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'El mismo cielo': juegos de espías y un mundial de fútbol

La serie se ambienta en la Alemania de 1974 y plasma las grandes diferencias que el muro físico y mental imponía a los alemanes de ambos lados

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Los protagonistas de 'El mismo cielo'

Los protagonistas de 'El mismo cielo'

Las historias de espionaje demuestran que no es necesario recrearse demasiado en la ficción para alumbrar series que enganchen desde el primer minuto. En la actualidad, algunas de las más interesantes tienen la Guerra Fría como telón de fondo: la estadounidense The Americans, una serie que está escribiendo sus últimos capítulos con los críticos rendidos a sus pies, la alemana  Deutschland 83, su complemento perfecto con una historia que se desarrollaba casi en paralelo en suelo alemán, y ahora El mismo cielo, una serie también alemana, pero situada 10 años antes.

El mismo cielo comparte además con  Deutschland 83 y con Hijos del Tercer Reich, si viajamos un poco más atrás en el tiempo, una mirada desde la ficción a unos hechos históricos muy presentes para la sociedad alemana y en muchos casos todavía dolorosos.


Concebida en principio como una miniserie de seis capítulos, disponible ya al completo en Movistar+, El mismo cielo es un cruce de historias en el convulso Berlín de 1974. Ese año, las dos Alemanias coincidían en un partido de fútbol lleno de tensión y reivindicación ideológica en el mundial disputado en la RFA, donde el canciller Willy Brandt tuvo que dimitir al demostrarse que su mano derecha era en realidad un espía de la Stasi. La creciente tensión política era vigilada de cerca por Reino Unido y por Estados Unidos, que también vivía un año políticamente convulso por el escándalo Watergate y la dimisión de Richard Nixon.

Los parecidos y, sobre todo, las grandes diferencias que el muro físico y mental imponían a los alemanes de ambos lados están en las historias de Lars, un joven reclutado como ‘agente Romeo’ para seducir a una funcionaria británica y obtener información; Klara, una joven promesa de la natación obligada a encarar los peligrosos efectos del dopaje para entrar en el equipo olímpico; Gregor, padre de Lars y guardián de la esencia del régimen de la RDA que empieza a sufrir una crisis ideológica y Axel, un profesor homosexual que empieza a buscar de modo desesperado una forma de escapar a Occidente.

Al margen de lo que pueden llegar a enganchar las historias personales de todos los protagonistas, embarcados cada uno de ellos en una huida hacia delante,  El mismo cielo recupera un periodo histórico con mucho potencial que se está convirtiendo en un filón para la ficción televisiva. Ya sea por el tirón de los espías implicados o por una profundidad de trama que funciona muy bien en las historias contadas por capítulos.

Cuenta además con una ambientación histórica y detalles que harán que el espectador se identifique con hechos que ha vivido en primera persona o ha leído, sin que parezcan demasiado lejanos en el tiempo.

El mismo cielo tiene detrás de las cámaras un equipo que también es uno de sus grandes valores de producción. Su creadora es Paula Milne, británica y responsable de series como White Heat, The Politician’s Wife y su continuación The Politician’s Husband. De la dirección se encarga Olivier Hirschbiegel, quien tras retratar los últimos días de Hitler en El hundimiento salta con El mismo cielo a los hechos históricos que vivió en primera persona.

A veces, no hace falta transformar demasiado los hechos reales para que resulte una gran historia de ficción, por increíble que parezca. Las series de televisión saben que este filón es inagotable y están dispuestas a explotarlo.

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