un cañón y se caracteriza por haber discurrido en paralelo a un camino utilizado por los pescadores de los alrededores.

Los más curiosos y los apasionados de la botánica podrán descubrir por la Cerrada de Elías una especie vegetal carnívora propia de la Sierra de Cazorla que se alimenta de pequeños insectos. Se trata de la Pinguicula vallisneriifolia, grasilla o 'atrapamoscas', especie protegida al crecer solo en hábitats reducidos y vulnerables.

Al dejar atrás la Cerrada de Elías y regresar a la pista forestal, el camino deja de ser llano, escasean las sombras, se torna más arduo y aumenta el desnivel. A unos siete kilómetros del punto de partida, llegaremos a la Central Eléctrica del Salto de los Órganos, donde podemos hacer una parada para refrescarnos en su fuente y descansar antes de afrontar el siguiente tramo, con más desnivel todavía pero que termina en un paraje espectacular de pozas de color esmeralda y cascadas como la de las Tres Colas y la de la Calavera, que anuncian el final de la ruta.

Aunque muchos senderistas terminan el recorrido en ese punto —de hecho, hay un cartel que anuncia el fin de la ruta—, los más aventureros pueden continuar hasta el Salto de los Órganos, donde les estará esperando el mayor salto de todos, de 60 metros de altura. En su nacimiento se encuentra la Laguna de Aguas Negras, pero para su ascenso se necesita ya de cierta pericia para tomar un camino que se sitúa a la izquierda de la cascada. Para alcanzar la laguna, tendremos que atravesar una serie de túneles que horadan las paredes de roca. A 300 metros, encontraremos el nacimiento del río Borosa y a un kilómetro de distancia, la Laguna de Valdeazores.

El camino de ida y vuelta —que dura unas ocho horas en total, con dificultad media— es idéntico, por lo que si nos cansamos en alguno de los puntos de la ruta basta con darse la vuelta y deshacer los pasos que hemos dado.

Ruta en 4x4

Para recorrer toda la Ruta del Río Borosa se requiere un mínimo de forma física, pero hay otras opciones para no perderse el paisaje. Los que no quieran o no puedan hacerla a pie, pueden contratar una de las rutas 4x4 que se ofrecen y que toman entre cuatro y cinco horas para recorrer el trayecto. Hay varias modalidades: una con la que se puede visitar la parte alta, hasta las Lagunas de Valdeazores y el nacimiento del río Borosa, y otra, hasta la Cerrada de Elías y el Salto de los Órganos. Hay otra tercera posibilidad, que es combinar un tour 4x4 por los lagos y hacer senderismo, realizando un descenso de 11 kilómetros.

A la hora de planificar esta ruta —en el corazón del Parque Natural— es muy importante tener en cuenta la época del año en la que vamos a visitar el Parque:

  • Primavera. Entre marzo y mayo, encontraremos un clima suave y la naturaleza en plena ebullición. Es una estación muy recomendada para visitar el entorno.
  • Verano. Entre junio y agosto. En esta época el clima es seco y cálido, y la zona estará menos verde.
  • Otoño. Los meses entre septiembre y noviembre son los más populares entre los viajeros que se deciden a hacer la ruta. Las temperaturas son muy agradables y el paisaje se torna especial con los colores del otoño.
  • Invierno. De diciembre a febrero, se recomienda madrugar para poder hacer toda la ruta antes de que oscurezca, así como ir bien equipado para poder afrontar cualquier inclemencia del tiempo que pueda presentarse.

Muy cerca de esta ruta, podemos encontrar muchos hoteles con encanto y casas rurales para desconectar en plena naturaleza. A pocos kilómetros está el bonito pueblo de Cazorla y rincones impresionantes como el Puente de las Herrerías o la Cerrada de Utrera, rutas para avistar fauna salvaje como la de la Ruta Félix Rodríguez de la Fuente o el Pantano del Tranco. Las posibilidades son infinitas.

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