eldiario.es

9

Síguenos:

Boletines

Boletines

Ciudadanos en bucle febril

Albert Rivera con la mirada elevada agarrando su mentón durante la investidura de Sánchez, Foto: Marta Jara

Empezó Ciudadanos como un partido minoritario y resistente contra la hegemonía del nacionalismo catalán, dispuesto a enganchar con un elector desencantado con el PP y el PSC y que en un primer momento parecía gemelo de UPyD.

Pasados los años, Cs pasó de tres escaños en el Parlament, liderado por Albert Rivera, a tener un papel muy relevante en Cataluña, hasta el punto de ser el más votado en las últimas elecciones autonómicas.

Algunas de las intervenciones de Inés Arrimadas, interpelando a Torra y poniéndole en evidencia, han quedado grabadas en la memoria visual de los catalanes y del resto de españoles.

Seguir leyendo »

¿Cómo vamos a gobernar juntos, si no podemos ni vernos?

 

El PSOE no se fía de tener a Unidas Podemos en el Consejo de Ministros, no son fiables en temas de Estado como Cataluña. Unidas Podemos no se fía de lo que haga el PSOE si no está presente en el Consejo de Ministros, siempre acaba traicionando su programa de izquierda. El PSOE no quiere un “vigilante jurado” dentro del gobierno. Unidas Podemos no quiere ser un “florero”. Sánchez rechaza a Iglesias porque necesita “un vicepresidente que defienda la democracia española”. Iglesias reprocha a Sánchez ser un “veleta” que solo quiere “el poder por el poder”. Este culpa a aquel de buscar solo sillones. Aquel dice a este que no se va a dejar pisotear ni humillar. “El mundo no empieza ni acaba con usted, señor Iglesias”. “Diga usted algo de izquierda, señor Sánchez”. “Piénsese mucho si va a votar con la ultraderecha”. “Respete usted a nuestros votantes”.

Normalmente, cuando dos líderes políticos intentan alcanzar un acuerdo para gobernar, al menos de cara al exterior se suavizan posturas, se hacen gestos de acercamiento, abundan los guiños, las fotos sonrientes, los paseos por el jardín, se habla catalán en la intimidad, se disculpan los excesos verbales del pasado, se regalan libros, se descubren afinidades y hasta surgen amistades. Puede que los equipos negociadores disputen a cara de perro cada coma del documento, pero ante las cámaras se exhiben buenas maneras y hasta cariño. Luna de miel, que ya la convivencia traerá roces y discusiones que algún día terminen en ruptura.

Seguir leyendo »

Sánchez solo se juega la presidencia

Pedro Sánchez durante la votación de investidura.

En toda relación fallida quien más pone, más pierde. El insensible gana la batalla, aunque en la victoria pírrica puede quedarse también sin lo que tenía. En el caso de Pedro Sánchez, la presidencia del Gobierno. El problema es que Sánchez no se juega su silla en la cabecera del Consejo de Ministros, sino las esperanzas de millones de ciudadanos progresistas, siquiera sensatos. Porque, a tenor del escenario conservador que se afianza, el futuro que se dibuja es para ponerse a temblar. Vuelve a abrirse una solución de gobierno, cada vez más enturbiada. O no. Las versiones van de un extremo al otro. En cualquier caso no resolverá lo esencial.

Asistimos estupefactos a una sesión parlamentaria que dejó desnudas las intenciones del candidato. No quiere pactar con Unidas Podemos que podría ser poco práctico pero legítimo. Lo peor es que se sintió obligado a humillar al presunto socio en una actuación que será estudiada por los psicólogos, si queda en España algún reducto de cordura con capacidad de gestión en el tiempo que, de no poner remedio, se avecina. Muchos intereses en juego, mucho apesebrado para lavar la realidad.

Pedro Sánchez desgrana, durante casi dos horas, sus proyectos de gobierno sin mencionar a Unidas Podemos hasta el final, como si dispusiera de mayoría suficiente con 123 diputados. Sánchez pide a Pablo Casado y a Albert Rivera, reiteradamente, que se abstengan para facilitar su investidura. Por sentido de Estado, pero no dependen de los nacionalistas a los que desprecia como si ni siquiera estuvieran en el hemiciclo.

