eldiario.es

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

All Male Podemos

Iñigo Errejón, Pablo Iglesias y Ramón Espinar

El 8 de Marzo, durante las históricas movilizaciones feministas que se produjeron ese día, Pablo Iglesias declaraba en televisión: "España debe ser un país feminista. Esto no va de banderas, siglas ni partidos. Las mujeres son las que están llevando a cabo la revolución democrática". Un poco más de un mes después y tras la crisis desatada por la filtración del documento de  Carolina Bescansa, aparecían tres hombres sobre un cartel en el que podía leerse bien grande la palabra 'Nosotras': Pablo Iglesias, Iñigo Errejón y Ramón Espinar. 

El cartelón de fondo estaba puesto de un acto anterior de la formación y no se quitó a tiempo para que no incurrir en la contradicción visual que ahora circula por las redes. La imagen fue criticada en redes por distintas personas por la evidente contradicción de mostrar a tres hombres anunciando un acuerdo de unidad sin la presencia de ninguna mujer. El asunto ha provocado las críticas de  Lorena Ruiz-Huerta, portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid.

Además de aparecer en varios medios, Ruiz-Huerta reenviaba en Twitter un comunicado del círculo de Feminismos de la Comunidad de Madrid en el que podía leerse: "Las mujeres feministas de Podemos queremos expresar nuestro hartazgo ante las dinámicas totalmente verticales/machistas que se están produciendo en nuestro partido a raíz del proceso de primarias para elegir candidaturas para las elecciones de la Comunidad de Madrid (...) Una vez más, nos encontramos con que la participación política se hace en 'pactos de patriarcas', en despachos o reuniones carentes de transparencia". A tenor de este comunicado no se desprende que sea un simple descuido de marketing.

Seguir leyendo »

Peligro amarillo

38 Comentarios

Aficionados del Barça con banderas esteladas en la final de la Copa.

La final de la Copa nos ha deparado otro espectáculo deplorable de la utilización de instituciones del Estado en favor de la posición política del partido del Gobierno. No se trataba de impedir que se vulnerara una sentencia del Tribunal Constitucional. Era algo menos dramático. La policía tenía órdenes de que nadie entrara en el estadio con una prenda de color amarillo. La seguridad del Estado estaba en peligro por razones de tipo estético. 

Las personas que llevaban esa ropa pretendían llevar a cabo un gesto de disidencia política en un lugar público, en este caso en apoyo de la causa independentista catalana. Aparentemente, eso es algo que el ministro de Interior no podía tolerar. Vivimos en una democracia en la que el responsable de la Policía y la Guardia Civil decide qué ideas pueden defenderse en la calle. 

Se ha alcanzado un nivel de ridículo que no se puede desdeñar como la forma en que los políticos mediocres se ponen en evidencia y abusan del poder en sus manos. Estamos en manos de idiotas no vale como reacción, aunque es tentadora. 

Seguir leyendo »

Confusión, desesperanza. ¿Un nuevo "98"?

27 Comentarios

Manifestación independentista en Catalunya

España hoy es vista en el mundo de modo muy distinto a como era hace pocos años. De verse como un país moderno pasó a un estado represivo y en crisis. Así lo muestran los grandes medios de comunicación del mundo, europeos, anglosajones o las cadenas del campo árabe y musulmán. ¿Es una imagen cierta? Depende.

Según algunos medios, fundamentalmente radicados en Madrid, lo que vemos es que el problema que preocupa es una crisis política y de moral pública en esa comunidad autónoma. Pero si leemos otros medios, fundamentalmente radicados en Cataluña y escritos en catalán, el problema es la crisis de un estado que ha dejado de ser democrático. ¿Cuál es la visión de la realidad española más acertada? Basándome en los hechos de los últimos meses entiendo que la segunda, que el Reino de España es una democracia fallida.

