eldiario.es

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

Rato queda a los pies de los caballos

El informe del Banco de España complica aún más la situación judicial de ese supuesto artífice del milagro español

63 Comentarios

- PUBLICIDAD -

Es una losa. Los más de 400 folios del  informe de los peritos del Banco de España dejan claro que Bankia salió a bolsa con las cuentas maquilladas, con decenas de irregularidades y ocultando a sus ingenuos accionistas la verdadera realidad.

Las cuentas que ofrecieron a los inversores "no expresaban la imagen fiel de la entidad". Fue un engaño intencionado, dicen los peritos: la dirección de Bankia "tenía la información necesaria, o estaba a su alcance conseguirla". Fue una enorme manipulación, en la que participaron también muchas otras empresas y organismos dependientes de la propia Bankia –compañías participadas o beneficiarias de créditos– que inflaron artificialmente el valor para vender pocos días después.

¿Fue una estafa? Eso lo tendrá que sentenciar un juez, pero de ser así estaríamos ante una de las mayores de la historia de España. "El perjuicio directo causado a los inversores se cifra en 3.092 millones de euros, el importe de los fondos captados en la salida a bolsa", dicen los peritos. Eso, y los  22.000 millones de euros de dinero público que se movilizaron para salvar de la quiebra a esta entidad en la que todo se hizo mal.

El informe de los peritos señala mil irregularidades en la contabilidad de créditos que Bankia sabía que no podría cobrar, una indigestión de ladrillo que la cúpula de la entidad apuntó en su balance donde no debía para simular unos beneficios que no eran de verdad. La salida a bolsa fue una huida hacia adelante con la negligencia o la complicidad del auditor –Deloitte, que al mismo tiempo cobraba otros servicios de Bankia como consultora–, de la Comisión Nacional del Mercado de Valores y del propio Banco de España. 

Los peritos también ponen negro sobre blanco qué fueron las tarjetas 'black': un sobresueldo opaco y completamente ilegal que se escondió de forma deliberada porque los muy leídos beneficiarios sabían que no lo podían cobrar. "La voluntad de ocultación de la existencia de estas tarjetas y sus gastos asociados es clara y la motivación para hacerlo también", dicen los peritos. Dicen bien. 

La situación judicial del doblemente imputado Rodrigo Rato y Figaredo se complica mucho más. En el 'caso Bankia', porque era el máximo responsable de la entidad cuando se maquillaron sus cuentas para su salida a bolsa. En el 'caso de las tarjetas black', porque el informe de los peritos apunta a unos comportamientos tipificados en el Código Penal como delitos mucho más graves que el simple delito fiscal y por los que Blesa y Rato están imputados ya. Se llama administración desleal. Se llama apropiación indebida.  Se llama hasta diez años de cárcel y, en el lenguaje de la calle, se llama simple y llanamente robar. 

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha