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Aumenta de nuevo el gasto militar mundial: ¿Cuándo entenderemos que el militarismo no es la solución?

El objetivo de esta iniciativa internacional es coordinar acciones en todo el mundo para movilizar las instituciones políticas hacia la reducción del gasto militar y su redirección a ámbitos de desarrollo social

Lo que se propone la Campaña es que la raíz de todos los esfuerzos para mejorar la sociedad es un firme sentido de los valores fundamentales: igualdad, justicia y armonía con la Tierra

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Foto: Salva Campillo / Ayuda en Acción

Foto: Salva Campillo / Ayuda en Acción

Esta semana están teniendo lugar los Días Mundiales de Acción sobre el Gasto Militar (GDAMS), dentro del marco de la Global Campaign On Military Spending (GCOMS), coordinada este año por el Centro Delàs de Estudios por la Paz. El objetivo de esta iniciativa internacional es coordinar acciones en todo el mundo para movilizar las instituciones políticas hacia la reducción del gasto militar y su redirección a ámbitos de desarrollo social. Desde el 18 hasta el 28 de abril los eventos programados son más de 90 y los países involucrados más de 20. Las acciones tuvieron y están teniendo lugar desde Estados Unidos hasta Corea del Sur, desde Finlandia hasta Nigeria. También en Israel los antimilitaristas de Hamushim enviaron cartas a Technion que ofrece un curso para ser expertos en exportaciones de armamento.

Dentro del marco del GDAMS, hoy lunes 24 de abril el Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI) –con el que colabora el Centro Delàs de Estudios por la Paz – publica sus datos sobre gasto militar mundial actualizadas para 2016, acompañados de información completa sobre las tendencias mundiales, regionales y nacionales en el gasto militar.

Según el prestigioso centro de investigación, el gasto militar mundial en 2016 ha aumentado por segundo año consecutivo un 0,4% en términos reales, y ahora se estima alrededor de 1 billón 686 mil millones de dólares. A su vez, los 10 países que más han gastado en el sector militar y de defensa en 2016 son: 1. Estados Unidos (pequeño incremento desde 2015); 2. China (aumento significativo); 3. Rusia (aumento moderado) 4. Arabia Saudí (disminución significativa); 5. La India (aumento significativo); 6. Francia (aproximadamente ningún cambio); 7. Reino Unido (aproximadamente ningún cambio.); 8. Japón (pequeño aumento); 9. Alemania (pequeño aumento); 10. Corea del Sur (pequeño aumento).

A nivel regional, algunos datos destacables son Europa Occidental y su aumento del gasto por segundo año consecutivo, con una importante subida en Italia. Fuerte aumento también en Europa Central y Oriental debido a las preocupaciones sobre Rusia. En Asia y Oceanía el gasto militar sigue aumentando, especialmente en Asia Central y Sur (India) y Sudeste Asiático (Vietnam). Estados Unidos sigue encabezando la lista, siendo este año el primero desde 2010 que vuelve a incrementar el gasto militar, durante este último periodo había disminuido debido a la crisis económica y a la retirada de tropas estadounidenses de Afganistán e Irak. Por el contrario, la región de América Central y Sudamérica se sitúa en las antípodas, con una tendencia a la baja del gasto militar principalmente debido a la crisis económica que están sufriendo algunas de sus economías emergentes.

A parte de unas cuantas excepciones, la tendencia de los presupuestos de gasto militar mundial van al alza, y España se suma. La ministra de defensa, Dolores de Cospedal, ya está trabajando para incrementar la partida para llegar al 2% del PIB en materia militar y de defensa antes del 2024, y las presiones de Trump y la OTAN apuntan efectivamente hacia esta hoja de ruta.

Esto es el escenario mundial que se presenta en este presunto tiempo de paz.

Entonces en esa época es más que nunca importante hablar de gastos militares y Colin Archer, uno de los promotores de esta campaña, explica que es importante porqué “los eventos actuales en Siria y el Noreste de Asia nos recuerdan las peligrosas tensiones entre grandes potencias, y también sus interacciones con Estados más pequeños como Corea del Norte. Vivimos unos tiempos en los que la mano dura es vista como la herramienta política más importante. Sin embargo, guerras recientes como la de Irak y Afganistán, Yemen y Libia muestran de forma bastante clara que el militarismo no resuelve los problemas” .

Hoy en día tenemos unas cuantas razones para invertir la tendencia a gastar cada vez más en armas y redirigir este dinero hacia la promoción de los derechos humanos y la construcción de un nuevo modo de vida pacífico basado en el concepto de seguridad humana que según el ex Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, abarca mucho más que la ausencia de un conflicto violento. Incluye de hecho, los derechos humanos, el buen gobierno, el acceso a la educación y la salud y, finalmente, la garantía de que cada individuo tiene oportunidades y opciones para expresar su potencial. La seguridad humana es la que permite ser libre del temor de la miseria, libre de la necesidad y que haga libre a las generaciones futuras a heredar un entorno natural y saludable. Entonces promover la reducción del gasto militar tendrá por lo menos dos efectos: reducir la militarización, y apoyar el desarrollo ecológico y social.

Lo que está sucediendo ante nuestros ojos en Yemen, Siria, Afganistán, Nigeria, Sudán del Sur (solo por mencionar algunos ejemplos) es intolerable: con el tiempo nos preguntarán "¿Qué hiciste para detener la matanza? ¿Qué hiciste para ayudar a los millones de personas desplazadas? " y tendremos que responder algo.

La Campaña Global sobre el Gasto Militar propone cinco direcciones principales en las que el dinero ahorrado del presupuesto militar puede ser redirigido: paz, desarrollo, medio ambiente, esfuerzos humanitarios y servicios públicos como la educación o la sanidad. Parece un sueño pero hay países, muy pocos todavía, que han seguido este camino; Costa Rica, aboliendo su ejército (tras una guerra civil) ha podido dedicar cantidades de dinero público mucho mayores al desarrollo pacífico.

Cada uno tiene la facultad de elegir como actuar frente a las amenazas, lo que se propone la Campaña es que la raíz de todos los esfuerzos para mejorar la sociedad es un firme sentido de los valores fundamentales: igualdad, justicia y armonía con la Tierra. “Todo empieza por ahí”, dice Colin Archer, “el otro paso es encontrar personas que compartan tu punto de vista y con los que podrás desarrollar algún tipo de proyecto. De esta forma, la solidaridad que se genera a medida que uno avanza ayudará a mantenerse en el camino cuando surjan dificultades, ¡como deben hacer!” Es muy fácil sentir que el sistema es demasiado poderoso y que nuestros esfuerzos son en vano. Pero “se tendrá que recordar las grandes victorias del pasado: conseguir los derechos civiles en Estados Unidos, el fin de la Guerra de Vietnam, superar el apartheid, prohibir las minas terrestres, etc... todas esas cosas se consiguieron, al menos en parte, gracias a la sociedad civil. Y todo eso lleva tiempo, así que necesitamos paciencia tanto como necesitamos determinación. Pero la violencia a menudo sólo genera contra-violencia, y así sucesivamente, en espiral. Lo que necesitamos encontrar en cada situación es la solución creativa, humana y no violenta”.

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