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Jueces, políticos y excepcionalidad

El presidente del Supremo, Carlos Lesmes, se dirige a Luis Díez Picazo en el acto de su toma de posesión como presidente de la Sala de lo Contencioso-Administrativo

En varias de las informaciones contextualizadoras del juicio a José Luis Trapero y la cúpula de los Mossos d'Esquadra se resaltaba la figura de la juez Concepción Espejel caracterizándola como amiga de Dolores de Cospedal (y por eso recusada en el juicio del caso Gürtel). En otro contexto esta información sería más bien propia de la prensa rosa que de la crónica política pero a día de hoy se trata de un dato importante. La relación entre política y justicia ha devenido central en el llamado proceso de judicialización de la política alrededor del procés y por eso se pone el foco en la cuestión. Ahora bien, esta vinculación entre ambas esferas se lleva a cabo a través de dinámicas distintas, que tienen relación, pero que conviene analizar separadamente.

En primer lugar, se ha producido una suerte de activismo judicial. Se ha activado un comportamiento corporativo en la cúpula de la magistratura destinado a la salvación de la unidad de España. Así pues, frente a una supuesta inacción de los líderes políticos hacia el desafío independentista, ellos toman las riendas en el contencioso. La alta magistratura entendía que se debía erigir como partisana en la defensa de un bien superior que afectaba al Estado. Este tipo de prácticas tienen más que ver con dinámicas endógenas de una élite judicial que con presiones externas. El uso del derecho con finalidades políticas, para proteger a un supuesto bien superior, no es la primera vez que se produce.

Podemos remontarnos, por ejemplo, al último periodo de la llamada lucha antiterrorista para encontrar lógicas similares. La construcción de los macrosumarios contra el "entorno" de ETA (sumario 18/98 y más), alargando como un chicle el concepto de terrorismo en manos del juez instructor Baltasar Garzón, normaliza este tipo de prácticas. Personas y colectivos que hasta el momento habían desarrollado actividades políticas y sociales publicas y legales pasan a ser acusados de pertinencia a banda armada.

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¡No atosiguen!

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

"Nunca dejo que me ganen las rabias

ni que de necios me atosigue la acerbía,

ni que el aplauso me torne menos mío"

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Sedición Mental

No se puede comunicar peor. Primero va Pedro Sánchez y suelta de refilón en una entrevista en televisión que piensa reformar el Código Penal y, ya puestos, el delito de sedición; a ver si cuela. No sé qué esperaban que pasase. Puede incluso que alentasen la esperanza de que la derecha, política y mediática, viera la luz y alabara la responsabilidad, la oportunidad y el buen tino de una reforma tan necesaria. Cosas más raras hemos visto. No olviden que en Moncloa estaban convencidos de que, al final, el Partido Popular permitiría la investidura porque la derecha española siempre ha tenido un sentido de Estado de morirse, como todo el mundo sabe.

Lógicamente, pasó lo que tenía que pasar, que decía Pío Cabanillas padre. La derecha salió en tromba a acusar a Sánchez de ser el mercader de la sedición y los indultos vergonzantes. La máquina de comunicación de Presidencia, que si mañana acusan a Sánchez de haber vendido su alma al diablo como Robert Johnson también saldría a desmentirlo, se activó de inmediato para negar el negocio, matizar el anuncio, envolver la sedición en una reforma más amplia de la legislación penal y apelar a la negociación y al acuerdo parlamentario para lograrlo. Seguramente es por donde debería haber empezado, pero ya va tarde.

No se puede ganar la batalla de la comunicación política comprando el marco de referencia y el relato del rival. Siempre lo va a manejar mejor y siempre va a ganar porque él pone las reglas y las puede cambiar cuando quiera. Si se acepta que, cada vez que tomas una decisión conectada con Catalunya, se ha de salir a demostrar que no tiene nada que ver con los pactos con ERC, las cesiones ante el independentismo o la ambición por dormir en la Moncloa, estás perdido; vas a perder siempre. Si no te sublevas contra el relato que imponen los otros, sólo consigues reforzarlo.

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(Educación sexual) Carta a mi hije

Pancarta contra el enfoque de género en la educación.

Coco, ayer empezamos a ver juntes la serie "Educación sexual", que se acaba de estrenar en Netflix, en perfecta sincronía con la falsa polémica del PIN Abascal. Estábamos riéndonos porque en la serie, además de amagos de iniciación sexual adolescente, hay una supuesta epidemia de clamidia en el instituto, que algunos alumnos creen se contagia como se contagia un resfriado, y el pánico se extiende hasta que llegan los educadores sexuales a aclararlo. Estoy segura de que los del PIN esperarían que clamidia sea un nombre de mujer. Entonces pensé que cómo no se nos van a cruzar los mundos de la ficción y los de la vida.

