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Occidente como fortaleza mediática

Una reflexión poniendo el foco en cómo se construyen los relatos mediáticos para abordar la complejidad sobre las causas y consecuencias de lo sucedido en París.

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Imagen producida por  <a href="http://www.cinismoilustrado.com">Cinismo Ilustrado</a>  hace 6 meses.

Imagen producida por Cinismo Ilustrado hace 6 meses.

24 horas más tarde de los sucesos de París, alguien (de quién omitiré su identidad por respetar su privacidad) en su muro de Facebook se preguntaba:

“¿Alguien me comparte algún artículo/libro/documento que me explique desde el principio muy principio (y para tontos) qué narices piden estos terroristas?”

Antes de continuar y una vez más, diera la sensación que para realizar cualquier reflexión que vaya más allá de la consternación, las condolencias y la condena, hubiera que dejarlo claro. Por si acaso: lo que ha ocurrido es terrible, enviamos mucho ánimo a quienes viven en París o quienes hayan perdido a un ser querido y debemos condenar enérgicamente estos actos.

Volviendo a la pregunta publicada en Facebook, mi primera reacción fue de preocupación. Creo que existen suficientes canales y fuentes como para poder hacerse una opinión formada sin necesidad de preguntar en una red social. Además, la propia formulación de la pregunta simplifica el conflicto. No está preguntando por la evidente complejidad de un conflicto. Lo mediático está tan inserto en nuestras identidades, que alude al imaginario fílmico del secuestrador-terrorista que pide un helicóptero y un millón de dólares. “Esto no es la Jungla de Cristal”, pensé responderle.

Pero al mismo tiempo que reflexionaba cómo abordarlo y otra gente le enviaba enlaces, esta persona y en el mismo hilo volvía a enviar otro comentario en el que decía: “Me refería a algo así”. Enlazando a un texto denominado “ Breve explicación del Islam”. Ahí mi preocupación se convirtió en indignación. ¿Cómo podía realizar un relato que equiparase Islam con terrorismo? Y mientras pensaba en escribirle una respuesta enérgica también me desahogaba con un buen amigo y éste me decía: “Somos seres eminentemente simbólicos. Para nada objetivos. Son los símbolos, las historias y las narraciones, lo que verdaderamente importa”.

Sin querer frivolizar nada de lo concerniente a ISIS, lo cierto es que una de sus principales carácterísticas ha sido su capacidad para aunar estrategias propias del terrorismo tradicional con narraciones contemporáneas. No es casual su capacidad para producir vídeos con una factura técnica que, en una paradoja bastante macabra, podrían pasar por producciones de Hollywood. Atacar Paris es atacar un símbolo. Un símbolo europeo. “La ciudad del amor”. “La ciudad de la Ilustración”. Estos días no paramos de oír que “se está atacando un modo de vida”. Los modos de vida son igualmente símbolos, historias, narraciones. Y quizás haya que ir al modo en que se construyen narraciones a nuestro alrededor para entender porqué alguien realiza una asunción tan grave como considerar “Breve historia del Islam” como un texto que puede ayudarle a entender las matanzas de París.

Pongamos como primer ejemplo lo ocurrido en Telecinco. Mientras las televisiones y otros medios de comunicación comenzaban a dar las primeras noticias, Telecinco estaba en ese momento con “Sálvame Deluxe”. Jorge Javier Vázquez interrumpía durante aproximadamente 30 segundos la entrevista con Mila Ximénez para leer un comunicado explicando lo acontecido en París. Casi al final, realizaba una pausa muy compungido y cuando parecía que iba a realizar una reflexión disruptiva y en la que iba a decir en voz alta: “Paremos el programa, debemos irnos a publicidad para que mis compañeros de informativos comiencen a informar de lo sucedido” o quizás, “Perdonadnos por todos estos años de meta-hiper-reality y hoy vamos a hacer una excepción en este mundo de ficción que hemos construido para hablar de la realidad más descarnada. Fuera todos del plató, llamemos a auténticos especialistas para hablar de este tema tan complejo”...en realidad no, en vez de eso, Jorge Javier preguntó: “Mila, ¿cómo se encara ahora el futuro con Kiko Matamoros?” y que el show continúe.

