La ruta de senderismo por un valle de Segovia, a orillas de un río, entre puentes medievales y árboles centenarios
El interior de la provincia de Segovia conserva espacios naturales que se han ido formando en torno a sus cursos de agua. Uno de ellos es el valle del Pirón, un espacio atravesado por el río del mismo nombre y por el río Viejo, que discurren entre franjas de roca caliza antes de abrirse paso hacia zonas más llanas. La acción del agua ha ido modelando este entorno, dando lugar a dos pequeños cañones y a un paisaje en el que conviven cortados, manantiales, cavidades y vegetación asociada a las orillas.
Este paisaje puede recorrerse a través de un itinerario circular que parte de Peñarrubias de Pirón y atraviesa parte de los términos de Torreiglesias y Losana de Pirón. La ruta enlaza los cauces del Pirón y del río Viejo a lo largo de 11 kilómetros, con una duración mínima estimada de cuatro horas. Está considerada de dificultad fácil, aunque el terreno combina pistas, sendas estrechas, descensos, cruces de agua y una subida más exigente en la segunda mitad del recorrido.
El interés del trazado no se limita únicamente al entorno natural. A lo largo del camino aparecen restos vinculados a antiguos usos agrícolas y ganaderos, así como construcciones relacionadas con el aprovechamiento del agua y espacios que conservan huellas de distintas etapas históricas. El molino, el caserío, la fuente y el puente de Covatillas forman uno de los conjuntos más representativos, al que se suman una ermita rupestre, varias cuevas y una torca originada por el hundimiento del techo de una cavidad subterránea.
La vegetación varía en función de la proximidad al agua y de la orientación de las laderas. En las márgenes predominan fresnos, chopos, sauces y robles, mientras que en las zonas más secas aparecen encinas, sabinas y algún enebro. El recorrido puede realizarse durante todo el año, aunque el estado de los pasos y el nivel de los arroyos pueden cambiar tras episodios de lluvia. Por ello, se recomienda llevar calzado adecuado, revisar previamente las condiciones y evitar acercarse a los bordes de las cavidades.
Una ruta circular por los cañones del Pirón y el río Viejo
La ruta comienza en Peñarrubias de Pirón. A la entrada de la localidad, en el conocido como Cerro de la Ermita, se localiza una construcción medieval que sirve como primera referencia antes de salir del casco urbano. El camino se dirige hacia el sureste y, tras unos 800 metros, desciende por un pequeño valle hasta el Pirón. En la orilla opuesta se encuentran las ruinas del Molino de Covatillas, levantado a finales del siglo XIX y ligado al movimiento comercial de las poblaciones cercanas.
Desde este punto, la senda avanza aguas arriba entre vegetación de ribera hasta alcanzar el conjunto de Covatillas. Allí se sitúan el puente, la fuente y un caserío del siglo XVIII vinculado a una familia noble relacionada con los Contreras. El escudo familiar se conserva tallado en el dintel de la compuerta que regula el nivel del manantial. El agua brota en una alberca situada al pie de los farallones calizos y sale a través de piezas de granito esculpidas con forma de cabezas de león. Su caudal y su temperatura se mantienen prácticamente constantes a lo largo del año.
El itinerario continúa junto al río hasta la ermita rupestre de Santiaguito, fechada en el siglo XVIII y situada en la base de las paredes de caliza. En sus alrededores se conservan antiguos abrigos eremíticos. Frente a este punto se abre la Cueva de la Vaquera, una cavidad en la que se han localizado restos arqueológicos prehistóricos. Cerca de su entrada surge el manantial del Chorrillo, alimentado por el curso subterráneo que recorre la galería inferior de la gruta.
Tras dejar atrás esta zona, el recorrido enlaza con el valle del río Viejo. En este tramo, el antiguo puente de madera utilizado para cruzar el arroyo se encuentra en mal estado, por lo que se aconseja buscar un paso más seguro aguas arriba. Este punto requiere especial atención, sobre todo cuando el cauce lleva mayor cantidad de agua. En un espolón rocoso se localiza la Cueva de la Mora, cuya entrada queda parcialmente oculta por una gran laja vertical. Desde su interior se abre una ventana natural hacia el cañón.
A poca distancia aparece la Torca, una depresión formada por el desplome del techo de una antigua bóveda subterránea. No resulta visible con claridad desde el fondo del valle y aparece al alcanzar la zona alta, por lo que conviene mantener distancia respecto al borde. A continuación, la senda continúa río Viejo arriba durante unos 750 metros y afronta la subida más pronunciada del recorrido hasta el Corral de Máximo.
En este último punto se conservan ruinas, plantaciones y espacios excavados en la roca por Máximo, un vecino que se instaló allí durante la década de 1950. El regreso se realiza descendiendo por los valles del río Viejo y del Pirón, principalmente por la margen derecha, hasta recuperar el puente de Covatillas. Desde allí se retoma el tramo inicial y se completa el circuito en Peñarrubias de Pirón, tras una caminata que combina paisaje fluvial, formaciones geológicas y vestigios de la actividad humana vinculada al agua.
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