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El Real Madrid, blanco perfecto para una novela negra

Hablamos con Leandro Pérez, autor de Las Cuatro Torres

La novela es un thriller ágil y fluido que tiene como marco el Real Madrid de la era Mourinho

Juan Torca, un militar retirado que aterriza en un hotel de Madrid, tendrá que descubrir qué jugador está filtrando información a la prensa

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Leandro Pérez, autor de la novela Las Cuatro Torres. FOTO: Félix Ordóñez

Leandro Pérez, autor de la novela Las Cuatro Torres. FOTO: Félix Ordóñez

Cuando Juan Torca regresa a Madrid, su antiguo compañero en el ejército le hace un encargo: “tienes que descubrir quién es el puto topo que está filtrando a Ramón Rybeiro lo que se cuece en el vestuario del Real Madrid”.

Torca es el protagonista de Las Cuatro Torres (Planeta, 2014), debut literario de Lorenzo Pérez con el que ha decidido rebuscar en las entrañas de la época más oscura del club más importante del mundo. El escritor reconoce que escribir una historia con el Madrid de Mourinho de fondo no fue por el interés mediático, le sedujo la idea de ver a su protagonista sentado en un palco en el Bernabéu o mirando a través de los cristales de las torres que ocupan la antigua ciudad deportiva del Madrid.

El resultado es un thriller ágil y emocional que sobre todo cuenta con un gran personaje. La mezcla de la rudeza militar con la melancolía por un amor perdido en el mar de Aral convierten a Juan Torca en un potente atractivo literario.

Hablamos con Pérez en la cafetería de uno de los hoteles que frecuenta el protagonista de su novela.

¿Quién es el topo?

El topo es… pongo unos puntos suspensivos y cambio el tiempo verbal y digo “somos” o “son”. El topo en la novela está en el vestuario del Madrid y a Juan Torca –el protagonista de la historia- le encargan descubrir quién es el que filtra información de dentro del vestuario del Real Madrid a un periodista del diario Pueblo, pero yo no creo que meta ningún spoiler si digo, sin entrar en la trama, que quizá en el Madrid todos son topos Y si hablamos de la realidad he decir que en un club como el Real Madrid pasa lo mismo, todo el mundo filtra. Eso es lo que creo yo, una teoría mía. Todo el mundo habla de lo que hace, de lo que ve. No sé si eso es filtrar, quizá se exagera.

Pero en esa línea que separa la ficción y la realidad, ¿dónde está el libro? Cuando habla de Ramón Rybeiro, yo creo que a todo el mundo que lea la novela y que conozca un poco el Madrid se le pasará por la cabeza la imagen de Mourinho cogiendo de la pechera a Meana para sacarle quién filtraba la información de su vestuario…

Meana sale citado en la novela. Al principio del libro aparece una cita de Diego Torres, que es otro de los periodistas señalados por Mourinho en su día o por el círculo. La línea que separa la realidad de la ficción en esta novela se puede identificar porque por un lado están las personas reales de las que se habla, o los hechos reales que se cuentan: hay un gol de Cristiano Ronaldo, o recibe la bota de oro en un hotel, eso es real. Pero luego hay personajes ficticios que se enredan en una trama real, y tienen que hacer cosas que pertenecen a la ficción. Al abrir la novela se dice que la ficción es la menos virtual de las realidades.

¿Qué le mueve a hacer un thriller con el Real Madrid de fondo? ¿Su devoción por el club o el atractivo mediático de la era Mourinho?

La verdad es que no pensé en ningún momento en el atractivo mediático. Pensé más en mi Juan Torca llegando aquí a Gran Vía donde estamos, aterrizando en Madrid como una especie de náufrago y luego a eso se le unió el ver las Cuatro Torres cuando llego a la capital desde el norte, verlas ahí y decir “Juan Torca podría estar aquí, le podrían encargar un trabajo…”. Junté eso, esa línea Gran Vía-Cuatro Torres-Bernabéu. Ese es el germen de la novela. No busqué cosas mediáticas ni nada, me salió así, tiré de ese hilo y surgió la novela.

¿Ha resultado el Madrid un blanco perfecto para escribir una novela negra?

