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ENTREVISTA | Juan Ignacio de Mesa

“Toledo puede dejar de ser lo que es por un mal urbanismo”

El presidente de la Real Fundación de Toledo analiza el actual estado de una ciudad que, dice, "ha perdido su prestigio"

Una de sus espinas clavadas es el proyecto de Vega Baja, otra, un río Tajo "muerto". Ante los trasvases "hemos estado todos tocándonos los pies"

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Juan Ignacio de Mesa, presidente de la Real Fundación de Toledo

Juan Ignacio de Mesa (Toledo, 1947) es economista y abogado. Fue alcalde de la ciudad tras las primeras Elecciones democráticas en 1979 y actualmente preside la Real Fundación de Toledo. En unos días se cumplen cuatro años desde su nombramiento en sustitución de Fernando Ledesma. Está siendo, nos dice, "una experiencia personal apasionante y también frustrante" no solo por falta de medios sino  por ciertas "actitudes" de las instituciones responsables. Reconoce una "lucha interna" para hacer frente a los "disgustos" que también le ha dado el cargo. 

El Patronato de la Institución acaba de reunirse para hacer balance del primer semestre del año y abordar algunos los asuntos cruciales para la ciudad sobre los que Juan Ignacio de Mesa no pasa, ni mucho menos de puntillas, cuando le preguntamos.

Habla de "frustraciones" y no sé si una de ellas tiene que ver con Vega Baja…

Sí, en la Vega Baja nos encontramos con un territorio que conforma de manera maravillosa no solo el paisaje físico sino emocional de muchos toledanos. Hay algo elemental que es saber qué se quiere hacer. Es algo que venimos pidiendo desde hace diez años, que se dice pronto.

Parecía un asunto encaminado…

Sí, pero no se remata nunca. Tenemos un territorio que es de titularidad pública en un 80%. La propiedad en su mayoría es de la Junta y del Ministerio de Defensa. No hay conflicto para realizar una ordenación razonable que permita planificar de qué manera se quiere actuar en una zona de expansión de un barrio que además conforma el paisaje de uno de los conos visuales más importantes que tiene la ciudad reconocido así en la legislación de los años 30 y 40.

Hay que establecer un Plan Director y saber de qué manera se reúnen las distintas calificaciones que el territorio tiene: circo romano, excavaciones, edificios de la Fábrica de Armas, las márgenes del río…¿Cómo es posible que todavía no haya un plan director para saber que se debe y se puede hacer? Luego, con toda la información que se reunió en su día, hay que unir el puzzle de los informes arqueológicos que existen.

Aún no se dispone de  carta arqueológica…

Carta arqueológica completa no la tenemos. Eso es voluntad política, eso no cuesta.

Se habló de Vega Baja en la última reunión del Patronato de la Real Fundación de Toledo ¿Hay algún avance?

La actitud en principio es proactiva. El problema es que alguien tiene que liderar eso. Y tiene que ser obviamente una Administración. Debería ser el Ayuntamiento como responsable de elaborar toda la planificación del territorio y luego, tanto Defensa como la Junta, que tienen competencias y no solo como propietarios del suelo.

¿Por qué el proyecto de Vega Baja no tiene quien lo lidere?

Hay una especie de contraposición permanente. ¿Cómo es posible que  todavía se mantenga la ficha del POM en donde está reconocida la edificabilidad de la zona? ¿Cómo es posible que todavía hablemos de la parcela del Corte Inglés o de la creación de infraestructuras en Vega Baja? ¿Por qué no sabemos en qué condiciones se va a hacer la ordenación de un aparcamiento disuasorio al lado de Santa Teresa? ¿Cómo es posible que no tengamos un plan para recuperar el Circo Romano? Merece la pena que reflexionemos sobre por qué no se quiere hacer. En la Real Fundación nos preocupa mucho. ¿Por qué no se quiere hacer? Mientras no se haga se seguirán dando licencias, se seguirá planteando ocupar el suelo. Ya es irreversible buscar una solución.

Juan Ignacio de Mesa en su despacho de Ábaco

Juan Ignacio de Mesa en su despacho de Ábaco

 ¿Alguna vez se ha planteado la Real Fundación una iniciativa jurídica sobre Vega Baja?

En este caso no, porque la interlocución se basa en presionar y tener una relación de lealtad para conseguir que esto, de una vez, se ponga en marcha. Tenemos el compromiso del consejero de Educación y Cultura de que toda la documentación de la que se dispone para unir ese puzzle y elaborar la Carta Arqueológica.

