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Un incendio cada seis meses en el asentamiento de inmigrantes junto al cementerio de Lepe

Levantado en 2012, este asentamiento ha llegado a albergar a unas 1.000 personas, y prácticamente sufre un incendio cada seis meses, que hasta ahora no se han cobrado daños humanos

El mismo asentamiento tienen zonas "ricas" y "pobres", y muchos de los siniestros han afectado a la más humilde por la gran cantidad de basura que tiene acumulada en sus inmediaciones

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El intenso humo negro avisa en Lepe de que el asentamiento está en llamas.

El intenso humo negro avisa en Lepe de que el asentamiento está en llamas.

Una veintena de asentamientos de inmigrantes se reparten por distintas zonas del extrarradio de Lepe (Huelva), un lugar a donde llegan los inmigrantes atraídos por la inmensa cantidad de mano de obra que reclama la recogida de la fresa, entre otros productos de su prolífico campo.

Un campo que a no todos les permite tener un sueldo para tener su propia vivienda, de modo que habitan chabolas que en más de una ocasión han sido destruidas por el fuego. Con un dato muy llamativo, y es que casi siempre afecta a la zona más pobre del asentamiento, la que está más cerca de la basura acumulada, la que tiene chabolas de peor calidad y la que, en definitiva, tiene más papeletas de ser destruida si una chispa de una hoguera cae en el cartón o el plástico en mitad de una tarde de calima, como ocurrió, por última vez, hace unas semanas.

Lo de la demografía en los asentamientos es algo muy voluble. Muchos de ellos se quedan casi vacíos cuando acaba la temporada agrícola, en busca del trabajo en la vendimia, en el fideo de Lleida o en cualquier campaña que necesite mano de obra urgente y en gran número. En otros queda una cifra testimonial de personas, pero se calcula que casi un millar de personas viven en estos pueblos de cartón y plástico más o menos de forma estable, enfrentándose al frío, a la lluvia, al calor, y en algunos casos al fuego.

Los asentamientos se reparten por los alrededores del municipio. Algunos están desde hace más de 10 años en pie, pero llama la atención el que se encuentra desde principios de 2012 junto al cementerio de la localidad, una pequeña ciudad con un millar de habitantes en la época álgida de la fresa (de febrero a junio), cuyos habitantes se han tenido que enfrentar en numerosas ocasiones a una necesaria reconstrucción tras quedarse sus casas convertidas en cenizas por el fuego, que le ha afectado una decena de veces, casi dos por año.

El recuento es largo, aunque los siniestros más llamativos que han afectado a este campamento, que tiene más habitantes que muchos de los pueblos de la provincia onubense, son los siguientes:

4 de junio de 2012 - 18.35

Una veintena de inmigrantes tuvieron que ser desalojados por un incendio de pastos en un campo anexo al asentamiento, que terminó por afectar a varias de las chabolas. Ardió una zona de pastos cerca del cementerio de la localidad, donde entonces vivían unas 300 personas en tres asentamientos distintos.
Las llamas afectaron a una zona de pastos y naranjos de unos 1.500 metros cuadrados de extensión, y se propagaron a la zona de chabolas, que los inmigrantes pudieron abandonar a tiempo sin sufrir daños personales.

27 de enero de 2014 - 19.30

Son desalojados 130 inmigrantes al quedar arrasado una buena parte del campamento, que tienen que pasar la noche en un pabellón polideportivo de la localidad, ayudados por vecinos que les aportaron mantas, calzado, comida y todo lo necesario. Una chispa de la hoguera que usaban para cocer arroz fue suficiente para que todo ardiese en cuestión de segundos.

14 de agosto de 2015 - 13.00

Se inicia un incendio que obliga a desalojar a toda prisa una decenas de chabolas. No hubo heridos de milagro, porque a esa hora el campamento comenzaba a estar lleno. La columna de humo negro provocada por el incendio era visible prácticamente desde toda la costa onubense, debido a que se quemaron rápidamente muchas chabolas que estaban muy juntas, así como mucha basura acumulada cerca de las mismas.

7 de noviembre de 2015 - 17.05

Un incendio que se produce al derrumbarse una estructura de cartón y plásticos destruye tarde una chabola. Cuando se derrumbó la estructura de la chabola prendió en los utensilios de cocina que se encontraban en su interior. Cuatro personas estaban en su interior y pudieron salir a tiempo antes de resultar afectadas por las llamas y el humo.

12 de diciembre de 2015 - 18.20

Un incendio se ceba otra vez con una única chabola. levantada en una esquina del campamento donde había otras diez en torno a ella. Las dos personas que estaban dentro pudieron salir a tiempo, pero se quemaron todos sus enseres.

3 de noviembre de 2016 - 15.25

Treinta chabolas son destruidas por un incendio que se iniciar por una deflagración de gas en el interior de una de las viviendas. Medio centenar de chabolas son arrasadas, y los bomberos lograr controlar el fuego y perimetrarlo antes de que se extendiese al resto, así como al propio cementerio. Todas las personas que vivían en el campamento pudieron ser puestas a salvo. Fue vaciado completamente, pero reconstruido en pocos días.

16 de febrero de 2017 - 17.52

El asentamiento es desalojado por completo por un incendio que se inicia en una de sus chabolas y se propaga a las más cercanas. Unas 200 personas pierden todo lo que tenían en esos momentos. Tras dos días acogidas en un polideportivo, reconstruyeron las chabolas de nuevo.

18 de abril de 2017 - 12.43

El fuego acaba con 3.000 metros cuadrados de chabolas, e incluso tuvo que ser desalojado un instituto cercano por la gran cantidad de humo que estaba provocando el fuego. Fue de tal virulencia que se tuvieron que desplazar incluso efectivos del Plan Infoca, con 16 bomberos forestales y dos autobombas. Un centenar de damnificados fueron sacados a tiempo.

25 de junio de 2017 - 16.25

Hasta ahora es el último de la lista. El domingo 25 de junio fueron arrasadas 150 chabolas por el fuego, que quedó controlado casi a las 23.00 horas. Bomberos de la costa de Huelva, Policía Local, Guardia Civil y Protección Civil tuvieron que afanarse para que las llamas no acabasen con todo. Otra vez la imagen de personas acogidas en colchonetas en un polideportivo y otra vez la intención de los inmigrantes de ponerlas en pie cuanto antes.

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