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Hay que arreglar esto Mariano... O no

Llevamos ya demasiado tiempo enterrando a Mariano Rajoy. Empieza a quedar más largo que la exhumación de los restos de Franco, que cuanto más dice el gobierno que va para ya y es inminente, más parece que se retrasa. Deberíamos empezar a asumir con normalidad que Mariano ya no está, por muy fácil que siga resultando culparle de todo.

Primero molestó que se fuera a Santa Pola en vez de andar macarreando su sucesión con un cuaderno de colores, o que renunciara al aforamiento después de que tanto justiciero de las ondas pronosticase que no lo haría por puro miedo. Después irritaba que, efectivamente, se hubiera ido a Santa Pola y se mantuviese tan neutral que ni siquiera acudió a votar en el simulacro de primarias abiertas a los militantes, para acabar eligiendo al líder como se ha hecho siempre en los partidos de orden: en un congreso petado por el aparato. Ahora parece que escuece que, discretamente, haya efectuado unas cuantas llamadas telefónicas para animar a la unidad y para defenderse de la moción de censura al Marianismo que Pablo Casado ha enarbolado como bandera.

Tanta contradicción debería caerse por si sola, pero esto es España. Hagas lo que hagas, Mariano, te vamos a poner como chupa de dominé así que acostúmbrate, va con la condición de expresidente. Hasta Pedro Sánchez se ha vuelto a subir a la tribuna del Congreso para enterrarlo otra vez. Más que comprometerse a deshacer las políticas de sufrimiento masivo de los gobiernos marianistas, ha prometido no volver a hacerlas. No es mucho pero por algo se empieza. Para muchos resulta  más que suficiente, lo que se le puede pedir a un gobierno apoyado en 84 diputados. Quedan pocos realistas que pidan lo imposible.

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Libertad de difamación y de extorsión

Estudio TD TVE

No se puede negar que el cambio de gobierno ha supuesto un terremoto. Aun aguardando ver materializarse las medidas anunciadas, muestra un cambio notable en la poza de corrupción y retroceso en la que hemos vivido.  Pero esa podredumbre sigue ahí, no hemos salido, y persiste en su actitud como las arenas movedizas que succionan y empujan hacia el fondo.

RTVE ha sido la prueba. Las casualidades apenas caben en tema tan serio y menos por parejas. Podría ser pero suena especialmente raro. En todo caso, utilizable. Aviso a navegantes. Ya redoblan, por supuesto, las alusiones a la “fragilidad parlamentaria” de Pedro Sánchez, en busca de la profecía autocumplida.  El gobierno podría caer, por más “despistes” de estos o de otros. Ésa es la clave.

Curiosamente, ocurre con un PP al que el impacto de su expulsión del gobierno -por la sentencia de la Gürtel-  ha dejado con todo su hedor al aire. En su línea, caminan tiesos y perfumados como si nada ocurriera, pero los navajazos entre las distintas facciones rasgan el aire. Completan el cuadro sus militantes de quita y pon y su competición por la derecha de la derecha.

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Irretroactividad y anticonstitucionalidad

Si la amnistía fiscal aprobada en 2012 por la mayoría absoluta del Partido Popular en las Cortes Generales no hubiera sido declarada anticonstitucional, no cabe duda de que el Gobierno presidido por Pedro Sánchez no podría hacer pública la lista de los ciudadanos que se acogieron a dicha amnistía. Más todavía: sin la sentencia del Tribunal Constitucional que la declaró anticonstitucional, Pedro Sánchez no se hubiera podido comprometer a que la haría pública, porque no se pueden adquirir compromisos anticonstitucionales. Su propia vicepresidenta que es profesora de Derecho Constitucional se lo habría advertido. Esto no puede ni siquiera discutirse.

