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Mucho mejor con Amanda que sin ella

Amanda Romero, junto a Manuela Carmena e Íñigo Errejón, durante la presentación del programa de protección animal de Más Madrid

España es un infierno para los animales. Millones de animales (cerdos, lechones, vacas, terneros, ovejas, corderos) padecen en las granjas un suplicio diario que convierte la explotación de sus vidas en un continuo espanto de cosificación, cautiverio, encierro, inseminaciones forzadas, partos en soledad, separación de sus crías, enfermedades, empujones, golpes, angustia, pavor. España es un infierno para los animales. Miles de animales son torturados para diversión de un público sin restricción de edad en plazas de toros, festejos populares taurinos, capeas privadas que celebran despedidas de solteros, bodas, campechanías de empresa. Desde cachorros, los becerros, las vaquillas, los novillos son condenados a una existencia de abuso, de dolor y de muerte, a una vida en la que solo son víctimas de una violencia extrema. España es un infierno para los animales. Decenas de miles de animales de familia, animales compañeros como perros y gatos, son abandonados a su triste suerte en campos y carreteras, maltratados y violados en numerosos hogares, utilizados por los agresores como herramienta de coacción para, haciéndoles daño, sembrar más pánico entre sus otras víctimas. Los que sobreviven están hacinados en perreras gestionadas por empresas de residuos que los eliminan cuando se cumple un plazo que nada tiene que ver con su interés por seguir vivos. Los más afortunados son acogidos en refugios y en casas particulares donde una ciudadanía voluntaria, desbordada por la crueldad, se deja la piel, el sueldo y la moral en darles una mínima protección. España es un infierno para los animales. España es un descomunal coto de caza donde los escopeteros propalan el terror entre humanos y no humanos, dejando al paso de sus botas de caza un monte sembrado de cadáveres y los pozos llenos de perros que tiran vivos al fondo como si fueran basura. España es un gigantesco zulo de rehalas. España un infierno para los animales. Y las palomas urbanas y los gatos callejeros y los animales que los circos arrastran acá y allá y los pequeños animales olvidados en los balcones, arrumbados en diminutas jaulas en un rincón de una cocina o de un baño: conejos, hamsters, periquitos, canarios. Los niños y niñas humanos sometidos a la influencia de un Estado que fomenta y permite esa violencia contra los otros animales son víctimas también y serán pronto verdugos: en los platos, en los montes, en las calles, en las plazas, en las casas.

¿Qué pasa con esta realidad cuando en España, en sus comunidades y en sus municipios se celebran elecciones políticas? ¿Qué pasa con los votos de las personas animalistas? Hasta hace bien poco, los partidos generalistas han hecho malos cálculos con esos votos. Obviemos que se trata de una cuestión ética que ha de tratarse, por tanto, como un asunto político. Centrémonos, simplemente, en los réditos electorales, en las posibilidades de gobierno (nacional, autonómico o municipal) que puede reportar la voz, representada, de los otros animales. Porque lo que pasa con los otros animales, lo que les pasa, lo que les hacemos, está teniendo más influencia en los resultados de las urnas de la que interesa reconocer a la mayoría de las formaciones políticas. De hecho, es en campaña electoral cuando los otros animales parecen preocupar súbitamente a unos candidatos que a lo largo de las distintas legislaturas se olvidan de ellos hasta la siguiente.

En 2003 nació el Partido Animalista (PACMA). Dieciséis años después no ha logrado representación a través de las urnas ni en el Congreso de los Diputados, ni en los órganos autonómicos ni en los ayuntamientos del Estado español. A pesar de ello, ha ido ganando votos, cita electoral tras cita electoral, hasta llegar a la posibilidad real de conseguir en Europa esa representación. Y a nadie se le escapa que el resto de las formaciones ha ido tomando nota de la necesidad de incorporar sus reivindicaciones, las de la justicia con los otros animales, a los programas electorales. Son reivindicaciones que se han ido metiendo con calzador, a través de la presión de organizaciones de defensa y protección de los animales y del esfuerzo de determinadas personas activistas, pero que pasado el periodo electoral han sido, salvo más o menos relevantes excepciones, condenadas una y otra vez al olvido. Las reivindicaciones de la causa animalista (y, por tanto, de PACMA) ejercen, pues, una influencia electoral, del mismo modo que ha ejercido influencia la reacción contra la revolución ética que el animalismo propone: no es casualidad que la formación filofascista Vox tenga como baluartes la tauromaquia, la caza y la ganadería. Antes los tuvo su masa madre: el PP. Y antes su masa padre: el franquismo.

