eldiario.es

9

Más vale explicar que callar

El presidente del Gobierno.

Entre el indulto y la reforma del Código Penal, el Gobierno ha elegido lo segundo para beneficiar a los líderes del independentismo. Sus razones tendrá. Una es que los condenados por el Supremo siempre dijeron que no solicitarían jamás una medida de gracia que requiriese del arrepentimiento. Y quizá otra sea que la modificación del ordenamiento jurídico puede resultar una jugada mucho más audaz por aquello de que la decisión final no la tomará el Consejo de Ministros, sino el legislativo por mayoría absoluta -que es la que requiere la aprobación de toda ley orgánica- y, luego, serán los tribunales quienes tengan que aplicarla. Una forma, en definitiva, de hacer sin que lo parezca. El Gobierno propone, el Congreso aprueba y la Justicia aplica.

La decisión tiene defensores y detractores, como todo en la vida pública. Hay quien sostiene que en la medida en que Sánchez manifestó su voluntad de hacer política para resolver lo que considera un problema que nunca debió salir del ámbito político, la mejor manera de ejercerla hubiera sido la concesión del indulto. Más rápido, más sencillo y sin implicar a otros poderes del Estado. La política también es eso, asumir el desgaste por la decisiones adoptadas. Y si se toman, además, con el convencimiento de que revertirán en beneficio del país y de la convivencia entre sus territorios, con más motivo. La derecha en sus tres versiones clamará en cualquier caso. Así que mejor una vez colorado que ciento morado porque a estas alturas no hay quien crea que el asunto catalán puede tener solución mientras Junqueras y compañía permanezcan en la cárcel. Cometieron varios delitos, sí. Fueron juzgados, sentenciados y condenados después de un fallo cuanto menos controvertido tanto por lo elevado de las penas como por los delitos imputados. La sedición y la rebelión siempre dieron para acalorados debates incluso entre los más respetados juristas y, no digamos ya, entre políticos y tertulianos.

Sánchez fue un ardiente defensor de la rebelión. Lo hizo ante las cámaras de televisión. Ahora ha cambiado de opinión, quizá no con argumentos jurídicos sino con el aplastante razonamiento de que España no puede vivir otra década más con Catalunya en el epicentro de la agenda y con el independentismo agitando el fantasma de la secesión. Y en estos casos más vale siempre explicar que callar o delegar en otras voces de su entorno o de su gobierno que, en lugar de aclarar, a veces, no hacen más que contribuir al infernal ruido que aprovecha la derecha para inflamar el debate público.

Seguir leyendo »

El Gobierno avanza mientras Pablo Casado está perdido

Pablo Casado, presidente del Partido Popular.

Cada día que pasa, y sin fallar uno solo, la relación de fuerza se inclina a favor de la izquierda. Y no porque crezca su número de escaños, que son los mismos, justitos, que el día de la investidura. Sino, porque partiendo de esa base, las decisiones que el Gobierno está tomando a un ritmo inusitado le confieren la capacidad de iniciativa que es necesaria para dominar la escena. Al tiempo que las carencias y la división interna de la derecha no dejan de debilitarla. Y su primera figura, Pablo Casado, aparece como un líder superado por los acontecimientos, perdido.

Si esas tendencias no se modifican sustancialmente, y en el horizonte no se atisban elementos que puedan hacerlo cuando menos a medio plazo, el mito de que Pedro Sánchez es un político con suerte adquirirá nueva fuerza. Hace tan sólo dos semanas, cuando aún se hacían cábalas sobre cómo lograría ser investido, había un consenso bastante amplio, aunque no unánime, de que el suyo sería un gobierno muy difícil, casi imposible.

Diez días después de la toma de posesión de los ministros, el panorama desmiente radicalmente esos negros vaticinios. La coalición entre el PSOE y Unidas no registra la mínima tensión. Es más, la unidad y sintonía entre ambas formaciones parece ser cada día más sólida y no se escucha voz discordante alguna con ese entendimiento en el interior de ninguno de los partidos. Se han tomado muy en serio lo de no dar pábulo a rumores de división y la presión de la derecha no hace sino reforzar esa actitud. Y si las cosas van bien, las elecciones, que podrían reabrir los enfrentamientos, no tendrán lugar hasta dentro de cuatro años.

