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Que se besen Pablo y Albert

El balón está ahora en el tejado de los que vinieron a regenerar la política. En la anterior legislatura se bloquearon como dos judocas, pero el desbloqueo que antes fue imposible, ahora tiene una ventana de posibilidad. Ninguno quiere terceras elecciones

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Después de cobrarse su venganza con Rajoy, Pedro Sánchez, que no quería pasar a la historia como el único pringao que fallaba una investidura, ha enseñado el mus que ocultó todo el verano. Quiere que Pablo y Albert le den la investidura y le dejen gobernar en solitario con sus 85 escaños.

Suena tan descabellado intentar lo uno, que ya fracasó, como lo otro, que parece abocado al fracaso. Sin embargo, es razonable que no trate de mezclar a Ciudadanos y Podemos dentro de su gobierno, porque el agua y el aceite no mezclan y al mismo tiempo, es lógico que intente la única alternativa estable a Rajoy que existe, por muy remota que sea.

No le quedaba otra al moribundo Sánchez, herido en las elecciones y perseguido por los barones, pero ha jugado con calma y visión su séptima vida. Es su última oportunidad de salir de ésta, o sea, de las garras de Susana.

El balón está ahora en el tejado de los que vinieron a regenerar la política: Pablo y Albert. En la anterior legislatura se bloquearon como dos judocas pero porque ambos pensaban que era la estrategia que más les convenía. Las segundas elecciones les demostraron que ambos se equivocaban. Por eso, el desbloqueo que antes fue imposible, ahora tiene una ventana de posibilidad. Ninguno de los dos quiere que haya terceras elecciones.

Fue Rivera más que Iglesias el que empezó la guerra y es el que más la provoca, porque para eso le han aupado desde los despachos del régimen, para que evite a toda costa que el Coletas llegue a tocarles el poder. Pero también Podemos ha repetido hasta la saciedad la muletilla de “la marca blanca del PP” y “el recambio más que el cambio”, que lo es, pero acabó rompiendo aquel buen rollo que tenían en el bar de Salvados.

Ambos se equivocan cada vez que dejan de intentar matar al padre para matarse entre sí. Venían a cambiar el bipartidismo y empezaron a comportarse igual. Parecían la alternativa a los de arriba y terminaron como la alternativa por abajo. Se hicieron un Froilán. En lugar de disparar a los mayores, se dispararon al pie.

Pero ahora tienen la oportunidad de recuperar su sitio. De volver a presentarse como la alternativa al “PSOE y PP, la misma mierda es”. Sánchez les ofrece una salida que no tiene en la que pueden volver al eje del cambio y la regeneración en el que tienen mucho más que ganar que en la batalla izquierda y derecha donde salen perdiendo frente a los grandes.

Pueden alcanzar un acuerdo sobre regeneración democrática, rescate social, reforma constitucional y derogación de las leyes más absolutistas de la era Rajoy. No tienen que entrar en el conflicto independentista donde nunca se pondrán de acuerdo sino dejarlo al devenir de los próximos acontecimientos y a la votación de un Parlamento que va a gobernar más que Moncloa. Esta vez, más que besar a Domènech, Iglesias tiene que besar a Rivera, aunque sea con los labios apretados y la boca pequeña.

Es la única salida para intentar rescatar al país y a ellos mismos. Si no queremos a Rajoy y la irrelevancia de los partidos de la nueva política. Si no queremos más corrupción y más desigualdad. Ni más elecciones.

La única salida al bloqueo para evitar las terceras es que se besen Pablo y Albert.

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