Sigamos con otro ejemplo. Ayer La Razón y Antena 3 publicaban un montaje de un presunto terrorista frente a un espejo cogiendo en sus manos un Corán. Horas más tarde salía a la luz la fotografía original en la que se veía a Veerender Jubbal que nada tenía que ver con los atentados y que ahora era víctima de un terrible “malentendido”. Pero para no dejarlo en un elegante entrecomillado. Analicemos brevemente este “malentendido”.

Que un usuario se equivoque y publique un vídeo de la Torre Eiffel apagándose como si esa hubiera sido una de las respuestas oficiales a los atentados por parte de las autoridades francesas cuando en realidad se trata de un contenido producido en Enero, es normal. Que medios de comunicación supuestamente serios difundan la imagen de una persona sosteniendo frente a un espejo un Corán que hace selfies...es una broma de mal gusto. Que medios de comunicación supuestamente serios difundan la imagen de una persona acusándolo de ser uno de los autores de las masacres de París sin haberlo contrastado...es terrorismo mediático. Y no, no creo que sea exagerado llamarlo así. Porque, ¿qué ocurre si alguien sin acceso a recursos para hacer una lectura crítica se lo encuentra por la calle y no ha leído o visto los desmentidos? ¿Qué ocurre si a alguien se le va la cabeza y decide hacerle daño a esta persona? ¿Qué tipo de responsabilidad tendrían estos medios de comunicación?

Y el último ejemplo. Precisamente porque somos animales simbólicos, es normal que nos aterroricemos por acontecimientos que suceden cerca de dónde vivimos. Ahora, con las redes sociales y el devenir de Internet y la cultura digital, esa cercanía no necesariamente es física. Podemos sentirnos cerca de alguien por los famosos modos de vida. Pero debemos oponer una cierta resistencia al relato masivo que está construyendo. Tan solo 24 horas antes del atentado de París, morían en Beirut 41 personas por un atentado del Estado Islámico. ¿Ha implementado Facebook la posibilidad de ponerse la bandera de el Líbano en nuestro avatar para poder solidarizarnos con nuestros compatriotas libaneses? La respuesta desvela un problema que por más doloroso que resulte, es así: en lo mediático, existen muertes de primera y muertes de segunda.

Lo que está ocurriendo es muy complejo. Pero dentro de toda esa complejidad, algo parece claro: Occidente ha construido un enorme velo de imágenes que sedimentan estereotipos hasta la ceguera crítica. Como dice Iñigo Sáenz de Ugarte en Siete preguntas incómodas sobre ISIS y las guerras contra el terrorismo: “La horrible carnicería de París nos lleva a pensar que el terror tiene en este planeta la forma de un joven musulmán fanático que hará lo que sea para matar a un europeo o norteamericano. La realidad indica que eso no es cierto. En EEUU, es más fácil acabar tiroteado por un compatriota”.

¿Incluimos en el relato de lo que está sucediendo los años años de expolio colonialista por parte de los países pudientes del mundo? ¿Que lo que está ocurriendo es que los refugiados sirios huyen de ese mismo terror que se ha experimentado durante días en París? ¿Que hay que denunciar qué empresas fabrican y venden las armas en las guerras de Oriente Medio? ¿Que el hecho de que los países occidentales hayan invadido Afganistán e Irak desde 2001 matando a gente inocente por intereses geopolíticos y mientras decían perseguir a terroristas y buscar armas de destrucción masiva también afecta en lo que está sucediendo? ¿Que, sin entrar en teorías conspiranóicas, lo que sucede favorece en determinados países europeos el fanatismo nacionalista que defiende una pureza identitaria absurda? ¿Que retratar durante años en grandes producciones cinematográficas a terroristas siempre asociados al Islam ha producido un estereotipo complicado de combatir para quienes profesan pacíficamente una religión? ¿Que convertir Europa en un espacio de convivencia con retos transnacionales comienzan a ser muy urgente frente a la creciente militarización de nuestras fronteras y al odio absurdo contra quién viene buscando un lugar de cobijo? ¿Que necesitamos medios de comunicación que no alimenten el odio? ¿Que debemos estar más alerta en lo mediático para poder tener una mirada larga que atienda a lo complejo y no simplifique lo que está sucediendo?

¿Incluimos en el relato de lo que está sucediendo que debemos desmontar la fortaleza militar, económica y mediática construida en Occidente?

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