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Corresponsabilidad en el alojamiento de personas trabajadoras temporeras

Aunque Jaén es la única provincia que cuenta con una red de albergues para temporeros, siguen existiendo muchas dificultades para este colectivo

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Los 22 albergues para temporeros de la aceituna deciden desde este lunes cuándo abrir sus puertas

La Asociación Jaén Acoge, con una trayectoria de más de 25 años de existencia, ha sido pionera en la atención a inmigrantes temporeros y desde entonces seguimos trabajando para conseguir mejoras sociales, laborales y condiciones dignas de alojamiento para este colectivo tan especial por sus características específicas.

En todo este tiempo, hemos sido testigos y agentes activos en las diferentes campañas de recogida de la aceituna, de la llegada de un número muy elevado de inmigrantes temporeros. Esto ha supuesto, en muchas ocasiones, tener que superar muchas dificultades, pues a pesar de existir una planificación previa en el trabajo, el hecho de incrementarse el número de personas que vienen a la campaña, ha supuesto y supone un esfuerzo mayor para poder atenderlos; con el tiempo, y gracias al fortalecimiento y alianzas con todos los agentes implicados (Ayuntamientos, Junta de Andalucía, Diputación Provincial de Jaén, ONGs, Sindicatos y Asociaciones agrarias, a través de la creación del Foro Provincial de Inmigración, que ha ido coordinando las acciones para el colectivo temporero).

La creación de la red pública provincial de albergues que con el tiempo ha alcanzado a día de hoy 22 albergues en toda la provincia con 717 plazas en total, ha supuesto un avance importantísimo para paliar la situación de alojamiento de los temporeros en la primera acogida. Aunque es la única provincia que cuenta con una red de albergues para temporeros, siguen existiendo muchas dificultades para este colectivo ya que gran parte de la problemática radica en la falta de responsabilidad de algunos empleadores agrícolas que siguen sin ofrecer una vivienda a los temporeros ya contratados, pues la red de albergues se creó como un sistema de alojamiento de primera acogida diseñada para la búsqueda de empleo y no para albergar a trabajadores en activo.

En este contexto de las contrataciones laborales y la obligatoriedad de ofrecer alojamiento existen lagunas legales, pues las contrataciones en origen deben de facilitar el alojamiento y las que no se producen con contrato previo,  teóricamente, no tienen la obligación de hacerlo y  ahí es donde radica el problema, ya que existen empleadores agrícolas que no facilitan vivienda a los temporeros contratados o muchos de los que la facilitan no reúnen las condiciones mínimas de habitabilidad.

Hay que decir también que, aun con todo lo expuesto, la situación ha ido mejorando año tras año en términos generales. Sin embargo, el hecho de ser inmigrante,  sigue siendo una dificultad para el acceso a una  vivienda temporal  ya que dispone de menos recursos e información y además, en ocasiones, la discriminación por su origen se ve agravada por los conflictos vecinales, reales o no, que alimentan la resistencia de numerosos propietarios para facilitar el acceso a las mismas.

Chabolismos y asentamientos

Por otra parte y como consecuencia de distintas casuísticas, independientemente de las mejoras en los albergues, se siguen dando en las sucesivas campañas situaciones de chabolismo y asentamientos que quedan fuera del Sistema de Red de Albergues  propiamente dicho para lo que fueron diseñados (búsqueda de empleo) y de la contratación laboral normalizada, puesto que muchas de estas personas carecen de documentación pertinente para trabajar, viéndose en ocasiones abocadas a ser objeto de explotación laboral. Se trata de la exclusión social más extrema y más invisible.

Crear las condiciones para solventar todas las situaciones es difícil, pero no imposible y teniendo como objetivo prioritario que nadie, trabaje o no, esté en situación de calle o en situaciones de alojamiento indignas en esta época del año, es responsabilidad de todos, absolutamente de todos, empleadores que emplean a trabajadores sin techo, administraciones para mejorar la disposición de recursos humanos y de materiales, sindicatos en la vigilancia de las condiciones laborales, las inspecciones correspondientes, de trabajo, de salud, las Asociaciones de apoyo y complementariedad a los recursos públicos, las Asociaciones agrarias y cooperativas, etc.

Por todo esto nos consta y en ello estamos como Asociación siendo partícipes,  que se están dando pasos para que independientemente de consolidar el modelo de primera acogida, esto es la Red de Albergues, se haga imprescindible conjugar otros modelos que den respuesta a los trabajadores que estando activos en sus correspondientes tajos dispongan de un alojamiento digno, bien a través de los propios albergues o habilitando espacios privados, públicos o mixtos.

Dignificar las condiciones de los que llegan en busca de trabajo, de los que lo encuentran,  así como apoyar las acciones de carácter complementario a los que no lo encuentran, es una tarea conjunta y coordinada en la que seguir dedicando nuestros esfuerzos y evitar las situaciones de extrema exclusión social y pobreza.

Pedro González Godoy es tabajador social de la asociación Jaén Acoge

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