Casi desde el principio de mis colaboraciones en este diario asumí la idea de que estábamos en un final del régimen fundado sobre los pactos de la Transición; bastaría para preocuparse ver la evolución de la monarquía que instituyó Franco en un nieto de Alfonso XIII, sus andanzas, sus disputas y sus fortunas. Su actuación en la represión en Catalunya. Pero el arco vivido en estos años se resume en la permanencia del Valle de los Caídos y una peculiar ONG, la Fundación Francisco Franco, o atendiendo a como la extrema derecha franquista, que combatió la misma Constitución, acabó por ocupar las instituciones y poderes del estado. Llega a la caricatura ver a los militantes de Fuerza Nueva y organizaciones franquistas al frente de la Guardia Civil, en la más alta judicatura, en los ministerios, en la misma presidencia del Gobierno. Es la apoteosis biológica del franquismo. La verificación de la tesis de M.Rajoy de que los hijos de buena estirpe son mejores y se merecen el poder.

Seguir leyendo »

La guerra de los botones

Bescansa en una imagen de archivo

La televisión llegó tarde a mi casa; tarde y a blanco y negro. Hasta entonces había sido la radio el electrodoméstico protagonista del hogar; después de la nevera, se entiende.

Recuerdo que por la radio seguíamos seriales lacrimógenos donde las mujeres sufrían engaños, celos y etcéteras. También recuerdo la música de la radio, aquellas coplas pasionales que a su vez las vecinas canturreaban en el patio mientras tendían la ropa.

Eran tiempos grises; de un gris marengo que se acentuaba con el consultorio de Elena Francis, los anuncios de almacenes Sepu y de la joyería Enrique Busian. Por eso, cuando nos instalaron la televisión en el mueble de la sala, el milagro de la imagen constituyó un acontecimiento familiar que venía de la mano del progreso. Lo recuerdo bien. La primera película que vi, sentado en aquel sofá de escay, fue “La guerra de los botones”. Una peli donde los protagonistas eran niños colegiales que jugaban a la guerra, arrancando los botones de la ropa a los muchachos que hacían prisioneros.

Seguir leyendo »

El consenso y el buen hacer han salvado al lince

Lince ibérico / Programa de conservación Exsitu

Es una mañana de primavera en el Valle del Matachel, en la provincia de Badajoz. Caminamos por entre jarales y dehesas rodeados de amarillos, azules y verdes. Pasa el águila imperial, cantan el alcaraván y la oropéndola, un buitre negro se posa en su encina. Cruza un ciervo, luego un conejo, y otro, y otro. Ahí va el zorro. La nutria chapotea en el río, las perdices andan por el camino con su trote cortijero. La fauna ibérica resplandece ante nuestros ojos. Pero ni rastro de su gran protagonista.

De repente la antena receptora de señales de Samuel, nuestro guía de campo, empieza a emitir señales: tuc, tuc, tuc; cada vez más rápidas, cada vez más nítidas. "Un momento. Silencio. Tiene que estar aquí cerca –nos dice Samu en voz baja– a menos de diez metros. Pero será mejor no ir en su búsqueda, es una hembra con cachorros y podríamos espantarla".

Con la respiración contenida miro fijamente hacia el jaral tupido. Están ahí. Las últimas lluvias han hecho crecer la yerba, pero sé que están ahí. Probablemente nos está viendo. La noto, la siento. Pero renuncio a verla para que todos sigamos sintiéndolos.

Seguir leyendo »

Aux urnes, Citoyens!

33 Comentarios

Manuel Valls

El viernes, los mejores amigos de Manuel Valls se cayeron de sus sillas al oír el anuncio de la posibilidad de que el ex primer ministro francés se presente a alcalde de Barcelona. Es lo que tiene ser francés, que aún tienes espacio para la sorpresa. En España, sin embargo, los palmeros del futuro que ya casi está aquí se mostraron inmediatamente aplomados ante la gran jugada política del estadista del momento. Gran jugada. Enorme visión. Magnífica idea. No sólo eso: vendrán más, estamos sólo empezando a sorprenderos. “Sería mucho mejor alcalde que Colau”, había dicho el preclaro Rivera, y mentada la bicha, las alianzas estaban servidas. Curioso que el mejor alcalde para una ciudad sea un extranjero que no la conoce, que apenas la ha visitado en los últimos años como turista político o para ver jugar a su equipo de fútbol, pero todo cabe en este mundo de fábula e ilusión en el que se ha convertido la política.