Pero ¿sigue siendo imposible por imperativo constitucional o legal la publicación de la lista una vez que la ley de amnistía ha sido declarada anticonstitucional? ¿Se puede hacer valer el principio de irretroactividad reconocido en el artículo 9.3 CE con base en una norma declarada anticonstitucional o la constitucionalidad de la norma tiene que ser el presupuesto para reclamar la aplicación del principio de irretroactividad? ¿Puede recurrirse a la irretroactividad en la anticonstitucionalidad?

La posibilidad de hacer pública o no la lista de quienes se acogieron a la amnistía no es un problema de naturaleza tributaria, sino constitucional. Lo decisivo no es lo que diga la Ley tributaria, sino el lugar que ocupa la Sentencia del Tribunal Constitucional en los procedimientos de declaración de inconstitucionalidad, recurso y cuestión de inconstitucionalidad, en nuestro sistema de fuentes del derecho.

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La mancha humana

El biólogo Francisco Ayala

En La mancha humana, de Philip Roth, el decano de una universidad estadounidense es invitado a abandonar la institución tras ser acusado de comportamiento racista. Durante una de sus clases, el profesor comenta que un par de estudiantes, ausentes del aula desde el principio de curso, parecen haberse desvanecido "como humo negro". Esos alumnos resultan ser afroamericanos, lo que provoca un escándalo mayúsculo y acaba forzando la jubilación el decano.

Las resonancias entre el arranque de esta novela y la historia que estos días estamos leyendo sobre el profesor Francisco Ayala son evidentes. Los medios nos han ofrecido dos versiones antagónicas. Están, por una parte, las denuncias de cuatro mujeres que afirman haber sido víctimas de comentarios inapropiados en el entorno laboral y de contacto físico no deseado. Y está, por otra, la versión del brillante biólogo, quien, secundado por algunos de sus colegas, niega haber cometido abuso alguno. Modales de caballero europeo, argumenta él para justificar las acusaciones.

Si dejamos al margen lo que deseamos creer, lo cierto es que carecemos de datos suficientes para hacer un juicio incuestionablemente justo sobre este asunto. Eso, por supuesto, no ha impedido que muchos se pronuncien al respecto. Están quienes sostienen, con total convencimiento, que Ayala es un acosador. ¿Por qué, si no, iban a inculparlo esas mujeres? Y están también quienes ven en todo esto una muestra del complot feminista que busca, según parece, la destrucción de todos los prohombres blancos, del capitalismo y de no se sabe qué más. La conjura de las locas.

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La misma vieja canción

Juan Carlos y su hijo Felipe

La derecha española tiene el rostro de cemento y una mala hostia singular y por eso miente con naturalidad. Su misma esencia es la calumnia y la mentira y por eso no tiene problema en cargarle a estas alturas cualquier muerto a “la herencia de Zapatero”. Pero, ¿y la herencia de M. Rajoy?

Porque se marchó un día del Congreso enfadado a un restaurante y desde allí se marchó a la playa y aquí no pasó nada. Estos años fueron un periodo terrible para la sociedad y sin embargo es como si todo fuese un ruido confuso y no tuviese rostro ni hubiese ocurrido nada en particular. El dominio ideológico del poder establecido es tal que consigue tales milagros, para eso está el sistema de medios de comunicación español.

Falta que un medio de comunicación que no forme parte de esa trama mediática al servicio del poder nos ofrezca un mapa de la propiedad y las relaciones entre el poder y los medios. No puede ser que la máxima “perro no come perro” impida eso.

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Cuando la Ciencia y la Justicia van cada una por su lado

El Tribunal Supremo reconoce el desprendimiento de retina como accidente laboral

Una reciente sentencia del Tribunal Supremo reconoce el desprendimiento de retina, que sucedió durante la jornada laboral (frente a la pantalla del ordenador), como accidente de trabajo. Dicha sentencia se suma así a otras ocurridas anteriormente en España en las que la Ciencia y la Justicia van en direcciones completamente opuestas, como las sentencias sobre hipersensibilidad electromagnética o sobre los supuestos efectos perjudiciales para la salud de transformadores eléctricos o antenas de telefonía móvil.