Seguir leyendo »

¿Quién determina nuestra ideología?

Jóvenes muy preparados, pero confusos y desorientados ante la crisis

Esta semana el "pin parental" ha sido la noticia central, parece que la escuela vuelve a ser un campo de batalla. Este pin parental o veto parental ha sido una iniciativa de Vox, para que los padres den consentimiento de asistencia a los hijos para ir a clases o talleres relacionados con feminismo, identidad de género o LGTBI. Ya algunas articulistas han defendido que los niños tienen derechos y además es beneficioso que tengan la libertad de escuchar charlas más allá de aquello que piensen sus padres.

Sin embargo, desde un punto de vista empírico, se ha intentado explicar recurrentemente cómo se forma o se modifica la ideología. Es un ámbito en el cual ha sido difícil de establecer conclusiones sólidas, pero cada vez se tienen más claves para saber cómo se generan las prioridades de los ciudadanos.

La mayor parte de la investigación concluye que las actitudes políticas y la identificación partidista de los padres es la que prevalece en la visión política de los hijos. De hecho, aquellos padres que más hablan y discuten de política en casa, tienen unos hijos con una similitud ideológica mayor. Los padres son el principal agente socializador de su descendencia, ya que son los que tienden a pasar más tiempo con ellos a lo largo de su juventud; este es el principal motivo por el cual se asemeja tanto la visión política de padres e hijos.

Seguir leyendo »

Jueces, políticos y excepcionalidad

El presidente del Supremo, Carlos Lesmes, se dirige a Luis Díez Picazo en el acto de su toma de posesión como presidente de la Sala de lo Contencioso-Administrativo

En varias de las informaciones contextualizadoras del juicio a José Luis Trapero y la cúpula de los Mossos d'Esquadra se resaltaba la figura de la juez Concepción Espejel caracterizándola como amiga de Dolores de Cospedal (y por eso recusada en el juicio del caso Gürtel). En otro contexto esta información sería más bien propia de la prensa rosa que de la crónica política pero a día de hoy se trata de un dato importante. La relación entre política y justicia ha devenido central en el llamado proceso de judicialización de la política alrededor del procés y por eso se pone el foco en la cuestión. Ahora bien, esta vinculación entre ambas esferas se lleva a cabo a través de dinámicas distintas, que tienen relación, pero que conviene analizar separadamente.

En primer lugar, se ha producido una suerte de activismo judicial. Se ha activado un comportamiento corporativo en la cúpula de la magistratura destinado a la salvación de la unidad de España. Así pues, frente a una supuesta inacción de los líderes políticos hacia el desafío independentista, ellos toman las riendas en el contencioso. La alta magistratura entendía que se debía erigir como partisana en la defensa de un bien superior que afectaba al Estado. Este tipo de prácticas tienen más que ver con dinámicas endógenas de una élite judicial que con presiones externas. El uso del derecho con finalidades políticas, para proteger a un supuesto bien superior, no es la primera vez que se produce.

Podemos remontarnos, por ejemplo, al último periodo de la llamada lucha antiterrorista para encontrar lógicas similares. La construcción de los macrosumarios contra el "entorno" de ETA (sumario 18/98 y más), alargando como un chicle el concepto de terrorismo en manos del juez instructor Baltasar Garzón, normaliza este tipo de prácticas. Personas y colectivos que hasta el momento habían desarrollado actividades políticas y sociales publicas y legales pasan a ser acusados de pertenencia a banda armada.

Seguir leyendo »

¡No atosiguen!