Sabemos que hay predisposición de la Junta para saber cómo se resuelve la titularidad pública de los terrenos. El Ministerio de Defensa fue muy claro con el aparcamiento disuasorio de Santa Teresa: de cobrar, ni un euro. Hay cierta actitud proactiva para encontrar soluciones parciales pero es que hay que encontrar la solución integral.

Alguna Administración tiene que dar un paso adelante, convocar y decir ‘señores, vamos a ponernos de acuerdo’. Lo que no se puede mantener es la inseguridad jurídica sobre las acciones parciales que se llevan a cabo en la zona.

“El Casco Histórico es más un problema que una solución para el modelo de ciudad”

¿Y todo esto cómo se va a ver condicionado por la particular situación del POM de Toledo?

Eso es otra historia. Por desgracia, los toledanos vamos a tener que pagar un mal POM. Ya se advirtió en su momento. Estar pensado en el horizonte de un Toledo con  200.000 habitantes para rellenar el espacio libre y construir viviendas en todo el término municipal era una locura.

La idea de ‘coser’ Toledo no le gusta…

¿Coser? ¿Qué vamos a conseguir? ¿Hay que coser Madrid edificando en el Retiro o entre Moncloa y Aravaca construyendo en la Casa de Campo? Mire usted, hay espacios libres y no pasa nada. Que exista Azucaica no quiere decir que haya que construir hacia la entrada por la carretera de Madrid. ¿Cosemos Toledo construyendo en La Peraleda?

¿Qué es lo irrenunciable para la Real Fundación en el nuevo POM  de Toledo?

Lo primero es preguntarse si Toledo necesita nuevo suelo urbanizable o si tiene suficiente como para plantearse que el modelo de ciudad que queremos tener no precisa de nuevas infraestructuras y de nuevo cemento. Tenemos que asumir que el Casco Histórico en este momento es más un problema que una solución porque no se está actuando de manera coherente.

¿En qué sentido?

Hay que preguntarse si reúne condiciones de habitabilidad para vivir en él y si responde a las demandas de un ciudadano del siglo XXI, independientemente del orgullo que como toledanos deberíamos tener por residir allí. Tenemos un problema desde hace tiempo de movilidad, habitabilidad, de servicios…Hay que reflexionar sobre cómo puede resultar atractivo vivir allí. Cosas tan elementales como tener WiFi. ¿Por qué puedo tener fibra óptica si vivo en el Polígono, que me parece muy bien, pero no en el Casco Histórico?

¿Cómo vas a tener habitabilidad en el Casco si resulta que debido a un concepto de planeamiento en cuanto a autorización de grandes superficies nos hemos cargado el comercio de proximidad?

¿Qué modelo de ciudad le gustaría?

El que decidan los toledanos una vez que se estudien todas las alternativas. La Real Fundación logró hace diez años que se pusiese en marcha el Plan Estratégico para llevar a cabo el modelo de ciudad. El alcalde entonces, Emiliano García-Page, delegó en aquel momento en el vicealcalde que era Ángel Felpeto y en mí, como muñidores para ponerlo en marcha.

El desarrollo del plan de adjudicó a Analistas Financieros Internacionales. Se creó una oficina, reuniones con colectivos de distinto tipo y el modelo desarrollado duerme en un cajón del Ayuntamiento porque no se aprobó. Tenía un horizonte 2020. Estamos en 2017 y no se han puesto en marcha las medidas recogidas.

¿Está a tiempo la actual alcaldesa, Milagros Tolón?

Hay que aprovechar el documento que existe, volver a ponerlo encima de la mesa, debatirlo, actualizarlo y volver a fijar un nuevo horizonte. Si no definimos el modelo de ciudad tomaremos medidas sobre lo urgente y nos olvidemos de lo importante. Eso es algo que, por desgracia, me duele tener que reconocer que es lo habitual.

Toledo ya no está en este ‘Top Ten’ de ciudades del mundo

30 años de Toledo como ‘Ciudad Patrimonio de la Humanidad’ y no sé si hay mucho o poco que celebrar

Yo creo que sí. No nos estemos permanentemente fustigando. Lo que ha habido en estos años es un gran cambio de actitud por parte del ciudadano de Toledo que ahora valora más el patrimonio de la ciudad. Toledo es lo que es por su patrimonio y puede dejar de serlo por un mal urbanismo y una mala planificación. Aquí no vale todo. Ha habido también buenas actuaciones, algunos contenedores del Casco hubieran sido destruidos hace años y ahora ya nadie se atreve a meterles mano.

