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Regeneración en lugar de reforestación para recuperar la vegetación tras el incendio de Yeste

El objetivo es que la flora rebrote por sí misma, de manera natural

Se apoyaría con reforestación que será necesaria en zonas que registran reiteración de incendios

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EFE

FOTO: EFE

Hoy, cuando todavía no se han cumplido dos meses de la extinción del incendio que arrasó 3.200 hectáreas de masa forestal entre los términos de Yeste y Molinicos, en plena Sierra del Segura de Albacete, el grupo de investigación de Ecología Forestal de la Universidad regional ya ha trasladado al Gobierno de Castilla-La Mancha, a través de la Dirección Provincial de Agricultura y Medio Ambiente, qué pasos se deben dar para que la zona se regenere. “Digo regeneración y no reforestación porque reforestar implica ir con una planta de vivero, hacer un hoyo y ponerla”, explica el profesor de la UCLM, Daniel Moya, que añade que lo que ellos hacen es un estudio de regeneración natural. “Los bosques se queman desde hace miles y miles de años y tienen estrategias adaptativas que los hacen que vuelvan a crecer solos”.

Por ello la medida más inmediata, y así lo han trasladado al Gobierno de Castilla-La Mancha es “no actuar en la zona quemada hasta ver cómo responde el ecosistema y definir las zonas donde sí se necesite una actuación concreta”, como la reforestación. Por ello, desde este grupo de investigación de Ecología Forestal se sostiene que no se corten los árboles quemados y que se creé una cama de protección en el suelo, especialmente en las zonas más dañadas. Esto, tal y como explica el profesor Daniel Moya, debe hacerse antes de que lleguen las primeras lluvias del otoño con lo que hay un plazo en torno a un mes y medio.

Los árboles afectados en la zona quemada y que siguen en pie tendrían que permanecer donde están. El motivo, que esos árboles, aunque quemados, pueden seguir generando vida. ¿Cómo? “Se ha visto que esa protección que dá la madera en pie llama a pájaros y pequeños mamíferos, aumenta la biodivesidad y protege también las primera plantas que puedan brotar en los próximos meses”, explica Moya.

Además, la lluvia hace que esa madera calcinada, muy rica en nitrógeno, aporta nutrientes al suelo por lo que hay que esperar para sacarla de allí. “Nos iremos a que en un par de años del incendio se planteen ver cuales son las zonas que hay que reforestar, donde hay que hacer tratamientos”, añade el profesor de la UCLM.  Una vez pase ese plazo de tiempo se verá qué zonas requieren de reforestación, que se estima que será entre un 15 o 20 por ciento del total de lo quemado este verano.

No es la primera vez que se siguen estas pautas en el caso concreto de Yeste. Tras el incendio del año 1994, el más grave que se recuerda en la provincia de Albacete, que se saldó con 12.000 hectáreas quemadas, la UCLM y la Junta trabajaron juntas para recuperar la zona. Entonces, como ahora, los años siguientes se dedicaron a la regeneración natural apoyada por la reforestación en espacios que registraban reiteración de incendios.

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