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La mala es Europa

La derecha extrema lo tiene claro, los demás no. Esa es su ventaja. Reunidos en la rica y próspera Milán para aclamar a Matteo Salvini, el Duce 2.0. Su enemigo es Europa. La derecha extrema no gobierna, siempre está en marcha contra alguien o contra algo. Por eso ni rinden cuentas, ni se le pueden exigir y si se las exiges, entonces, el enemigo eres tú; aunque seas el mismísimo Papa. Matteo Salvini encarna el ejemplo perfecto. El Duce 2.0 no gobierna, corre de un lado a otro excitado señalando culpables. Para gobernar ya están los tontos útiles del Cinco Estrellas, culpables de haberse rendido a la malvada Europa aceptando un presupuesto que el vicepresidente quería escupirles en la cara pero estaba demasiado excitado corriendo a esconderse.

Ni los migrantes, ni los rojos izquierdistas, ni los musulmanes, ni las feminazis; el verdadero enemigo a batir es esta Europa que les ha abierto las puertas y les ha dejado entrar a todos. El discurso de la derecha extrema funciona porque es simple: hay que cerrar Europa para cerrar las puertas a todas esas amenazas que no existían cuando solo éramos italianos, holandeses, británicos o españoles. Ser europeos es la raíz de todos nuestros males y los males se arrancan de raíz. 

En su relato, la culpa va del boyante y emprendedor Norte al dependiente y vago Sur, de ese perezoso e irresponsable Sur al primitivo y amenazante norte de África y vuelve irremisiblemente hacia el floreciente Norte a lomos de una invasión de extranjeros desconocidos y peligrosos que vienen a robarnos nuestra libertad y nuestro bienestar. La única solución consiste en volver a un pasado de felices estados-nación donde Europa solo era un continente físico, no una idea peligrosa. 

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Pedro Sánchez bajo el "efecto halo"

Para dedicarse a la vida política hay que tener elevadas dosis de autoestima. Sólo así se justifica la capacidad de los líderes para resistir la crítica pública permanente de los medios de comunicación, de sus oponentes políticos y, muy a menudo, de sus propios compañeros de partido. A veces, llama la atención cómo muchos políticos buscan entornos que les sean lo más confortables posible. Hay quien piensa que se equivocan no contando con personas de confianza que sepan ver sus defectos para ayudarles a corregirlos. La realidad es que sus defectos ya suelen ser suficientemente destacados por tierra, mar y aire como para necesitar aún más caña. Es difícil encontrar una metedura de pata de un candidato que no sea objeto generalizado de escarnio. Por eso, muchos recurren a rodearse de un círculo que precisamente les ayude a mantener un suficiente nivel de autoestima. Es casi un tópico reflejado por el mundo de las series y las películas, la presencia de personal demasiado "entregado" a alabar a su jefe por muy desafortunadas que sean sus decisiones.

En la actual política española, no hay un solo líder que no sepa lo que es recibir todo tipo de somantas de palos. Muy habitualmente de forma merecida, aunque todos suelen verlo con cierto espíritu victimista. Es pura necesidad de supervivencia. Estamos finalizando un largo período electoral. Vivimos tiempos convulsos, muy intensos, en los que los candidatos buscan el choque directo con sus oponentes, en algunos casos, a la desesperada. Eso les obliga a exponerse más de la cuenta. Necesitan desgastar a sus rivales y puntuar a favor en cada aparición pública. Ese juego estratégico obliga inevitablemente a asumir riesgos. En el mundo del deporte, estamos acostumbrados a entenderlo fácilmente. Cuando un equipo de fútbol, por ejemplo, necesita lanzarse al ataque por la urgencia de meter un gol, se ve obligado a desguarnecer su defensa y se puede convertir simultáneamente en peligroso atacante y frágil defensor.

