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ARAGÓN

Las estadísticas del albergue de Zaragoza muestran una cronificación de los casos de personas sin hogar

A pesar de que el número total de personas que se alojaron en el albergue disminuyó en 2015 (2.217) respecto a 2014 (2.386), el director explica que aumentan los casos de usuarios crónicos

También ha descendido sobremanera el número de extranjeros

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Hay personas que llevan años en el albergue.

Hay personas que llevan años en el albergue.

Dada la situación financiera, protagonizada por la pervivencia de una crisis ya histórica, puede resultar extraño: en 2015 el albergue de Zaragoza tuvo menos usuarios (2.217) que en 2014 (2.386). ¿Por qué? Según su director, Gustavo García, hay que hacer un análisis pormenorizado y escudriñar la progresión con amplitud de miras para obtener conclusiones acertadas.

Son ya varios años, dice García, en los que la tendencia es que desciendan los usuarios. Una de las razones es que llegan muchos menos extranjeros. En los años 1999 o 2000, recuerda, “había oleadas de extranjeros, eran dos tercios de los alojados, pero eso ya no pasa”. También afecta la gran disminución en el número de temporeros: “Cada vez vienen menos, saben que no hay trabajo”.

Se refiere el director, de igual forma, al hecho de que se haya regularizado medianamente el pago del Ingreso Aragonés de Inserción (IAI). “Desde que en el verano comenzó a agilizarse todo el proceso, se ha notado mucho”, apunta.

Los casos se cronifican

Cualquier persona que llega al albergue recibe una tarjeta que la habilita para estar seis días alojado. Si tiene interés en estar más tiempo, debe demostrar que no tiene ningún ingreso. Hay inquilinos que llevan incluso años. Los que no pueden probar la inexistencia de ingresos son acogidos diez días más durante el invierno; y cuando hace frío extremo activan el protocolo “para que nadie duerma en la calle”.

Diferencian entre usuarios crónicos, habituales (o precrónicos) y ocasionales. Los primeros son los que ya fueron al albergue en 2011, o antes, y en 2015 han ido tres veces o más. Los habituales son los que usaron este espacio, como muy tarde, en 2012, y en el año recién terminado han ido dos veces o más. La cantidad de estos dos tipos, afirma García, sí ha crecido mucho. Lo que evidencia una cronificación de los casos de personas sin hogar. “Al que le pillo la crisis ya en la calle, es muy difícil que salga”.

Se estabilizan los nuevos usuarios

En los últimos tres años, el número de usuarios nuevos se ha mantenido estable, casi 1.000 por año. Es decir, de los 2.217 que, en total, se alojaron en el albergue en 2015, más de la mitad eran personas que ya habían precisado de ayuda con anterioridad. Otra muestra de esa cronificación a la que se refiere García.

Y también se define con una línea descendente, el gráfico de las personas que acuden al centro a desayunar o solo a comer. En 2009 implantaron el desayuno libre, para todo el que quisiera. Este año, resalta el director, “ha pegado un bajón espectacular”. Similar comportamiento tuvo lo que llaman “el segundo turno de comida”; es decir, las personas que sin estar alojadas, van a comer. Habilitaron 80 plazas en 2010: “Al principio siempre se llenaba y ahora no”.

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