22 Comentarios

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

"Nunca dejo que me ganen las rabias

ni que de necios me atosigue la acerbía,

ni que el aplauso me torne menos mío"

Seguir leyendo »

Sedición Mental

21 Comentarios

No se puede comunicar peor. Primero va Pedro Sánchez y suelta de refilón en una entrevista en televisión que piensa reformar el Código Penal y, ya puestos, el delito de sedición; a ver si cuela. No sé qué esperaban que pasase. Puede incluso que alentasen la esperanza de que la derecha, política y mediática, viera la luz y alabara la responsabilidad, la oportunidad y el buen tino de una reforma tan necesaria. Cosas más raras hemos visto. No olviden que en Moncloa estaban convencidos de que, al final, el Partido Popular permitiría la investidura porque la derecha española siempre ha tenido un sentido de Estado de morirse, como todo el mundo sabe.

Lógicamente, pasó lo que tenía que pasar, que decía Pío Cabanillas padre. La derecha salió en tromba a acusar a Sánchez de ser el mercader de la sedición y los indultos vergonzantes. La máquina de comunicación de Presidencia, que si mañana acusan a Sánchez de haber vendido su alma al diablo como Robert Johnson también saldría a desmentirlo, se activó de inmediato para negar el negocio, matizar el anuncio, envolver la sedición en una reforma más amplia de la legislación penal y apelar a la negociación y al acuerdo parlamentario para lograrlo. Seguramente es por donde debería haber empezado, pero ya va tarde.

No se puede ganar la batalla de la comunicación política comprando el marco de referencia y el relato del rival. Siempre lo va a manejar mejor y siempre va a ganar porque él pone las reglas y las puede cambiar cuando quiera. Si se acepta que, cada vez que tomas una decisión conectada con Catalunya, se ha de salir a demostrar que no tiene nada que ver con los pactos con ERC, las cesiones ante el independentismo o la ambición por dormir en la Moncloa, estás perdido; vas a perder siempre. Si no te sublevas contra el relato que imponen los otros, sólo consigues reforzarlo.

Seguir leyendo »

(Educación sexual) Carta a mi hije

Pancarta contra el enfoque de género en la educación.

Coco, ayer empezamos a ver juntes la serie "Educación sexual", que se acaba de estrenar en Netflix, en perfecta sincronía con la falsa polémica del PIN Abascal. Estábamos riéndonos porque en la serie, además de amagos de iniciación sexual adolescente, hay una supuesta epidemia de clamidia en el instituto, que algunos alumnos creen se contagia como se contagia un resfriado, y el pánico se extiende hasta que llegan los educadores sexuales a aclararlo. Estoy segura de que los del PIN esperarían que clamidia sea un nombre de mujer. Entonces pensé que cómo no se nos van a cruzar los mundos de la ficción y los de la vida.

En estos días has tenido que oír que hay políticos que están intentando apuntalar leyes para que niñas y niños no sean educados para diferenciar entre abuso sexual y sexo consentido, por ejemplo cuando los toca un cura o su propio padre. Que tampoco quieren educación sexual y anticoncepción para evitar el embarazo adolescente y el aborto inseguro, que mata a tantas jóvenes en el país donde nací y en otros lugares del mundo donde no es legal y se persigue a quienes se atreven a hacerlo. Sabes que están acosando y censurando a tus maestras.

Pancarta en Lima.

Pancarta en Lima.

Seguir leyendo »

Nos faltan 893

Imagen de archivo tras un rescate.

Esta es la historia real de Keita (nombre ficticio). Nunca ha estado en Europa, pero este territorio le ha marcado la vida para siempre.

El 23 de diciembre de 2019 lanzó una alerta buscando a su mujer y su hijo de tres meses de edad. Según las informaciones que le habían sido proporcionadas, su familia había llegado a Tenerife, en las islas Canarias, después de salir desde la ciudad de Dakhla el día 18 de ese mismo mes. Pero él estaba inquieto por el silencio de su mujer, que no daba señales de vida.

Otros guineanos le explicaron que era normal porque al llegar en patera las personas son detenidas e incluso privadas de libertad. Pero Keita tenía tantas ganas de volver a oír la voz de su amada que la inquietud le llevó a buscarla.