Las coyunturas en política cambian vertiginosamente. El ritmo marcado por la constante información en directo, acentuado en los últimos tiempos por la permanente presión impuesta por las redes sociales, condiciona situaciones muy diversas en cortos espacios de tiempo. Cualquiera de los principales líderes políticos españoles vive hoy una realidad absolutamente diferente de la que tenían hace menos de un año. Pensemos en el caso de Pedro Sánchez. Hace doce meses, las encuestas daban al PSOE un panorama incierto. Casi ni se hablaba de él, más allá de criticar su falta de iniciativa y de resaltar de forma cotidiana la guerra abierta dentro del partido por desplazarle de su liderazgo. Sin embargo, el 25 de mayo de 2018, la historia cambia por completo con su anuncio de la presentación de una moción de censura contra Rajoy. Casi de un día para otro, Sánchez pasaría de desempeñar un papel secundario en la serie, a convertirse en un protagonista emergente que terminaría siendo el personaje central.

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PP: Centrarse y descentrarse

España necesita una derecha moderada, moderna, adaptada a los tiempos. El giro hacia el extremo del Partido Popular en competencia con Ciudadanos, aguijoneados por Vox, ha producido lo contrario y un desastre electoral para el PP. Sus dirigentes, y los que se han quedado al margen, se han percatado de ello, y han iniciado un cambio de discurso hacia el centro. Mas no basta con decir que se es de centro para serlo, sino que hay que plasmarlo en hechos políticos, incluido el tipo de coaliciones en las que entren tras las municipales y autonómicas de este próximo domingo. Por sus hechos, más que por sus palabras, serán juzgados.

Claro que el PP -si es que ha de sobrevivir- no sólo necesita centrarse sino también descentrarse. Su estrepitoso fracaso en las generales -y veremos si en las municipales- en Cataluña y el País Vasco, le debería llevar a repensar cómo enfocar no ya el Estado de las Autonomías, sino en concreto los casos catalán y vasco. No se puede gobernar España sin presencia significativa en esos dos territorios. El PP, para centrarse, deberá modificar su actitud ante los nacionalismos, incluso ante los independentismos, sin por ello ceder en algunos principios, y reconocer a España como una realidad plural, al menos de regiones y nacionalidades, como indica la Constitución que dice defender.

Tras las elecciones municipales, autonómicas en 13 territorios y europeas, si se confirma la investidura de Sánchez, se abre un horizonte de casi cuatro años (salvo en País Vasco, Catalunya y Galicia) sin elecciones, aunque con un juicio que se alargará hasta Estrasburgo. Con esta salvedad, es una oportunidad inmensa, no sólo para Pedro Sánchez desde el Gobierno, sino para el PP desde la oposición, que tendrá que realizar una travesía del desierto hacia ese centro derecha más que perdido, abandonado o quemado. Aunque la renovación en el PP lo ha llenado de más intransigentes casadistas, que tendrán difícil el giro al centro y su credibilidad. El PP de Pablo Casado ha hecho demasiado caso a las encuestas y poco a tendencias profundas que hay en la sociedad española, y junto a Cs, ha dejado desguarnecido el centro sociológico, lo que ha beneficiado al PSOE de Pedro Sánchez. Por su pacto con Vox en Andalucía, por la foto de la Plaza de Colón en Madrid y la posterior campaña, ha pagado un precio que ha sabido aprovechar bien el PSOE.

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Pequeña antología de 'unpopular opinions' sobre la actualidad más urgente

Uno. Daenerys nunca se ha ido de madre. Siempre será uno de los personajes más impresionantes y complejos de la televisión, precisamente por su capacidad para caernos mal, para ser heroína y villana al mismo tiempo, y para dejarnos ver cómo el techo de cristal, el de acero valyrio, en este caso, también existe en la ficción, por muy fantasiosa que sea.

