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Sobre este blog

En Abierto es un espacio para voces universitarias, políticas, asociativas, ciudadanas, cooperativas... Un espacio para el debate, para la argumentación y para la reflexión. Porque en tiempos de cambios es necesario estar atento y escuchar. Y lo queremos hacer con el “micrófono” en abierto.

Una petición a las hermandades: toquen más el himno de Andalucía

Manuel Ruiz Romero, doctor en Historia / José María Diéguez García, doctor en Musicología

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En Abierto es un espacio para voces universitarias, políticas, asociativas, ciudadanas, cooperativas... Un espacio para el debate, para la argumentación y para la reflexión. Porque en tiempos de cambios es necesario estar atento y escuchar. Y lo queremos hacer con el “micrófono” en abierto.

Las tradiciones no pueden convertirse en rutinas irreflexivas acaudaladas décadas tras décadas. Conviene adaptarlas a los nuevos tiempos sin que por ello pierdan su esencia. El devenir de la vida no es algo estático y, afortunadamente, la sociedad avanza -con todas sus limitaciones- en valores, participación e igualdad. Aunque solo sea por adaptarse a los nuevos tiempos y a las generaciones más jóvenes, que no es poco, no abandonamos la esencia por caminar coherentes al siglo XXI. No hace falta recurrir a prácticas en el pasado aplaudidas y hoy denostadas.

Es el caso de la Semana Santa y la presencia de la Marcha Real. Un hecho impostado por el franquismo en su interés por estandarizar ritos y actividades públicas, e introducir en momentos claves de la vida social la reafirmación de aquella España, tan católica como una, grande y libre. No se trataría aquí de cuestionar la presencia de su interpretación en actos procesionales. En ningún caso. Solo recordar el origen de un acto asociado a otros “ritos de victoria”: condecoraciones militares a imágenes, creación de nuevas cofradías, hermanamientos, acompañamientos… 

Lo cierto es que con la llegada de la democracia pocas hermandades ha hecho del himno andaluz una presencia normalizada en sus cortejos. Nadie negará su constitucionalidad, su complementariedad con la marcha de granaderos, estando los dos protegidos y reconocidos oficialmente. Podríamos incluso polemizar sobre la presencia de himnos civiles en ceremonias religiosas como algo impropio de un Estado aconfesional, pero tampoco es nuestro caso ahora. Afortunadamente, estamos lejos de aquellos momentos donde para la consagración se escuchaba los sones de la marcha real como certificación de una España victoriosa de una cruzada contra rojos e infieles. Algunos sectores de la Iglesia, empapados del espíritu vaticanista, avanzan más que muchos cofrades.