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Bruselas alaba el fin del programa español, pero advierte de los riesgos

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Tras 18 meses de reformas y ajustes, Bruselas aplaude la salida de España del programa de asistencia diseñado para sanear su banca, aunque advierte al país de que debe mantener el rumbo reformista y no caer en la complacencia para sortear los riesgos que persisten.

"Hoy se puede concluir que el programa ha funcionado", aseguró el vicepresidente de la Comisión Europea, Olli Rehn, apenas unas horas antes de la medianoche del miércoles, momento en que el programa español expiró oficialmente.

Los líderes de las principales instituciones europeas han coincidido en felicitar al país y en recalcar el "duro trabajo" realizado en el marco del programa, en palabras del presidente de la Eurocámara, Martin Schulz.

El cierre del programa supone un punto y aparte en la historia de la crisis española, pero no un punto y final.

Los líderes europeos y los socios del euro coinciden en recordar al país que aún existen importantes riesgos y que se deben proseguir las reformas para reducir el déficit y la deuda pública, así como para atajar desequilibrios como la alta tasa de desempleo.

Existe un amplio consenso sobre el éxito del programa en tanto que ha permitido al país superar los "graves problemas" que hicieron tambalearse a buena parte de su sector bancario, según las conclusiones preliminares de la troika tras su última visita a España en diciembre.

"El Gobierno español ha hecho muchas cosas absolutamente correctas, pero hace falta resolver cuestiones en los ámbitos fiscal, financiero y de políticas estructurales", dijeron por su parte fuentes del Eurogrupo, que este lunes espera mostrar su "fuerte respaldo" al fin del programa español.

En el plano financiero, fuentes comunitarias recordaron que aún quedan por abordar tres cuestiones complejas: la venta de los bancos nacionalizados, el retorno del crédito a la economía real y la venta de activos por parte de la Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Financiera (Sareb), el conocido como "banco malo".

Además, la fortaleza de la banca española será examinada en las pruebas de resistencia y revisión de activos que el Banco Central Europeo llevará a cabo este año a los bancos de la zona del euro.

Las autoridades españolas también tendrán que seguir el camino de la reducción del déficit, para situarlo en 2016 por debajo del límite del 3 % marcado por Bruselas, así como tratar de invertir la escalada de la deuda pública.

El desempleo es uno de los problemas de mayor envergadura al que tendrá que enfrentarse el país, que cerró 2013 con la primera caída del número de parados desde 2007 hasta situarse en 5.896.300 personas, un 26,03 % de la población activa, aunque en paralelo continuó la destrucción de empleo.

La Comisión Europea pide más "esfuerzos" a España para reducir el desempleo, como reforzar las políticas de empleo activas, mientras que las fuentes del Eurogrupo consideran que el paro no se reducirá de manera significativa mientras el país no recupere tasas de crecimiento "perceptibles".

En la recta final de 2013 el PIB aceleró su ritmo de crecimiento con un alza del 0,3 %, si bien cerró el conjunto del año con una caída del 1,2 % respecto a 2012, y el FMI acaba de alzar sus previsiones de crecimiento para España para 2014 (del 0,2 % al 0,6 %) y 2015 (del 0,5 % al 0,8 %).

Aunque algunas voces se atreven a hablar de un despegue que lleve al país a convertirse en el "puntal" de Europa en tan solo un lustro -en palabras del responsable del MEDE, Klaus Regling-, desde la Comisión Europea, Olli Rehn llama a la prudencia.

"Los desafíos a los que se enfrenta España siguen siendo considerables, por lo que no debe caerse en la complacencia", dijo Rehn, una postura compartida por el analista del centro de estudios Brueggel Zsolt Darvas, que recalcó a Efe que el país tiene "el potencial para salir de la crisis, pero sigue siendo vulnerable".

España seguirá ahora el camino de reformas de manera independiente, pero continuará bajo la supervisión de Bruselas dentro de la conocida como "vigilancia post-programa" en la jerga comunitaria.

Aún queda por definir cómo se llevará a cabo este seguimiento, que será más suave que el desplegado durante el programa, y que en cualquier caso no supondrá la imposición de nuevas condiciones, explicó un portavoz del Mecanismo de Estabilidad Europea (MEDE) a Efe.

El seguimiento de la Comisión Europea se prolongará hasta que España devuelva el 75 % de los 41.300 millones de euros, mientras que del MEDE -también conocido como el fondo europeo de rescate permanente- proseguirá sus visitas hasta que se recupere la totalidad del préstamo.

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