Dos. Puede que no te guste la literatura de Loreto Sesma, pero eso no debe convertir a su autora en el blanco de nuestras frustraciones con la industria editorial. El otro día, la joven autora, conocida por ser una de las integrantes de esa generación de voces que desde una poesía sencilla y fundamentalmente amorosa ha llegado a miles y miles de lectores, denunció en sus redes sociales los comentarios sexistas que un grupo de críticos literarios hicieron sobre su cuerpo en el contexto de un festival de literatura en Granada. "Para lo delgadita que está, menudas tetas", parece que dijeron esos hombres, que, como ella denuncia, sabrán mucho de literatura pero poco de modales. Yo también me pregunto para qué nos sirve vanagloriarnos de nuestra inteligencia literaria si después no tenemos ni idea de cómo comportarnos en la vida real. Si todo aquello que le exigimos a la "buena literatura" no deberíamos exigírselo también a nosotros mismos.

Tres. No, no hay una saturación de libros sobre la maternidad. Me niego a que habléis de moda o de "tendencia" a propósito de algo que es solamente la exposición de una necesidad lectora. Cada vez que un escritor o lector macho se queja de que "¡otro libro sobre maternidad!" acaba de salir al mercado, no muere un gatito, pero tal vez sí una neurona. Me gustaría que cuando una novela sobre amor, o cuando un ensayo sobre maldad, o cuando un poemario sobre duelo saliera de imprenta, nos preguntáramos si es que no llevamos siglos hablando de lo mismo. ¿Hacen falta más novelas sobre amor? Tú, que me responderás que tal vez sí porque los temas son inagotables y no así la forma o el estilo, respóndete también que "¡otro libro sobre maternidad!" también es una respuesta a lo inagotable de un tema que durante siglos preferimos ignorar. [De lecturas recientes al respecto, por cierto, os recomiendo Cuerpo feliz, de Dacia Maraini; Ensayos esenciales, de Adrienne Rich; Lo que todas callan, de Irene G. Punto y La mejor madre del mundo, de Nuria Labari].

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Rubalcaba y los miserables

Han estado agazapados varios días, callados, a cubierto mientras dos reyes, cuatro presidentes del Gobierno, el primer ministro portugués, dirigentes de todos los partidos y, sobre todo, miles de personas anónimas, incluidos sus desconsolados alumnos de Químicas, hacían cola en el Congreso de los Diputados para despedir entre el respeto, el silencio y la emoción a Alfredo Pérez Rubalcaba.

Estaban escondidos al ver esa impresionante e improvisada reacción popular que ha descolocado a muchos, podíamos incluso pensar que estaban avergonzados por tantas mentiras y calumnias que lanzaron contra él en vida, pero no: simplemente estaban esperando, en la oscuridad, para volver a soltar su basura. No han respetado el duelo ni una semana. No se pueden contener. La ultraderecha y la derecha más extrema de la derecha nunca han asumido que fuera un gobierno del PSOE el que pudiera firmar la derrota final de ETA.

Una derrota que es mérito de muchos, de todos. En primer lugar, de la sociedad democrática vasca y española que aguantó firme cuarenta años de terrorismo; es mérito, ante todo de las víctimas y de sus familias que lo sufrieron en primera persona: y es mérito, por supuesto de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado que acorralaron y asfixiaron a ETA; pero también es mérito de todos los partidos y de todos los gobiernos democráticos.

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Lesmes, en el corazón de las tinieblas

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"Crear una fachada(...) en la que el estratega pueda maniobrar sin ser visto mientras todos los ojos están entrenados para ver las cosas conocidas y obvias"

Thomas Cleary. El arte japonés de la guerra

La imagen del trilero de la calle Sierpes está bien solidificada en los mitos de la democracia española. Ya todos saben. Lo que es más costoso es darse cuenta de que no fue uno, ni serán dos, sino que la vida pública y los poderes del Estado están agusanados de trileros y de banderías.