Yo creo que para mí era el blanco ideal. Es decir, soy madridista, me interesa mucho todo lo que tiene que ver con el Real Madrid, creo que la novela, que transcurre en 2011, se mete dentro de unos hechos que todos conocemos y que tienen mucho interés porque el Madrid en aquella época estaba ganando muchos partidos pero quizá estaba perdiendo un partido que era el partido de los medios de comunicación. Mourinho se creía que era el Special One en el mundo de la comunicación, protegiendo al vestuario supuestamente, pero la realidad es que ahora que se ha ido mucha gente no le echa de menos. Ahora hay mucha gente que reconoce que aquellos tiempos eran muy convulsos, demasiado violentos y que igual tanta tensión no era necesaria.

Sin embargo ha creado una división interna en los aficionados. Hay gente que todavía sigue acusando a Casillas de ser un topo. ¿Quién es Mourinho para Leandro Pérez?

Mourinho es un gran entrenador de fútbol pero no es el excepcional entrenador de fútbol que él cree ser. Es decir, en todas las semifinales de la Champions, hablo como aficionado, tuvo un punto de amarrategui, de juego defensivo que perjudicó al equipo porque, de hecho, no llegamos a disputar ninguna final. Es una persona que da mucha importancia a los medios de comunicación, que intenta controlar mucho lo que dicen los medios de él y tanto control al final acaba siendo un perjuicio para él y para su club. Creo que se vio que tanta tensión era innecesaria y esa división que ha provocado se irá olvidando poco a poco según pasen los años porque lo normal es que los aficionados no estén divididos sino que apoyen a su club y ya está.

Volviendo a su faceta como debutante literario, ¿es la crisis un buen momento para escribir una novela?

Para mí es el mejor momento porque ha sido el momento en el que he podido escribir una novela. La novela transcurre en 2011 que es un momento de crisis, en la novela se cuentan muchas cosas relacionadas con la política, las elecciones generales, se habla del anuncio de ETA de dejar las armas… de pasada se entra en la crisis aunque tampoco he querido entrar de lleno en ese ámbito porque al fútbol la crisis no le ha tocado demasiado. Ha sido el mejor momento porque ha sido el momento en el que yo me he puesto a escribir. Tampoco se puede decir que el mundo editorial esté realmente en crisis, se siguen escribiendo y publicando muchos libros.

A este respecto, el novelista José Ángel Mañas escribía un artículo en 2007 en el que decía “bestsellerizarse o morir”. ¿Cree que Las Cuatro Torres tiene vocación de best-seller?

Lo primero que tengo que decir es que casi todo lo que diga Mañas me parece bien. Además de un colega me parece un gran escritor y cuando habla de literatura es bastante consecuente. Dicho esto, ponerle etiquetas a los libros me parece algo peligroso. Puede ser que un libro con la vocación de best-seller no venda nada y sea un rollo y eso lo podemos ver en muchas librerías, libros que siguen la estela de Dan Brown, quieren ser best-sellers pero al final no encuentran lectores. Y luego hay libros excelentes, quiero pensar en Sándor Márai en su momento, en Javier Cercas… fueron best-sellers, se vendieron mucho, pero para nada son del género que todos llamamos best-seller. Yo he intentado escribir una novela negra, me ha surgido la necesidad de poner el blanco como decías en el Real Madrid pero no entro en el tema de las etiquetas, me quedo satisfecho con haberla publicado. Lo que venga después, sea mucho o poco, las críticas buenas o malas… me importa relativamente.

Mencionaba la crisis, el 15-M, la campaña electoral… al escribir literatura contemporánea en España y sobre todo en un momento como este, ¿es inevitable hablar de política, o tus referencias son algo intencionado?

Tenía la sana intención de que mi novela fuera madrileña más que madridista. A la hora de contar ese Madrid de 2011 no mencionar el 15-M me parecería olvidarse de algo importante. Es más, Juan Torca vive en Gran Vía y no mencionar que justo en esa calle se dieron manifestaciones posteriores al 15-M en las que se hablaba del movimiento hubiera sido raro. Yo creo que la política no es que lo invada todo pero sí que es cierto que la política y la economía tocan casi todos los aspectos de la vida. La novela negra te puede servir para hablar de muchas cosas, dentro de esos asuntos me parece normal que se hable de política, de economía, de sociedad o de deporte en este caso.