En el caso más reciente, el Supremo alega que, al haberse dado dicha lesión de retina en tiempo y lugar de trabajo, se debe establecer la presunción de que se trate de accidente de trabajo: “si se tiene en cuenta que no cabe excluir el factor trabajo en el desencadenamiento de patologías oculares, en concreto, el desprendimiento de retina, sin perjuicio de que, estadísticamente existan otras causas más frecuentes”. De esta forma: “no puede considerarse como tal el argumento de que no existen casos en la literatura médica que conecten trabajo ante pantallas de ordenador con desprendimiento de retina”.

El problema no es sólo que no exista ninguna evidencia científica o caso que relacione el desprendimiento de retina con el uso de pantallas de ordenador, es que las causas que llevan a esta enfermedad son bien conocidas. Como explica  Rubén Pascual, médico oftalmólogo y divulgador, se trata de un “Peligroso precedente. El desprendimiento de retina no es una enfermedad desconocida que podría relacionarse con el esfuerzo visual. Se debe a lesiones retinianas periféricas por otros motivos. A esa zona no llega la radiación de las pantallas, así que no hay relación”.

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Más allá de la economía del lenguaje

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La Real Academia en una imagen de archivo

Hace unos días, el presidente de la RAE Darío Villanueva decía lo siguiente al ser preguntado por el lenguaje inclusivo en una entrevista de El País: "Las lenguas se rigen por un principio de economía; el uso sistemático de los dobletes, como miembro y miembra, acaba destruyendo esa esencia económica".

"Las lenguas se rigen por un principio de economía; el uso sistemático de los dobletes, como miembro y miembra, acaba destruyendo esa esencia económica". Entrevista al director de la RAE https://t.co/oK9EnPOOt7

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Una anomalía histórica todavía no corregida

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El rey Juan Carlos

La institución monárquica choca frontalmente con los dos principios básicos en los que descansa el Estado constitucional democrático: el principio de igualdad y el carácter representativo de todo poder político. Si hay algo que el Estado constitucional democrático no puede tolerar es que jurídicamente se configuren distintas categorías de individuos jerárquicamente ordenados. Para evitarlo fue para lo que se inventó el concepto de ciudadanía, que supone la equiparación jurídica de todos los individuos, independientemente de sus diferencias personales.

En democracia esta regla no admite excepción. Pero además el Estado constitucional democrático exige que su manifestación de voluntad se reconduzca permanentemente a lo que dichos ciudadanos, bien directamente bien a través de sus representantes, decidan. Por eso el Estado es una forma de organización política formalmente igualitaria y representativa.

Esta es la razón por la que la monarquía como forma política es, desde la imposición efectiva del Estado constitucional, una especie bajo amenaza permanente de extinción. En última instancia el Estado constitucional no es más que un proyecto de ordenación racional del poder, tanto en su origen como en su ejercicio, y en el mismo no tiene cabida una magistratura de tipo hereditario. La herencia es una institución coherente con la propiedad privada, pero no con el ejercicio del poder del Estado, que se caracteriza precisamente por la separación del poder político y la propiedad.

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Mucho más que conocimientos: en defensa de las virtudes en el centro de la educación para la sostenibilidad

Un aula escolar

Tenemos un problema con la continuidad de nuestra existencia social. El cruce de líneas rojas para la estabilidad del funcionamiento del planeta, como las del cambio climático, la pérdida de biodiversidad o la alteración de los ciclos del fósforo y el nitrógeno, nos dicen que vivimos peligrosamente. Los estudios del Stockholm Resilience Centre sobre las fronteras planetarias dan buena evidencia de ello.