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Putas de raza

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Imagen de los galardones de los XXXVI Premios Rey de España y el XV premio de periodismo Don Quijote, convocados por la Agencia EFE y la Aecid, en la Casa de América

La labor del periodista es la de informar al pueblo. Así de fácil o de complejo es el asunto.  Lo que sucede es que la mayoría de las veces, los periodistas que se presentan como tales ejercen de voceros del Capital. Su labor desinformativa la justifican denominándose a sí mismos “mercenarios”. Lo peor es que, además, se sienten orgullosos con tal denominación, situándose más cerca de una lumi esquinera que del verdadero oficio periodístico.

He de confesar que desde siempre, es decir, desde mi más tierna infancia, quise ser periodista. Cuando era un micurria pleno de inocencia, admiraba a mis mayores en este oficio. Luego, cuando conocí a algunos en persona, se me fueron cayendo mitos y de las ruinas surgió el desprecio. Pero cuando todavía era inocente, escuchaba por radio la descarga de una tormenta  sobre un barco en alta mar y me la creía, de igual manera que veneraba a los reporteros de guerra cuando los veía por televisión jugarse la vida entre sacos terreros, mientras las balas silbaban a un lado y a otro de las trincheras. Por decir no quede, que tenía en un altar a los columnistas de la última página de los diarios.

Con el tiempo y una caña, supe que la tormenta en alta mar era más falsa que una escopeta de feria, como también supe que el reportero de guerra daba la noticia del conflicto bélico delante de un decorado de cartón piedra, y que el columnista de la última página era capaz de venderte por un plato de lentejas. Conocí a algunos, ya digo. Sé de lo que hablo y, desde que se me cayeron los mitos, cada vez que hundo tecla lo hago convencido de que no seguiré los pasos despreciables de algunos de mis mayores, de esos que se dicen mercenarios y  que han conseguido hacer del periodismo una profesión de putas.

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Votar en las europeas para proteger el medio ambiente

Quienes amamos la naturaleza, cuidamos el medio ambiente y defendemos a los animales necesitamos a Europa más que nunca. Y Europa, la Europa reverdecida, la Europa limpia y sana, la Europa renovable y sostenible, nos necesita como nunca. Por eso, para salvarnos y para salvarla, debemos votar en las elecciones al Parlamento Europeo del próximo domingo.

La UE ha sido la lancha salvavidas del Arca de Noé española. Más allá de impulsar la transformación territorial, social, política y económica de nuestro país, nuestra adhesión supuso un auténtico revulsivo para avanzar en la conservación de la naturaleza y la mejora del medio ambiente.

Las instituciones europeas prestan una atención especial al cuidado del entorno, exigiendo a los estados miembros que adapten a su legislación las ambiciosas directivas al respecto. Por eso es tan importante participar en las elecciones al Europarlamento. Unas elecciones que van a resultar trascendentales para fortalecer el compromiso europeo con el medio ambiente o retroceder a las cavernas del desarrollismo inconsciente y suicida.    

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Mientras tanto

El 5G proveerá una velocidad de navegación 40 veces más rápida.

La cultura digital ha cambiado no solo hábitos, costumbres y formas de relación, sino las coordenadas del espacio y del tiempo. El escenario virtual se confunde con el real del mismo modo que un banco ensambla la gestión en red con la sucursal de ladrillo, al igual que el papel de los periódicos es un accesorio, un complemento; su versión digital es la nave nodriza. Lo temporal abona esta circunstancia, ya que el Internet de las cosas se puede interpretar como el tiempo de las cosas: a través de la voz o el teclado se sirve, a voluntad, cualquier pedido en el acto.

Cuando se habla de la abdicación de la política frente al capitalismo financiarizado que ejerce la gobernanza global, reclamando ideas y propuestas para la recuperación del mando, tal vez se obvie que los grandes programas, revolucionarios o no, desde Marx a Keynes, son procesos de un lento destilado y que poco tienen que ver con las herramientas tecnológicas y su desarrollo. La comparación lleva a pensar en competencia desleal. No se le puede pedir al buscador de Google un programa económico y social de cambio.

La nueva generación de comunicación móvil 5G, ya en marcha, proveerá una navegación cuarenta veces más rápida y vislumbra, como anticipa Manuel Castells, una nueva economía ya que pasaremos de unos 1.600 millones de objetos y máquinas conectados según el registro de 2014 a unos 20.000 millones en 2020.

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