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La de la Casa de Alba, una historia de amor al arte

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La de la Casa de Alba, una historia de amor al arte

La de la Casa de Alba, una historia de amor al arte

La emblemática pintura "La Duquesa de Alba de blanco" Goya o la tabla "La Virgen de la granada" de Fra Angelino hablan de la historia como mecenas de la Casa de Alba, que a lo largo de los siglos ha formado una de las colecciones privadas más importantes, con nombres como Tiziano, Rubens, Renoir o Zurbarán.

La génesis de rico patrimonio atesorado por los Alba se remonta al siglo XV, cuando comenzaron a formar parte de la historia de España a través de las relaciones de los sucesivos duques de Alba con la monarquía.

El III duque de Alba, Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, conocido como el Gran Duque de Alba, fue una de las figuras más destacados de la historia del siglo XVI. El magnífico retrato que le hizo Tiziano es una de las obras fundamentales de la pinacoteca de los Alba.

Otro poseedor del título, muy conocido en la historia de España, fue la XIII duquesa de Alba, Cayetana, musa y mecenas de Francisco de Goya.

La fortuna de la casa de Alba, una de las más grandes de España, se ha ido incrementando a través de los siglos. Además de fincas agrícolas, poseen gran cantidad de inmuebles, entre ellos el Palacio de Liria en Madrid o el de Las Dueñas en Sevilla, utilizados como residencia por la duquesa.

Construido en 1773 por orden del III duque de Berwick y III duque de Liria, Jacobo Fitz-James Stuart y Ventura Colón, el Palacio de Liria, "el hermano pequeño del Palacio Real", es uno de los palacios madrileños del siglo XVIII más imponentes que ha llegado hasta nuestros días.

Contiene la mayor y más valiosa parte de la herencia cultural de los Alba, al albergar destacados fondos artísticos y documentales de la familia. En su pinacoteca lucen pinturas de Tiziano, Rubens, Goya, Murillo o El Greco.

Más de 30.000 libros forman una biblioteca en la que se encuentra la famosa "Biblia de Alba", de 1433, primera traducida al castellano, así como documentos autógrafos de Cristóbal Colón, cartas de los Reyes Católicos o los testamentos de Fernando el Católico y Felipe II.

El de las Dueñas, en Sevilla, fue construido entre los siglos XV y XVI, por la familia de los Pineda. En la entrada al palacio, en el que nació Antonio Machado, hijo del administrador, se puede observar el escudo del ducado de Alba en azulejo de fabricación trianera del S.XVII o XVIII, en el arco principal.

Uno de sus atractivos es la importante colección artística que contiene, fundamentalmente pintura española de los siglos XIX y XX, además de piezas como "Los cacharreros", de Bassano, "La creación de Eva" de Francesco Furini y una Virgen de Neri di Bicci que preside el altar de la capilla.

El amor por el arte y el coleccionismo de muchos de los duques de Alba ha hecho posible la formación de colecciones de pintura, escultura, tapices, objetos decorativos, además del importante archivo histórico y manuscritos, piezas arqueológicas, joyas, mobiliario y trajes,

La colección que inicio el Gran Duque de Alba ha sufrido los avatares de la historia que provocaron importantes pérdidas. Una de ellas se produjo cuando a la muerte de María del Pilar Teresa Cayetana de Silva y Álvarez de Toledo, la XIII Duquesa de Alba, amiga y modelo de Goya, se desmembró casi toda la pinacoteca.

Algunas de las obras fueron expropiadas y pasaron a manos de Manuel de Godoy y otras las legó la duquesa a diversos allegados. La colección perdió entonces obras maestras como la "Venus del espejo" de Velázquez o la "Madonna de Alba" de Rafael Sanzio.

Posteriormente, el duque Carlos Miguel Fitz-James Stuart y Silva, heredero de una mermada colección, compró en un viaje por Europa piezas italianas, de Fra Angelico, Perugino, Tiziano y otros maestros, y encargó pinturas a Ingres y esculturas a José Álvarez Cubero y Antonio Solá.

La colección se completó con obras de artistas ingleses como Joshua Reynolds y George Romney, a las que posteriormente se sumaron pinturas de Madrazo, Sorolla, Zuloaga y Sotomayor, nombres que se unen a los de Goya, Zurbarán, Murillo, El Greco, Veronés, Van Dyck, Velázquez, Mengs o Ribera.

La Guerra Civil española también supuso una catástrofe para este patrimonio artístico ya que, además de la destrucción del Palacio de Liria, se dispersaron sus colecciones y se perdieron numerosas piezas, muchas de ellas recuperadas por el padre de Cayetana y por ella misma, presidenta de la Fundación Casa de Alba.

Gran coleccionista como su padre, María del Rosario Cayetana Fitz-James Stuart y Silva engrandeció la colección con obras firmadas por Corot, Renoir, Henri Fantin-Latour, Francesco Guardi, Sorolla, Chagall, Picasso, Dalí, Miró o Marc Chagall.

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