En estos días has tenido que oír que hay políticos que están intentando apuntalar leyes para que niñas y niños no sean educados para diferenciar entre abuso sexual y sexo consentido, por ejemplo cuando los toca un cura o su propio padre. Que tampoco quieren educación sexual y anticoncepción para evitar el embarazo adolescente y el aborto inseguro, que mata a tantas jóvenes en el país donde nací y en otros lugares del mundo donde no es legal y se persigue a quienes se atreven a hacerlo. Sabes que están acosando y censurando a tus maestras.

Pancarta en Lima.

Pancarta en Lima.

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Nos faltan 893

Imagen de archivo tras un rescate.

Esta es la historia real de Keita (nombre ficticio). Nunca ha estado en Europa, pero este territorio le ha marcado la vida para siempre.

El 23 de diciembre de 2019 lanzó una alerta buscando a su mujer y su hijo de tres meses de edad. Según las informaciones que le habían sido proporcionadas, su familia había llegado a Tenerife, en las islas Canarias, después de salir desde la ciudad de Dakhla el día 18 de ese mismo mes. Pero él estaba inquieto por el silencio de su mujer, que no daba señales de vida.

Otros guineanos le explicaron que era normal porque al llegar en patera las personas son detenidas e incluso privadas de libertad. Pero Keita tenía tantas ganas de volver a oír la voz de su amada que la inquietud le llevó a buscarla.

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La muerte enseña a vivir

Taj Mahal, India, el monumento funerario más hermoso del mundo. Rosa María Artal

Estos días he aprendido muchas cosas o recordado que tenía que aprenderlas. A pesar de mi profesión y de mi edad, no he asistido a demasiadas muertes en directo, aunque bien pensado siempre parece la primera. Estos días, el sábado 18 de enero en concreto, sí, y corroboré que morir en el fondo no es sino un sueño del que ya no se despierta; sin más dolor, ni gozo. No es ese tránsito igual para todos. Se dan grados en la intensidad o la extensión en el tiempo, en la consciencia del momento. Las hay desde inevitables como término de ciclo, a injustamente provocadas por las zarpas de la injusticia. Pero el final es siempre el mismo: un letargo profundo irreversible donde ya no se está. No se puede aspirar a mejor morir que hacerlo en calma rodeado del amor de aquel y aquellos que elegiste para vivir.

La muerte es para los que se quedan en el roto que deja la ausencia. Lloramos por nosotros. Y somos nosotros quienes precisamos racionalizarlo. La tierra no será leve, ni dejará de serlo. No habrá una ventana en un lugar determinado del cielo para que nuestro ser querido se asome. Pero sí la presencia de la huella que se ha dejado. La vida que, si produce ese vacío, es porque realmente nos llenó tanto que no sabemos qué hacer con él. De ahí las reacciones tan diversas de los seres humanos ante este hecho natural.

La muerte de las personas que consideramos valiosas lo que nos enseña es a seguir aprendiendo a vivir. El funeral de la periodista Alicia Gómez Montano, a cuya muerte me estoy refiriendo con estas reflexiones, fue como ella en toda su rotunda esplendidez. Con lágrimas y risas. Reencuentros. Abrazos. Abrazos con ganas o rompiendo barreras de papel. Necesidad de compartir el dolor, tanto como se hizo con la alegría. Para salir curiosamente reconfortados por ese calor vivido en compañía.

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¡Otro maldito artículo sobre el pin parental!

Tenía pensado escribir hoy sobre la espectacularización mediática de la información meteorológica, y esa práctica cada vez más extendida de convertir al pacífico reportero televisivo en un corresponsal de guerra bajo la nieve y la lluvia, con la inundación por la cintura, azotado por el viento y las olas, con la barba escarchada y el micrófono tiritando, mientras desde el estudio el presentador repite muchas veces "terrorífico", "apocalíptico", "histórico", "dantesco", y ofrece en bucle las mismas imágenes de destrozos y charcos.

Pensaba escribir sobre esa deriva cutre del periodismo cada vez que asoma borrasca, pero me he dicho: "eh, Isaac, a ver si vas a ser el único articulista de España que no escribe sobre el pin parental ese". Y dicho y hecho, con ustedes ¡otro maldito artículo sobre el pin parental!

Voy a escribir del pin parental, pero no tengo claro qué. No sé si mostrar mi rechazo absoluto, o aprovecharlo para defender con ardor la educación pública. Quizás sería más útil dedicar mi artículo a demostrar con datos que no responde a ninguna realidad social, o mejor aún: a desmentir bulos que circulan estos días. Claro que también me sirve para comentar tal o cual declaración de políticos, o mostrar cómo el PP hace suya la agenda ultra y utiliza a Vox para implantar su… ¿y si mejor bromeo un rato sobre el pin parental, que da para mucho chiste de fachas? Poca broma con el tema: hagamos memoria y recordemos la educación nacionalcatólica. No sé, quizás escriba sobre el pin parental y las guerras culturales, el pin parental y la izquierda, el pin parental como metáfora de no sé qué, el pin parental como cortina de humo, el pin parental como estrategia de polarización que beneficia al gobierno, o incluso de si deberíamos decir mejor "veto parental", o hasta crear nuestro propio pin para otros asuntos.