Hay mucho que hacer. Cuando a principios del siglo XX el concepto de viajero se empieza a sustituir por el de turista, Toledo formaba parte de la ‘élite’ (lo dice en francés) de ciudades a las que se podía ir por su prestigio, por lo que habían escrito los románticos del siglo XIX y por lo que suponía para la cultura occidental.  Eran Toledo, Venecia y cuatro ciudades más. Hoy Toledo ya no está en este ‘Top Ten’. El prestigio se ha perdido porque no se ha sabido seguir trabajando.

Turistas ante una oficina de turismo en Toledo

Turistas ante una oficina de turismo en Toledo Europa Press

Ha sido alcalde de Toledo, ¿le preocupa la gentrificación? Los apartamentos turísticos proliferan en otras ciudades...

Cambia el tipo de residente y tenemos que ser conscientes de que el residente permanente se ve complementado por otro temporal. Lo que hay que hacer es regularlo. No se puede permitir un apartamento turístico en un edificio de viviendas donde la alteración del orden normal haga insoportable la convivencia.

Habrá que evitar la proliferación discriminada  fuera de regulación que genere competencia desleal con aquellos apartamentos turísticos  que están legalizados. El Ayuntamiento debería tener un catálogo ordenado de las viviendas del Casco para saber los usos que tienen.

¿Es una amenaza para Toledo?

Creo que no pero es  que somos una ciudad sin datos. Si quisiéramos conocer los efectos de la presión turística sobre la ciudad, tendríamos dificultades. ¿Cuántos visitantes, su origen, qué visitan y valoran, dónde se alojan, cuánto gastan y dónde?

Preocupa también el futuro de los conventos. La Junta cuenta ya con una unidad específica para trabajar en su protección jurídica de los bienes muebles conventuales ¿Qué opina?

Lo primero es que se pierde un patrimonio inmaterial fundamental, los conventos de clausura. El cambio social ha eliminado vocaciones de vida contemplativa que sigan dándoles uso. A lo mejor hay que plantearse si es preferible que se abandone un convento en Toledo o en otro lugar de España. Luego hay cuestiones de derecho canónico y de titularidad civil de los edificios que hace que dependan de las comunidades religiosas. Hay que ver si tienen o no derecho a disponer de los bienes patrimoniales.

Por otro lado son bienes de interés cultural (BIC) sujetos a normativa y que hay que catalogar. Es responsabilidad de las administraciones que esté terminada cuanto antes para que no suceda por ejemplo lo mismo que en el convento de Santa Úrsula. Hay elementos de vida litúrgica que es normal que se lleven pero te encuentras con que Toledo está perdiendo un patrimonio importante porque se va sin control. Volvemos a la falta de datos.

Un BIC no se puede vender de cualquier forma. Ese es un argumento para llegar a un acuerdo. Después, el uso. El abandono lleva al deterioro. ¿Qué va a pasar? Hay que sentarse y cuanto antes mejor.  No hay un plan para anticiparse a lo que pasa. Nos preocupa mucho. No hay reacción.

Después está el río Tajo. ¿Estamos a tiempo de evitar su certificado de defunción?

El Tajo está muerto y se le mató cuando se aprobó la norma de aprovechamiento del trasvase Tajo-Segura. Hablamos de legislación de 1970. Es una herencia de los años 30 cuando era ministro de Fomento, Indalecio Prieto, recuperada por Silva Muñoz en época de Franco y se ratifica la explotación del Tajo-Segura en la segunda legislatura de las Cortes democráticas.

Que yo sepa, los desembalses desde la cabecera los han aprobado los gobiernos de la UCD, el PSOE y el PP. ¡Por favor! Y aquí tocándonos los pies todo el mundo, pensando que no suponía nada. Nos hemos cargado el río. No tiene caudal ecológico suficiente para compensar las aguas degradadas de los vertidos de los municipios de la cuenca y aquí no pasa nada.

El trasvase hay que cerrarlo. No puede ser un elemento ni de conflicto ni de confrontación.

¿Eso como se lo decimos a los murcianos que han creado toda una economía agraria en función del agua del trasvase?

Es que este debate no lo es entre la cuenca del Tajo, el Júcar o el Segura. Debe ser estatal o más que estatal, donde se plantee cuáles son los usos del agua que siempre va a ser elemento imprescindible para mantener la vida. A lo mejor el petróleo deja de ser fundamental. El agua no. Hay que prever qué usos se le da y si realmente está justificado que por un uso en razón de una explotación agraria más o menos significativa, lo que hagamos sea cargarnos un río. En Toledo no tenemos ningún debate sustitutivo del Tajo, en el sureste tienen el mar y hay desaladoras. Hay que debatir cómo se resuelve.

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