Usted ha sido periodista y para hacer la novela entiendo que ha tenido que empaparse de lo que sucede en el mundo del periodismo deportivo ¿cómo está el periodismo deportivo en estos momentos?¿es más ficción que realidad?¿se parece Las Cuatro Torres a los artículos que publican Marca, AS o EL PAÍS?

Yo creo que ahora mismo el periodismo deportivo está en una situación muy entretenida. A ver si lo explico. Por un lado conviven revistas como Panenka, Líbero, Jotdown… con contenido de una calidad indudable. Al mismo tiempo, periódicos como El Mundo, El País, Marca, As… tienen gente que escribe fenomenal y por otro lado hay un ruido mediático y unas tertulias futboleras que entretienen a la gente. Ese tipo de programas responden a una necesidad –como la de los programas del corazón- que tiene que ver con que el futbol ha crecido tanto que ya no es sólo lo que pasa en el terreno de juego sino lo que pasa antes, durante, después, en el entrenamiento… y este tipo de programas responden a esa necesidad.

Sin embargo, al principio del libro aparece una frase de Diego Torres en la que dice “no soy una persona imaginativa”. Se defendía así de unas acusaciones de Florentino Pérez, quien prácticamente le llamaba mentiroso.

Yo creo que la tentación ha sido siempre matar al mensajero. Criticar no lo que dice el periodista sino pensar por qué lo habrá dicho y qué motivos oscuros e inconfesables supuestamente tiene, pero normalmente los periodistas no mienten y menos firmando en periódicos. A veces escriben novelas o hacen ficción. Otra cosa son los que se dedican a propagar rumores, pero yo creo que el común de los periodistas son personas que intentan contar lo que está pasando. Criticar al mensajero es una mala política, normalmente se vuelve en contra del autor.

En la historia aparecen cameos con Pérez-Reverte y referencias a Quique González a Murakami o incluso a Los Soprano, ¿son parte de su inspiración al escribir la novela o simplemente es un atractivo para el lector?

Yo no quería que la novela fuera de sota, caballo y rey. Un caso que Juan Torca tiene que resolver y ya. Yo quería que el personaje tuviera su humanidad que fuera verosímil pese a pertenecer a la ficción. Creo que todos escuchamos música o leemos libros o vemos Los Soprano como es su caso, quería que fuera creíble y por eso le he dado referentes. Desde que sea de Burgos, que yo soy de Burgos y me lo conozco, hasta que tenga aficiones y le guste correr, le podía gustar el billar o jugar al póker. Es verdad que la mayoría de las veces son cosas que me interesan.

¿De quién corre Juan Torca?

Cuando él llega a Gran Vía ha tocado fondo y encuentra en el acto de correr y de escaparse de ese hotel en el que está viviendo una liberación. Yo creo que de ahí viene que cada vez más gente lo haga, te sirve para despejar la mente, él no le da muchas vueltas al acto de correr y se engancha.

Ha tocado fondo después de venir de El Mar de Aral, usted decía al final de la novela que muchas veces intentó construir un libro con Torca en Uzbekistán y no funcionó.

Es una imagen que yo tengo desde hace tiempo y páginas escritas. Tenía en la mente una novela mucho más compleja que esta, empezaba o terminaba en el mar de Aral. Intenté escribirla hace mucho tiempo pero implicaba viajar hasta Uzbekistán. Si antes hablaba del acto liberador de correr, para mí la liberación con esta novela fue pensar que ya la había escrito. Mentalmente ya la había escrito, Juan Torca ha vuelto del mar de Aral, aterriza en Gran Vía y de ahí viene que la novela hasta cierto punto fluyera rápidamente. Todas las vueltas al pasado ya me venían mucho más rápido, más fácil, ya estaban hechas porque yo ya le tenía ubicado con todo lo que le había pasado en los años anteriores.

¿Quizá sea más fácil escribir ahora una precuela?