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La derrota de ETA. 25 años del asesinato de Gregorio Ordóñez

Ana Iribar, durante un acto de la Fundación Gregorio Ordóñez.

Veinticinco años después del asesinato por la banda terrorista ETA de Gregorio Ordóñez (1995), concejal del PP en el Ayuntamiento de san Sebastián, conviene hacer un poco de memoria.

Buena memoria, esa que reivindica Géraldine Schwarz (Los Amnésicos. Historia de una familia europea. Tusquets) y que lleva nada menos que a Angela Merkel a reivindicar una historia de Alemania en la que las víctimas provocadas por el nazismo son, deben ser, un elemento identitario de la historia de Alemania.

Alemania es posiblemente el país que mejor ha procesado la memoria de su pasado, probablemente por su consciencia de la dimensión de los exterminios que propició. No solo el judío, el más conocido; también el de homosexuales y gitanos.

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La "máquina de guerra cultural" y el terrorismo cristiano

Bolsonaro participa en un culto evangélico en el primer acto público tras los comicios

La semana pasada la Secretaría de Cultura del gobierno de Bolsonaro, un puesto que solía tener la categoría de ministerio, publicó un vídeo siniestro, y me quedo corta, en sus redes sociales. Al son del compositor alemán Richard Wagner, considerado un icono del nazismo, Roberto Alvim miró a la cámara y dijo que el arte brasileño en la próxima década será "heroico", "nacional", "imperativo", "o no será nada". El texto leído por el secretario era una copia pobre de un famoso discurso de Joseph Goebbels, idealizado por la máquina de propaganda de Adolf Hitler.

En un discurso a los directores de teatro en mayo de 1933, Goebbels dijo: "El arte alemán en la próxima década será heroico, será ferozmente romántico, será objetivo y libre de sentimentalismo, será nacional con gran patetismo e igualmente imperativo y vinculante, o de lo contrario no será nada". El régimen de Hitler, como todos ustedes saben, puso en práctica estas ideas acechando y asesinando a los artistas, quemando libros y cooptando a otros como portavoces de sus ideales.

Sí, el vídeo de Alvim tenía la intención de causar controversia y furor en las redes sociales bien al gusto del gobierno de ultraderecha pero fue demasiado lejos. En pocas horas, la Federación Israelí de Brasil, el presidente del Senado (un judío), el presidente del Tribunal Supremo, aliados y opositores pedían la cabeza del secretario, que fue cesado el mismo día. Israel es, después de todo, uno de los más grandes aliados del gobierno de ultra-derecha - el embajador habló en privado con Bolsonaro el mismo día.

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El feminismo como reclamo

Beyonce posó en Instagram emulando 'Rosie la remachadora', icono del empoderamiento de las mujeres

Ese gran especialista en comunicación que era Vicente Romano llamaba a la publicidad la "industria del reclamo". Es un clásico que cualquier causa social termina siendo absorbida por el mercado, es decir, termina convertida en material para el reclamo. Recordemos el famoso ejemplo de la foto del Che, icono todavía hoy de camisetas y tazas. Ahora le ha tocado al feminismo. Una vez incorporadas al feminismo la reina Letizia, Patricia Botín y Ana Rosa Quintana, solo queda que las empresas hagan caja en nombre de la lucha por la igualdad de la mujer. Y para eso está la publicidad, la industria del reclamo.

Si eres de los que se indignan porque las mujeres cobran menos que los hombres, la compañía de juguetes estadounidense Hasbro ha creado para ti Mrs Monopoly, una versión del Monopoly que, según señala la caja, es "el primer juego en el que las mujeres ganan más que los hombres". Según las instrucciones, a la hora de repartir ese primer dinero para comenzar a jugar, las mujeres tendrán más, en concreto 1.900 dólares, 400 más que los jugadores del sexo masculino, que empezarán con 1.500. Y a la hora de pasar por la casilla de salida las mujeres reciben más dinero que los hombres, 240 dólares frente a los 200 de ellos. Revolución feminista resuelta, es verdad que el mundo real las mujeres cobran menos, pero qué más da, ya está el mundo virtual para resolverlo. Ah, y si estás en contra del feminismo no hay problema, la compañía Hasbro te sigue vendiendo la clásica versión de Monopoly, sin concesiones feministas. No se descarta una versión para los militantes de Vox, donde sean los hombres (no emigrantes, se entiende) quienes cobren más al inicio y cada vez que pasen por la casilla de salida.

Monopoly feminista

Monopoly feminista

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