Seguir leyendo »

La muerte enseña a vivir

Taj Mahal, India, el monumento funerario más hermoso del mundo. Rosa María Artal

Estos días he aprendido muchas cosas o recordado que tenía que aprenderlas. A pesar de mi profesión y de mi edad, no he asistido a demasiadas muertes en directo, aunque bien pensado siempre parece la primera. Estos días, el sábado 18 de enero en concreto, sí, y corroboré que morir en el fondo no es sino un sueño del que ya no se despierta; sin más dolor, ni gozo. No es ese tránsito igual para todos. Se dan grados en la intensidad o la extensión en el tiempo, en la consciencia del momento. Las hay desde inevitables como término de ciclo, a injustamente provocadas por las zarpas de la injusticia. Pero el final es siempre el mismo: un letargo profundo irreversible donde ya no se está. No se puede aspirar a mejor morir que hacerlo en calma rodeado del amor de aquel y aquellos que elegiste para vivir.

La muerte es para los que se quedan en el roto que deja la ausencia. Lloramos por nosotros. Y somos nosotros quienes precisamos racionalizarlo. La tierra no será leve, ni dejará de serlo. No habrá una ventana en un lugar determinado del cielo para que nuestro ser querido se asome. Pero sí la presencia de la huella que se ha dejado. La vida que, si produce ese vacío, es porque realmente nos llenó tanto que no sabemos qué hacer con él. De ahí las reacciones tan diversas de los seres humanos ante este hecho natural.

La muerte de las personas que consideramos valiosas lo que nos enseña es a seguir aprendiendo a vivir. El funeral de la periodista Alicia Gómez Montano, a cuya muerte me estoy refiriendo con estas reflexiones, fue como ella en toda su rotunda esplendidez. Con lágrimas y risas. Reencuentros. Abrazos. Abrazos con ganas o rompiendo barreras de papel. Necesidad de compartir el dolor, tanto como se hizo con la alegría. Para salir curiosamente reconfortados por ese calor vivido en compañía.

Seguir leyendo »

¡Otro maldito artículo sobre el pin parental!

Tenía pensado escribir hoy sobre la espectacularización mediática de la información meteorológica, y esa práctica cada vez más extendida de convertir al pacífico reportero televisivo en un corresponsal de guerra bajo la nieve y la lluvia, con la inundación por la cintura, azotado por el viento y las olas, con la barba escarchada y el micrófono tiritando, mientras desde el estudio el presentador repite muchas veces "terrorífico", "apocalíptico", "histórico", "dantesco", y ofrece en bucle las mismas imágenes de destrozos y charcos.

Pensaba escribir sobre esa deriva cutre del periodismo cada vez que asoma borrasca, pero me he dicho: "eh, Isaac, a ver si vas a ser el único articulista de España que no escribe sobre el pin parental ese". Y dicho y hecho, con ustedes ¡otro maldito artículo sobre el pin parental!

Voy a escribir del pin parental, pero no tengo claro qué. No sé si mostrar mi rechazo absoluto, o aprovecharlo para defender con ardor la educación pública. Quizás sería más útil dedicar mi artículo a demostrar con datos que no responde a ninguna realidad social, o mejor aún: a desmentir bulos que circulan estos días. Claro que también me sirve para comentar tal o cual declaración de políticos, o mostrar cómo el PP hace suya la agenda ultra y utiliza a Vox para implantar su… ¿y si mejor bromeo un rato sobre el pin parental, que da para mucho chiste de fachas? Poca broma con el tema: hagamos memoria y recordemos la educación nacionalcatólica. No sé, quizás escriba sobre el pin parental y las guerras culturales, el pin parental y la izquierda, el pin parental como metáfora de no sé qué, el pin parental como cortina de humo, el pin parental como estrategia de polarización que beneficia al gobierno, o incluso de si deberíamos decir mejor "veto parental", o hasta crear nuestro propio pin para otros asuntos.

Seguir leyendo »