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Esperando mi ejecución: Carta desde Irán

Saman Naseem, miembro de la minoría kurda de Irán, va a ser ahorcado al amanecer del próximo jueves 19 de febrero. Apenas tenemos unos días para exigir al gobierno iraní que detenga su ejecución. Saman sólo tenía 17 años cuando fue detenido y su “confesión” se produjo tras un prolongado periodo de tortura. Fue condenado a muerte en un juicio injusto por participar supuestamente en actividades armadas contra el Estado. Saman cuenta aquí lo que le pasó.

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Saman Naseem, joven iraní condenado a muerte, cuya ejecución está prevista para el próximo 19 de febrero. © AI

Saman Naseem, joven iraní condenado a muerte, cuya ejecución está prevista para el próximo 19 de febrero. © AI

" La tortura empezó en cuanto entré en la celda. La propia celda había sido diseñada con el único objetivo de infligir tortura psicológica: tenía sólo dos metros de largo y 50 cm de ancho, con un retrete. Sólo podía tumbarme horizontalmente. Había una cámara sobre mi cabeza que grababa todos mis movimientos, incluso cuando estaba usando el retrete.

Ese fue el principio de 97 días de tortura y sufrimiento. En esos primeros días, el nivel de tortura fue tan alto que no podía caminar. Tenía todo el cuerpo negro y azul. Me colgaban de las manos y de los pies durante horas. Llevaba los ojos vendados todo el tiempo. No podía ver a los interrogadores y torturadores.

Usaron todo tipo de métodos inhumanos e ilegales para intentar extraerme confesiones. Me dijeron reiteradamente que habían detenido a miembros de mi familia, incluidos mi padre, mi madre y mi hermano. Me dijeron que me iban a enterrar con una excavadora. Me dijeron que me matarían allí mismo y cubrirían mi tumba con cemento.

Cuando quería dormir por la noche no me dejaban descansar. Hacían ruidos de diferentes formas, como golpeando constantemente la puerta. Estaba entre la locura y la consciencia. Pasaron así 97 días completos. Yo tenía 17 años.

Durante ese tiempo no me permitieron tener ningún contacto con mi familia. En un acto totalmente inhumano, filmaron mis interrogatorios, cuando estaba colgado entre la vida y la muerte, bajo presión y en peligro de ser torturado. Ahora puedo decir que esas entrevistas eran totalmente mentira y niego su contenido. Más tarde, se difundió una noticia en la televisión estatal que daba a entender que me habían puesto en libertad y me había ido a casa. En realidad me estaban condenando a muerte, basándose en una “confesión” que habían escrito previamente.      

Mi juicio fue un espectáculo… No me dieron ninguna oportunidad para defenderme. El juez amenazó con pegarme varias veces y expulsaron a mis abogados bajo presión… Podría ser ejecutado en cualquier momento".
       
Saman podría ser ejecutado el 19 de febrero de 2015 por delitos presuntamente cometidos cuando tenía 17 años. Fue condenado a muerte en un juicio injusto. Ayúdanos a salvar a Saman tuiteando al líder supremo de Irán @khamenei_ir pidiéndole que detenga la ejecución, que es ilegal según el derecho internacional debido a la edad de Saman cuando fue detenido. Amnistía Internacional  ha puesto en marcha una ciberacción para impedir que Saman sea ejecutado

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