Seguir leyendo »

Lección de democracia parlamentaria

En todas las sesiones de investidura que se habían vivido en España desde la entrada en vigor de la Constitución los diputados ocupaban sus escaños durante la intervención del candidato propuesto por el Rey y durante la intervención del representante del primer partido de la oposición, fuera de AP o PP o del PSOE. Apenas se había acabado el debate entre ellos, se producía una desbandada casi general en los escaños, quedando el hemiciclo más que semivacío. 

En la sesión de investidura vivida estos dos últimos días ha ocurrido por primera vez lo contrario. No solamente no se vació el hemiciclo el lunes por la tarde tras las intervenciones de Pablo Casado y Albert Rivera, sino que las intervenciones de Pablo Iglesias, Jaume Asens, Alberto Garzón, Yolanda Díaz y posteriormente Santiago Abascal fueron seguidas con más interés incluso que el que habían despertado las de los líderes del PP y de Ciudadanos. Y lo mismo cabe decir de la continuación del debate en la mañana del martes. Jamás un segundo día de investidura ha tenido el seguimiento que el que ha tenido en esta ocasión.

La lección de democracia parlamentaria que ha recibido la sociedad española ha sido realmente formidable. En el debate se ha expresado la complejidad política de la sociedad española. Y se ha respetado y seguido con educación la expresión en sede parlamentaria de dicha diversidad. Todos los oradores han sido escuchados en silencio, sin que la Presidenta de la Cámara tuviera que hacer la más mínima llamada al orden. Ha sido una lección de democracia en el fondo y en la forma. 

Seguir leyendo »

Mujer florero con pelos en el sobaco

Hay algo que define la experiencia cotidiana de las mujeres: la sospecha. Tú tienes que ir a la escuela, al instituto, intentar sacar adelante tu carrera universitaria (las que podemos), tener novios, ponerte vaqueros ajustados y vestidos cortos, acumular méritos y experiencia sexual (pero sin pasarte), conseguir un buen trabajo y, mientras haces todo eso, sacudirte las sospechas. Y depilarte. 

¿No será que con esa falda va buscando guerra?, ¿por qué sacó sobresaliente si no suele tener buenas notas?, ¿por qué tiene siempre buenas notas?, ¿con quién se habrá acostado para ascender?, ¿por qué le han dado ese trabajo si casi no tiene experiencia?, ¿viste así para conseguir lo que quiere?, ¿cómo puede vestir tan mal?, ¿no ha tenido demasiados novios?, ¿es que solo ha tenido un novio?, ¿por qué va pintada como una puerta?, ¿por qué nunca se arregla un poco?, ¿no te parece un poco promiscua?

El efecto colateral de la renuncia de Pablo Iglesias a formar parte de un gobierno del PSOE con Unidas Podemos fue que la lupa se situó de pleno sobre Irene Montero. La preocupación por el bagaje y currículum de Montero es legítima, más cuando sobre la mesa está una posible vicepresidencia del Gobierno. Lo sospechoso es que esa misma preocupación no aparezca con la misma intensidad para cuestionar la capacidad política de otros líderes. Véase Albert Rivera o Pablo Casado, los dos orgullosos candidatos a la presidencia, cuyos currículum públicos han ido cambiando con el tiempo y no registran precisamente una gran actividad laboral en el sector privado (ninguna en el caso de Casado).

Seguir leyendo »

Cuenta atrás para la investidura (o no) del nuevo gobierno de España

Pedro Sánchez el primer día del debate de investidura.

No me gustan los vetos. Reconozco que nunca me han gustado y que solo con que alguno asome la patita, se me activan todas las alertas; es más, me dan algo de yuyu. Ocurre que me traen recuerdos de otra época que huele a naftalina, a no-do, a aquel 'porque lo digo yo y basta', 'aquí se hace lo que digo yo' o aún peor, al 'eres mía y solo mía'. Nada que aliente a pensar en principios democráticos, convivencia plural, ámbitos de libertad, ni mucho menos en practicar la empatía social. Si solo fueran recuerdos aún tendría un pase, pero no, ocurre que hay demasiadas realidades atravesadas por las imposiciones, intereses particulares y violencias simbólicas.

