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La alternativa verde planta cara a la extrema derecha en Austria

Apenas unos miles de votos han marcado la línea entre la democracia y el fascismo. ¿Qué ha pasado en Austria?

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Es histórico. Un ecologista será presidente de Austria. Ha sido un duelo inédito e incierto hasta el final entre el verde y el negro y en el que la sociedad austriaca ha elegido las propuestas verdes para derrotar a la extrema derecha. Apenas unos miles de votos han marcado la línea entre la democracia y el fascismo. ¿Qué ha pasado en Austria?

Las elecciones austriacas se han convertido en el espejo en el que se reflejan polarizadas las dos almas de Europa. Se han enfrentado dos modelos radicalmente distintos: uno autoritario y xenófobo y el otro democrático y solidario. Es el odio contra la fraternidad, el cierre de fronteras contra la apertura, el territorio para unos pocos contra la Tierra para todas y todos. En esta gran encrucijada del siglo XXI y enseñando el camino al resto del continente, Austria ha finalmente decidido no volver al pasado y apostar por un proyecto de futuro.

Sin caer en un exceso de triunfalismo debido al estrechísimo margen de victoria (un 50,3% de los votos), el voto a Alexander Van der Bellen ha conseguido ganar esta batalla al fascismo de nueva cuna. Ante los representantes del viejo bipartidismo, que han perdido toda la confianza ciudadana, la opción verde se ha impuesto en Austria como necesaria contra el extremismo de la ultraderecha. En condiciones adversas, se ha impuesto como un freno de emergencia a la deriva autoritaria de un modelo político, económico y social agotado.

De hecho, ha sido la alternativa ganadora frente al derrumbe de los partidos tradicionales austríacos. Por primera vez fuera socialdemócratas y democristianos que, en una gesta sorprendente y cobarde, no dieron ninguna consigna de voto para la segunda vuelta, como si dejar en manos de la extrema derecha la presidencia de Austria fuese una anécdota política y no una regresión histórica de primer orden. Sin embargo, desde su aparente estabilidad y prosperidad, la ciudadanía austríaca, como muchas otras en Europa, ha considerado que los partidos tradicionales no ofrecen respuesta ni a sus problemas, ni sus preocupaciones ni a sus expectativas.

Harta, la ciudadanía austriaca quería cambio. Por unas pocas décimas, la balanza se ha inclinado esta vez hacia un nuevo proyecto alternativo, el verde. Es un punto de inflexión histórico tanto para Austria como para Europa. Ahora el candidato verde tiene una gran responsabilidad: probar que la ecología política es un proyecto creíble e inclusivo capaz de dar salida a los grandes retos económicos, políticos, sociales y ecológicos, y reconciliar a las dos Austrias. Es el momento para la familia verde, de la que EQUO forma parte, de probar que otra forma de hacer política es posible ya sea en Austria, en nuestro país o en el resto de Europa: con propuestas innovadoras, solidarias, colaborativas, transparentes, comprometidas, equitativas y respetuosa con el medio ambiente. Es el momento de probar que existen soluciones a la crisis desde la justicia, la democracia y la sostenibilidad. Hay alternativa a la Gran Coalición y al agujero negro de la extrema derecha, y ésta pasa por un modelo económico, político y social al servicio de las personas y del planeta.

La victoria de Van der Bellen es en definitiva una gran noticia para todas las personas que sueñan con una Europa que deje atrás sus fantasmas bélicos y su barbarie, y apueste por un continente pacífico y democrático. La alternativa verde le ha plantado cara a la extrema derecha. Hay esperanza.

*Florent Marcellesi, portavoz de EQUO en el Parlamento Europeo 

Rosa Martínez, ex-diputada y portavoz federal de EQUO

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