C’est dingue,quoi!, exclamaron hasta sus más próximos en Francia al saberlo. Traducido: ¡es de locos, es una chaladura! Yo soy muy afrancesada, como saben, y tiendo a verlo como ellos. Es evidente que es una chaladura que les pilla además en la misma semana en la que Valls ha sido protagonista de un nuevo hito del marketing político al anunciar la separación de su mujer y a las doce horas presentar a su nueva novia, una diputada de derechas con la que ya medio vive. La crisis de los cincuenta se dice. No sería sino una anécdota si no fuera porque las malas lenguas francesas ya han hecho un paralelismo entre cada uno de los virajes sentimentales de Valls y sus virajes políticos. Parece complicado ser regidor de una ciudad española mientras forjas tu tórrido amor con una diputada con la que estás haciendo nido en París, pero quizá el sino de los catalanes sean ya los gobiernos a distancia, los exilios, que el cosmopolitismo sea su redención, o quizá lo que ocurra es que también el resto debiéramos empezar a querer a nuestros políticos lo más lejos posible.

Rivera, el prestidigitador. Cuando todavía nos tiene en Madrid pendientes de su manos como un Tamariz -¡la bola de la investidura está aquí o aquí o no está!- nos distrae aún con un nuevo truco de Robert-Houdin y se saca de la chistera a un candidato extranjero mientras seguro prepara, en su circo de tres pistas, algo nuevo que echarnos a la boca para que no veamos sus trucos ni una ni en otra.

Seguir leyendo »

Dr. Montes, víctima adelantada de la salud como negocio

23 Comentarios

El doctor Luis Montes

Hablemos de la salud. De la salud como negocio. Una de las primeras víctimas de su mercantilización fue el doctor Luis Montes, fallecido de forma repentina este jueves.  Hemos perdido a un médico entregado al concepto más altruista y humano de su profesión, y hemos revivido la impune cruzada que el PP de Madrid emprendió contra él por su defensa de la sanidad pública y el derecho a una muerte digna. Tal es la inquina de esos sectores turbios y reaccionarios españoles que ABC se permitió dar la noticia con este titular: “ Muere Luis Montes, el doctor juzgado por sedar a 400 enfermos terminales”. Cuando el caso fue archivado  y no existe condena que permita esa vinculación tan malintencionada.

No fue un caso aislado. La destitución e  investigación judicial -no llegó a haber procesamiento- del Dr. Montes y su equipo supusieron un enorme retroceso en la atención a los enfermos terminales. Por temor, muchas personas fueron condenadas a morir con dolor.  Así es. Aún hoy sabemos de víctimas de esa concepción talibán que se resiste a aplicar incluso el Testamento Vital. Acaba de ocurrirle a la madre de una amiga mía. 

 Morir con dolor. Y, otros, morir en el más exacto sentido de la palabra. No deja de ser curioso ese celo en evitar que se palíe el sufrimiento en las horas finales de la vida bajo la excusa de sentimientos religiosos, cuando se despliega tal crueldad. En realidad, había otras razones más prosaicas: ocurrió cuando se iniciaba el desmantelamiento de la sanidad pública. En Madrid de la mano del consejero de Esperanza Aguirre, Manuel Lamela.

Seguir leyendo »

Telegram y la política

Últimamente las plataformas digitales sociales están siendo noticia en el ámbito de la política. Whatsapp lo fue por ser la que más y mejor viraliza en comunidades de confianza los mensajes de la propaganda, blanca, negra o sucia. Facebook, por su apertura de datos al alcance de cualquier tipo de campaña, ya sea de desprestigio o de amplificación de bulos gracias a la posibilidad de segmentación que ofrece en manos propuestas política o contrapropuestas. Esta semana ha sido Telegram, una aplicación de mensajería instantánea que, a diferencia de Whatsapp, acoge la posibilidad de tener miles de miembros en un solo grupo o los canales, vías de distribución de mensajes masivos a los que se puede unir cualquiera. Y ha sido noticia por la filtración que se ha producido del documento que supuestamente colgó Carolina Bescansa en uno de los canales de Telegram, con casi 2.000 suscriptores de Podemos, cuyos integrantes y simpatizantes suelen escoger esta plataforma de comunicación, seguramente por la aparente seguridad que plantea de cara a la comunicación no exactamente pública. 