De esto sabemos bastante las mujeres, las de este país y las de cualquier territorio del sur y norte global que sufrimos día sí y día también los efectos de la violencia estructural y del ensañamiento de este sistema y de sus depredadores para con nosotras. Bueno, decir todas las mujeres es una imprecisión generalista, es cierto, porque a algunas la empatía les cabe en el dedo meñique del pie. Así que, me auto-corrijo; del daño que hacen los vetos y restricciones sabemos gran parte de las mujeres y quienes de alguna manera transgredimos el statu quo.

En plena cuenta atrás para la investidura (o no) del nuevo gobierno de España, la pepita grilla que vive en mí entona su cántico de cautela; con los años he aprendido a escucharla y a asumir que, aún sin saber cómo o porqué, lo cierto es que demasiadas veces acaba teniendo razón. Y así llego a esta sensación de mal-estar, sin ninguna expectativa de que este teatrillo pos-electoral se encamine a una última representación en esta semana.

Seguir leyendo »

El pasapalabra de Sánchez

38 Comentarios

En 'La confusión nacional', el libro que seguramente mejor describe la crisis constitucional en la que está inmersa España, su autor, Ignacio Sánchez-Cuenca, explica cómo el nacionalismo español actúa como si no hubiese un problema en la configuración del Estado. Según esta visión alterada de la realidad, como los nacionalistas vascos y catalanes no tienen la fuerza numérica para cambiar la Constitución no les queda más remedio que aguantarse. Podría añadirse que lo que sí existe es la posibilidad de modificar la Carta Magna para que vascos y catalanes dejen de incordiar. Porque, en una interpretación como mínimo sesgada, cuando los nacionalistas españoles defienden la unidad territorial actúan con responsabilidad, pero cuando los nacionalistas catalanes o vascos plantean sus reivindicaciones solo quieren cargarse el Estado. Es como el colesterol, un nacionalismo es bueno y el otro es malo.

Sánchez podría haber optado en su discurso de investidura por distanciarse del nacionalismo español y sin renunciar a su firmeza frente al independentismo podría haber reconocido que entre la secesión y la conflictividad actual hay espacio para explorar vías de diálogo que no pasan por la broma de cambiar el nombre al aeropuerto de Barcelona. Podría haber sido valiente y haber mirado a la cara a los diputados independentistas y pedirles la abstención que necesita para ser presidente. No lo hizo porque sabe que no le hace falta. Porque la sobrerrepresentación de la derecha y la derecha extrema obliga a Podemos y a los partidos secesionistas a ayudar a Sánchez como mal menor. Aunque el líder del PSOE haga ver que no los necesita y se presente ante la Cámara como si tuviese una mayoría absoluta que los españoles no le han otorgado (pese a obtener un buen resultado).

Al rey se le afeó que en su intervención del 3 de octubre del 2017 no tuviese palabras para aquellos catalanes que no quieren la independencia. Sánchez ha hecho lo propio y también se olvidó de ellos en su discurso de investidura. Se olvidó de todos los catalanes, de los que son independentistas, de los que no lo son y de los que quieren que se exploren vías de solución (seguramente, voten lo que voten, estos son mayoría). Prometer "un proyecto de regeneración europeísta" para abordar el conflicto catalán es todo menos un proyecto. En una réplica posterior a Jaume Asens, Sánchez recriminó a los 'comuns' que no critiquen más a los independentistas. Personalizó los reproches en Asens y Ada Colau, obviando que la alcaldesa de Barcelona aceptó los votos de Manuel Valls para cerrar el paso al separatismo.

Seguir leyendo »

¿Qué le podría tocar a quién en un nuevo Gobierno?

Palacio de la Moncloa

Spoiler: No lo sé. De hecho, aún ni podemos saber si se va constituir el primer gobierno de coalición a nivel estatal. Pero, si fuera así, podemos utilizar lo que han hecho otros países para poder intuir por dónde irán los tiros en la distribución de las carteras dentro del posible gobierno.

Los ministerios son las recompensas más importantes que se pueden tener cuando se entra en un gobierno. Para los partidos significa poder desarrollar las políticas públicas que defienden y, además, poder colocar a una parte de los cuadros del partido, lo que da aire a la organización. Por tanto, cada uno de los partidos es normal que quiera maximizar su recompensa. Normalmente, cuando se configura un gobierno de coalición, va a haber dos tipos de negociaciones: tanto para cuantos ministerios pueden conseguir, como para cuales.

