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Carta abierta del padre adoptivo de Maloma: "El Gobierno nos tiene desasistidos"

Hoy se cumple un año desde que la joven de origen saharaui declaró en la sede del ACNUR en Tinduf (Argelia) que su deseo era "volver a España"

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Maloma Morales durante una visita a Londres

Maloma Morales, durante una visita a Londres

Estimados amigos,

Hoy se cumple un año desde que Maloma declaró en la sede del ACNUR en los campamentos saharauis de Tinduf (Argelia) que su deseo era “volver a España”. Lo hizo a solas con el ministro consejero de Política de la Embajada de España en Argel, Gerardo Fernández-Gavilanes. Cinco minutos de conversación a solas, aunque en la puerta esperaban los familiares y miembros de la tribu de Maloma, que nunca han respetado la decisión de mi hija, ni han permitido que ejerza su derecho a llevar a cabo su decisión. Ella lleva ya más de 19 meses secuestrada.

Contamos los días desde que Maloma fue secuestrada por su hermano mayor, Mohamed Lamine Takio Hamda, el pasado 12 de diciembre de 2015 y ya suman 594 días de secuestro mientras nuestro Gobierno continúa “negociando” no sabemos qué ni cómo. El año pasado, teníamos un estrecho contacto con los altos cargos del Ministerio de Asuntos Exteriores, tanto en España con el Director General de Asuntos Consulares, Cristóbal Valdés, el Secretario de Estado, Ignacio Ybáñez, y hasta con el propio el ministro, José Manuel García-Margallo, como en Argelia, a través del Cónsul, Cristian Font. Doce meses después, ninguno permanece en su cargo.

El nuevo ministro, Alfonso Dastis, ha cambiado a todos a un nuevo destino y los sustitutos, incluido él, mantienen las distancias con nosotros, aun siendo como somos la familia de la única mujer española secuestrada actualmente en el Exterior. Sólo la nueva Directora General de Asuntos Consulares, María Victoria González, nos ha recibido una vez en un encuentro en el que, como siempre, no se nos facilitó información respecto a dicha negociación.

En pocos días todos se irán a disfrutar de sus vacaciones. Me siento impotente y desasistido, porque no tengo contacto directo con ningún miembro del Ministerio de Asuntos Exteriores y, si algo ocurriera con Maloma en el transcurso del mes de agosto, no tengo forma de informar a las autoridades. Es algo absolutamente incomprensible… Hace meses que planteamos al Gobierno que gestionara un encuentro en el aeropuerto de Tinduf con Maloma, en el que estuviéramos presentes las dos familias, representantes del Frente Polisario, de la Embajada española y del ACNUR, para que ella pudiera tomar una decisión a solas, con su pasaporte, un pasaje aéreo y un avión esperando. Maloma debe no sólo decidir, sino poder ejercer su derecho a llevar a cabo su decisión, sea cual sea, con total garantía. También hemos solicitado que esta oportunidad se les brinde también a Darya, Nadjiba y Koria, que son otras tres jóvenes que están denunciando su retención contra su voluntad y su deseo de regresar a España. Ni siquiera sabemos si están gestionando algo en esta dirección.

En definitiva, hoy os escribo para denunciar que el Gobierno nos tiene desasistidos, no sólo desde el Ministerio de Exteriores, sino el propio presidente Rajoy, a quien escribimos una carta el pasado 26 de junio y ni siquiera ha acusado recibo de la misma. Esta semana todos los partidos políticos han firmado por unanimidad un Pacto de Estado contra la Violencia contra la Mujer, al amparo del Convenio de Estambul del Consejo de Europa, que define la violencia contra la mujer como “aquella que implique daños o sufrimientos de naturaleza física, sexual, psicológica o económica a una mujer” y reconoce la violencia contra la mujer como “una violación de los Derechos Humanos y una forma extrema de discriminación”. ¿Por qué ningún partido ha mencionado siquiera el secuestro de Maloma? ¿Qué tiene que pasarle para que España se fije en su situación y actúe?

Maloma acaba de cumplir 24 años. Sigue incomunicada, porque no le permiten utilizar el teléfono que le enviamos y siempre hay que insistir durante semanas para que su hermano atienda nuestra llamada y le permita hablar. Para verla, también hay que pedir autorización a la familia. Hasta el cónsul tiene que esperar semanas cuando ha ido a verla, porque tienen que facilitarle “visado” para entrar en los campamentos. Una persona que está sometida a ese trato vejatorio, vigilada y sometida a las decisiones de su hermano, no es libre. Maloma no es libre y nadie está haciendo nada por ayudarla, ni a ella como española ni a otro medio centenar más que vivien en nuestro país y están retenidas impunemente en los campamentos saharauis de Tinduf.

Os pido por favor que no la olvidéis.

Muchas gracias por vuestra atención y apoyo,

Pepe Morales es el padre adoptivo de Maloma Morales

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