Nadie escapa a la utilidad de los chats que todos usamos como forma de comunicación multilateral autogestionada. También la política. Son herramientas muy valiosas tanto para el debate y la comunicación directa privada, como para la viralización de contenidos, ya que cada uno de nosotros se convierte en un auténtico nodo de distribución de mensajes. Dicho de otro modo, se ha convertido en una plataforma imprescindible para la toma de decisiones colegiadas y para la movilización, el activismo y la propaganda. Mientras escribimos este texto, me llega por Whatsapp un vídeo que pide la absolución de tres agentes de salvamento marítimo acusados de tráfico de personas por intentar salvar la vida de personas que llegaban en barco huyendo de sus países. Si este contenido tan emocional me llega de parte de alguien que conozco y aprecio, no dudo y difundo. 

La comunicación interna es de una gran importancia en campaña electoral y en la gestión de la política y a lo largo de las últimas décadas hemos ido modificando las plataformas y los formatos de relación no pública a medida que la tecnología nos ha llegado a colocar en las manos la posibilidad de lo instantáneo en grupo. Whatsapp,  Telegram o Messenger han suplido a la llamada de teléfono y al mail porque incluyen la opción de enviar palabras, imágenes, vídeo, documentos y, además archivarlos. Ya nadie pide el teléfono a otra persona. Le pide su Whatsapp. A veces, incluso, una relación por chat es lo único que tenemos con alguien, y en ese chat, el repositorio de conversaciones, fotos e intercambios de todo tipo. 

Seguir leyendo »

ETA: tarde, mal y a rastras

Imagen de archivo de ETA

El final de ETA no podía ser, seguramente, de otra manera: indigno, mezquino, miserable. Ni a la hora de pedir perdón han tenido un mínimo gesto de grandeza.

La división que hacen entre las víctimas del conflicto y las víctimas de sus errores es intolerable e insoportable. Unas muertes eran inevitables porque formaban parte del conflicto y las otras no debieron ocurrir, pero fueron equivocaciones de la banda. A estas últimas les piden perdón; a las otras les dicen que lo sienten de veras.

Así que los policías, guardias civiles, ertzaintzas, militares, políticos, jueces, fiscales, empresarios o periodistas asesinados, secuestrados, mutilados o chantajeados fueron un mal irremediable. Es un último y patético intento de reescribir la historia y mantener el odioso "algo habrán hecho" de tantos años de silencio, indignidad y terror, que tan bien relata Fernando Aramburu en Patria.

Seguir leyendo »

Flojos de malversación

Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda / EFE

No solo porque al Tribunal Regional de Schleswig-Holstein le hayan parecido insuficientes las pruebas que le envió el juez del Supremo Pablo Llarena para aceptar la entrega de Carles Puigdemont por un delito de malversación, ni por la obstinación con la que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, defiende que hizo bien su trabajo y que las cuentas de la Generalitat, que de facto controla desde julio, no dedicaron ni un solo euro público a la celebración del referéndum. También el informe definitivo que la Guardia Civil ha entregado al magistrado como principal prueba para sustentarla presenta lagunas que complican una acusación general por este delito. 

El trabajo de los investigadores, entregado de forma póstuma tres días después de que el juez Llarena dictara contra los 25 cabecillas independentistas el auto de procesamiento, que en todas las causas menos en esta pone fin a la instrucción de cara a la preparación del juicio oral, reconoce que las facturas correspondientes a la principal partida supuestamente malversada (casi un millón de euros por la impresión de sobres, papeletas y material de recuento) no se incluyeron en el Registro Contable de Facturas de la Generalitat y tampoco consta que acabaran abonándose. 

En el caso de los carteles para la celebración del referéndum, que costaron 61.879 euros, el informe apunta que fue la entidad soberanista Òmnium Cultural la que se encargó de la impresión y el reparto del material, y concluye que fue utilizada por la Generalitat como “sociedad interpuesta” porque incluía el logotipo de la Administración catalana. Si la acusación opta por tratar de demostrar que el Govern hinchó con subvenciones públicas las cuentas de la entidad para que hiciera el trabajo sucio que el Constitucional prohibió, se encontrará con la dificultad de demostrar que el gasto se cargó a esas ayudas y no a las aportaciones privadas de sus 90.000 socios, apenas 53.000 menos que el Barça. 

Seguir leyendo »