Como ya comentaba en otro artículo en este diario, casi siempre se cumple lo que se ha llamado la 'ley de Gamson', que en breve va a ser habitual en todas las conversaciones. Esta norma no es otra cosa que en los gobiernos de coalición los partidos van a ocupar los cargos ministeriales, en la misma proporción que los escaños que tienen en el Parlamento con respecto al total de la coalición. De hecho, si los países se desvían de esta ley no escrita, es más probable que el partido pequeño reciba un bonus, para hacer más atractiva la entrada de los socios. Normalmente, el partido del primer ministro, que al final son los que parten y reparten, no se ve sobrerrepresentado en los gobiernos. Solo reciben los ministerios que les corresponden, aunque normalmente aglutinan más, porque son partidos más grandes. En este caso, este papel lo encarnaría el PSOE, veremos si sigue la línea que propugna la política comparada o se queda con más ministerios de los que le corresponden. Ajustar el porcentaje de participación de cada partido es una tarea bastante sencilla, porque los gobiernos son como acordeones: se ensanchan o se constriñen a voluntad del primer ministro. Está demostrado que los gobiernos de coalición son más grandes que los gobiernos en solitario.

Seguir leyendo »

Madame la condesa y Fuenteovejuna, señor

Pasacalles franquista en Santander. | EL ROBLEDAL DE TODOS

Recuerdo cuando nació el diario Público. Guardé una de sus primera portadas: cuando se desmontó, del centro de Santander, la última estatua a Franco que quedaba de pie en la península. Quedan otras, en islas y territorio africano. Pero Público consideró que el hecho de que la última representación de Franco saliera de la Península Ibérica era una noticia de primera página. Lo era. De hecho, años después, debería seguir siéndolo.

En estos días publica eldiario.es que en Santander se ha organizado un pasacalles franquista. Dice así: "El pasacalles fue organizado por la Asociación Almirante Bonifaz (sí, el reconquistador de Sevilla del siglo XIII que sigue manteniendo reconocimiento ocho siglos después), quien puso en conocimiento de la Delegación del Gobierno el acto. Según informa la Delegación de Gobierno, en dicha solicitud no se hacía constancia de la exhibición de símbolos franquistas, sino 'una solicitud de pasacalles y ofrenda floral a los caídos, que discurriría hasta la Plaza de la Catedral', de lo cual se dio traslado al Ayuntamiento de Santander para que dispusiera del operativo habitual. No hubo solicitud de manifestación, que requeriría de autorización, sino que se informaba de un pasacalles". Como si, de otro modo, se hubiera prohibido. Pero no, hoy en este Estado Español no podemos tener la certeza de que se hubiera prohibido una manifestación franquista. Sabemos, de sobras, que la ley mordaza no es igual para todas y todos.

Hoy en este país se hace duquesa a la nieta de un dictador porque ha muerto la hija de un dictador. Léanlo de esta manera que colgó @MultaniLuis en twitter: "Sabíais que una aristócrata italiana ha heredado el título de 'Baronesa de Mussolini'??? Que nooo, que es broma... Es Carmen Martínez-Bordiú la que acaba de formalizar su título de Duquesa de Franco. En Italia se abolieron los títulos nobiliarios en 1947". Aquí no. Aquí la hija del dictador murió en diciembre del año pasado y su hija ha heredado el título de duquesa de Franco porque desde 2006, la Ley de Igualdad para la Sucesión de Títulos Nobiliarios acabó con la prevalencia del varón. Como si esto fuera otra buena noticia: hoy puede heredar un título franquista cualquiera, no importa el género (¿o a una persona trans se lo prohibirían? Claro que sí, qué pregunta tan absurda…). De modo que hoy la nieta de Franco, que creció con todos los privilegios, el dinero, la distinción pública y la impunidad diplomática, a los 67 años se ha convertido en duquesa. Bueno, casi. Falta la firma del rey. ¿Sigo? ¿O alguien tiene la sensación de necesitar que retrocedamos casi un siglo para que todo esto suene posible?

Seguir leyendo »

Pelos en el coño

40 Comentarios

Foto: Noemi Elías

Convertirnos en la persona que otro ha imaginado por nosotros no es libertad, es hipotecar la vida por el miedo ajeno 

Deborah Levy

Seguir leyendo »