Pero se trata de un problema tan conocido y verbalizado como escurridizo. La complejidad, la incertidumbre y el riesgo que hay detrás del problema de la sostenibilidad de los procesos planetarios no nos lo ponen fácil para discernir caminos de cambio pueden abrirse y cuáles tomar en relación con nuestras estructuras y nuestros formatos de vida. Estamos, pues, ante un tipo de situación que los planificadores sociales denominan problemas “retorcidos” o “perversos” ( wicked). Y tan retorcidos. Porque no tienen una solución única que pueda ser alcanzada bajo un pensamiento lineal y parcelario, sino que están dominados por relaciones sistémicas. Es más, la propia definición del problema está íntimamente relacionada con las posibles soluciones que somos capaces de concebir. Por otro lado, las condiciones que rodean al problema (y sus soluciones concebibles) cambian con el tiempo y, para añadir más complejidad al asunto, también cambian con la diversidad de perspectivas que pueden tener los distintos agentes involucrados.

Piénsese, sólo para ilustrar la cuestión, en el caso del cambio climático. El propio concepto implica controversia; mucho más los espacios hacia los que mirar para articular soluciones: ¿los mercados y las soluciones empresariales?, ¿políticas públicas y marcos reguladores?, ¿innovación técnica?, ¿dimensiones culturales ligadas a nuestras sociedades consumistas?, ¿urbanismo?, ¿concepto de trabajo y mercado laboral?, ¿nuestras asunciones sobre el transporte, la energía o la alimentación?, ¿nuestra concepción del tiempo?, ¿nuestros sentimientos de conexión con la Naturaleza?

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El académico histérico: mosqueperros vs perraflautas

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El escritor y académico Arturo Pérez-Reverte

Yo fui una purista de la lengua. Se me inculcó un respeto por el idioma que sentó las bases de mi amor a la literatura y a la filología. Con reverencia por las palabras me enseñó a leer y a escribir mi abuela Lines, que era maestra formada desde niña en la Institución Libre de Enseñanza, un proyecto pedagógico aniquilado por el franquismo porque educaba en la libertad, el laicismo, la integración de las mujeres, la consideración de los animales, la admiración por la naturaleza. Como otras resolviendo con soltura ecuaciones matemáticas que para mí eran crípticas, yo he gozado en el colegio tomando apuntes en transcripción fonética. Aún hoy no me como una tilde y una buena coma me hace sonreír. Hubo un tiempo en que habría dado mi vida por salvar un poema (Un sauce de cristal, un chopo de agua, / un alto surtidor que el viento arquea, / un árbol bien plantado mas danzante / un caminar de río que se curva, / avanza, retrocede, da un rodeo/ y llega siempre…)

Es decir, me importa la gramática. No soy una zarrapastrosa de la sintaxis, aunque he saboreado el desorden de algunas vanguardias. No soy una antisistema de la ortografía, me entristecen las faltas. No soy una perraflauta de la etimología, si bien adoro los perros, las flautas e indagar en el origen de las palabras. No soy una terrorista contra el diccionario, aunque sea ese un artefacto peligroso que en alguna entrada puede estallarte entre las manos. De hecho, soy, por el contrario, una de aquellas puristas que se resistían a renunciar a los signos de apertura de interrogación y exclamación en la escritura digital. De eso hace, claro, mucho tiempo. Evolucioné.

Resulta llamativa (por decirlo con una palabra suave y un poco también de abuela) la reacción de un miembro de la Real Academia Española (RAE) ante la propuesta de la ministra Calvo de incorporar lenguaje inclusivo a la Constitución. Se ha puesto histérico. Como un espadachín que combinara jubones con la espada láser de un tuit, su cruzada a favor del pasado da bastante risa (por lo caricaturesca, extemporánea e inútil) y provoca serias reflexiones. En las hilarantes no vale la pena detenerse más. Las graves, sin embargo, merecen atención, pues lo son porque dan cuenta del territorio de poder que, en nombre de la institucionalidad, un hombre histérico pretende defender. Y, en su anacrónica y espuria refriega, es él quien enloda la lengua amada que, ajena a las culpas del empedrado, estaba tranquilamente evolucionando.

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