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ARAGÓN

Ocho horas fuera de casa para recibir un tratamiento oncológico de 30 minutos

Con motivo del Día Mundial contra el Cáncer, las asociaciones denuncian la preocupante situación de la radioterapia en España: “Tres de cada 10 pacientes que la necesitan no la reciben”

En Aragón solo hay aceleradores lineales en Zaragoza, lo que obliga a mucha gente a viajar para poder someterse al tratamiento

“Me quedé con cara de tonto. Hay que invertir más”, asegura Jesús, que tuvo que irse a Madrid para recibir un tratamiento porque la máquina en Zaragoza estaba estropeada

El Gobierno de Aragón aprobará un presupuesto plurianual de 8,3 millones de euros para la adquisición de dos nuevas máquinas

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Imagen de archivo de un acelerador lineal.

Imagen de archivo de un acelerador lineal. Gobierno de Aragón / Zaragoza

Salen de casa a las 8:00 y vuelven a las 16:00. Todo para recibir una sesión de radioterapia que, de media, dura 30 minutos. Es el sacrificio que algunos pacientes oncológicos tienen que hacer para someterse al ineludible tratamiento. La denuncia la hacen varias asociaciones en Aragón, pero podría extrapolarse a otras regiones de España.

Con  motivo del Día Mundial Contra el Cáncer, que se celebra este sábado, la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR) alerta de la preocupante situación de esta modalidad terapéutica en España. Aseguran que tres de cada 10 pacientes que necesitan radioterapia no la reciben. El motivo principal es la escasez de equipos.

Teniendo en cuenta los aceleradores lineales que hay para cada millón de habitantes, Navarra es la comunidad mejor equipada con 9,4. La siguiente es Cantabria con 6,8 y Madrid con 6,7. Por debajo aparecen Baleares con 3,5; Aragón con 3,8, y Castilla-La Mancha con 4,4. La media del país es de 5,4.

Critican también que un tercio de los aceleradores están obsoletos, lo que incrementa la toxicidad y limita las curaciones; y que estos trabajan, de media, 12 horas, lo que acorta su vida media y provoca la aparición de averías, “que interrumpen y retrasan los tratamientos de los pacientes”.

Jesús Aliaga, de 49 años, sabe, desgraciadamente, de que le están hablando. Le diagnosticaron un cáncer en la lengua. Una vez que le quitaron el tumor y los ganglios debía empezar con las sesiones de radioterapia durante mes y medio. Era diciembre de 2016. En Zaragoza, su ciudad, uno de los aparatos estaba estropeado, por lo que le dieron tres opciones: entrar en la lista de espera y recibir el tratamiento meses más tarde, darle la radioterapia con otra máquina (que no era la más adecuada y que le dejaría secuelas de por vida), o marcharse a Madrid o Valencia.

Eligió la última opción y en la capital de España reside desde mediados del pasado mes de enero. Afortunadamente, dice, puede vivir en una residencia de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), que es totalmente gratuita. Cuenta que el Gobierno de Aragón, cuando termine el tratamiento, y previa presentación de la documentación, le ingresará 14 euros por cada día de hospedaje y 10 de manutención diaria.

Cuando le pusieron sobre la mesa las posibilidades, relata, se quedó “con cara de tonto”. “Es una pena, Zaragoza es una capital puntera en el tema de la medicina, pero hay que invertir un poco más, que la gente lo agradece”, afirma.

Solo hay aceleradores en Zaragoza

Hasta siete asociaciones denunciaron ayer la “grave situación de la radioterapia en Aragón”, a la que se ha llegado, aseguran, “por la poca preocupación y falta de previsión de los sucesivos gobiernos autonómicos”.

En la comunidad hay actualmente cinco aceleradores lineales, cuatro en hospitales públicos (uno con 17 años de antigüedad, dos con ocho y otro con seis) y uno en un privado. En el futuro  habrá dos más, ya que el Ejecutivo autonómico acaba de anunciar la aprobación de un presupuesto plurianual de 8,3 millones de euros para su adquisición.

Pero el principal problema, es que estos aparatos solo están en Zaragoza. Desde la AECC en Aragón ponen un ejemplo: a una persona que deba recibir un tratamiento y que viva en Jaca le va a buscar un transporte sanitario a las 8:00. De camino a Zaragoza, recoge a otras siete personas. Dos horas de viaje y, al llegar, normalmente deben someterse a la radioterapia uno a uno, “por la escasez de aparatos y porque, lógicamente, no solo ellos y ellas reciben el tratamiento ese día, también habrá gente de Zaragoza”. En total, unas cuatro  horas hasta que terminan, más otras dos del viaje de vuelta. En resumen: “Ocho horas para recibir un tratamiento de 30 minutos”.

Debería haber en Aragón, explican, siete aceleradores (uno por cada 175.000 habitantes). A esa cifra se llegará próximamente, tras las medidas tomada por el Gobierno autónomo (PSOE-CHA). No les parece suficiente, porque uno de los aparatos es muy antiguo y se estropea con demasiada asiduidad.

Por ello, piden que la Administración “tome medidas inmediatas para crear un plan, a corto y medio plazo, que resuelva la preocupante situación de la radioterapia en Aragón adquiriendo el número de aceleradores necesarios, garantizando el acceso a los últimos avances tecnológicos/terapéuticos surgidos en la especialidad de oncología radioterápica y ofreciendo el tratamiento en las tres capitales aragonesas, primando los criterios de equidad y justicia, mejorando la calidad de vida a los pacientes de todo Aragón sin importar donde residan”.

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