Sí. Yo ahora mismo tengo una duda. Podría terminar la historia del mar de Aral o continuar con lo que le pasa después. Narrativamente puede tener cierto interés contar lo que le pasaba a Juan Torca en el País Vasco en los años 80 o lo que le pasaba en el mar de Aral o lo que le va a pasar cuando termine esta historia. Creo que, sobre todo, tengo un personaje. Siempre he tenido a Torca como un personaje mío con el que yo podía trabajar y contar historias. Soy consciente de que me he metido en una historia con el Real Madrid en medio, con todo el interés mediático que levanta, pero mi interés primigenio siempre ha sido Juan Torca. Torca en Madrid.

¿Es posible la relación de amistad que tienen los compadres en la realidad? En la historia es verosímil pero en la realidad de una gran empresa cercana al Madrid...

Las amistades que uno tiene en la carrera, en el primer trabajo, en el instituto… se crean vínculos muy fuertes. En este caso ellos son compañeros de armas, son soldados, varios de ellos se han quedado en el camino pero el resto han tenido vínculos muy fuertes a pesar de que la vida luego les ha desperdigado. Lo que hubo perdura. Pasa mucho que tienes un amigo al que hace mucho que no ves y en un reencuentro después de mucho tiempo recuperas toda la confianza. Otra cosa es que te vuelvas a pelear como hace 15 años.

¿Está inspirado ese grupo de amigos en tu historia personal?

Cuando pensé en Torca no pensé en secundarios sino en un personaje con una vida alrededor: un hijo que trabaja en @policia, ha tenido una mujer… no cae como un satélite en Madrid sino que tiene amistades como es normal.

Ha diseñado una aplicación para su libro. ¿Es algo imprescindible en el s.XXI?

Yo escribo, soy periodista, pero lo que me da de comer es una empresa que entre otras cosas está en internet y hace webs. Me parecía lo más natural del mundo, abrir una web a partir de una novela mía y abrir una app. No es imprescindible, es como cuando dicen que es obligatorio estar en las redes cuando eres periodista, no. Tú puedes hacer lo que quieras, tú puedes ir sin móvil si quieres. Pero a mí me parecía que tenía su puntito, que podía jugar un tercer partido de la novela en la web y en la app. Mi idea es nutrirla, llenarla de contenidos. Jugar un tercer tiempo como en el rugby.

Pero ¿caminamos hacia la digitalización de los personajes de un libro, la continuación de la historia a través de la red…?

La tendencia es que cada vez estamos más enredados, ya sea por la tableta, el teléfono, la televisión y los tecnocacharros que van surgiendo. Eso les pasa a los futbolistas que están la mayoría en las redes sociales, les pasa a los periodistas y les pasa a los escritores. Es una tendencia que está ahí y que no para. Cada vez es más fácil que hablemos los unos con los otros, en este caso que haya más diálogo periodista-escritor, lector-escritor…

¿Y estamos tan expuestos como descubre Juan Torca cuando investiga a los jugadores de fútbol en la novela?

Sí, sin duda. Lo estamos viendo en cualquier medio de comunicación. Lo que yo cuento en el libro es ficción pero todos sabemos que Método 3, la empresa que investigaba a Bárcenas o a los políticos catalanes, también investigó a jugadores del Barça, a Ronaldinho por ejemplo. Es muy fácil que te puedan hackear el teléfono, que puedan grabar tus conversaciones… Y luego está el Gobierno de Estados Unidos que monta tinglados que superan a la ficción y lo que pensábamos que era ciencia-ficción.

Cita a Ramón Mendoza en el libro cuando decía que prefería ser presidente del Madrid a ministro. Después de sumergirse en el club blanco para su novela ¿cree que Mendoza tenía razón?

Yo creo que cuando Mendoza dijo eso –la época de la quinta del buitre- el fútbol no tenía tanta importancia como ahora. No había tantas influencias en ese mundo. Un ejemplo: el dueño del Chelsea. Abramovich es un tío conocido en todo el mundo porque ha comprado el Chelsea y comprar un club así te da acceso a millones de contactos, una fama mundial, las relaciones que vas a tener gracias a eso… una vez que tienes dinero, luego te interesan otras cosas. Los Ángeles Clippers lo ha comprado ahora uno de los propietarios de Microsoft, en el deporte puedes encontrar muchas cosas que no están en otros círculos económicos.

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