eldiario.es

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

Podemos podría si dijera que no puede

El mismo grupo de gente que ideó una estrategia muy inteligente e irrumpió con tanta fuerza y manejó lo mediático muy bien en sus inicios, con el tiempo ha ido generando un relato muy distinto de ese imaginario con el que se quiere conectar. Podemos es probablemente el partido que más rápido ha envejecido de la historia contemporánea española.

104 Comentarios

- PUBLICIDAD -
Podemos ficha al ex Jemad Julio Rodríguez para sus listas al 20D

Pablo Iglesias en una rueda de prensa reciente de Podemos. EFE

La mayor parte de encuestas que están siendo publicadas (como el último barómetro del CIS) desde que se anunciara la celebración de las próximas elecciones generales mantienen una tendencia que es imparable desde hace ya casi un año: Podemos no para de perder en intención de voto para las elecciones generales.

Desde la perspectiva de cualquier fan de Podemos el análisis podría ser algo como lo que sigue: Podemos no ha parado de recibir críticas y presión mediática desde hace un año y se ha sido muy generoso con otros partidos, como Ciudadanos. Eso es parcialmente cierto. Javier Gallego  apuntaba hace unos días parte de esta tesis cuando decía:

“El establishment puede estar tranquilo. El antídoto que buscaron contra Podemos ha funcionado. Han frenado la expansión del virus, les han sustituido como referentes de la regeneración y se han convertido en el repuesto tranquilo y sensato, como ellos mismos dicen, que necesitaban el IBEX 35, la monarquía, el statu quo y hasta el bipartidismo. Ambos pueden pactar con Rivera para seguir viviendo”.

Pero como bien le replicaba Guillermo Zapata en su Facebook, “Hay en el artículo un deseo constante de convertir el ascenso de Ciudadanos en la encuestas en una materialidad y así demostrar que, ay, las personas hemos sido de nuevo, otra vez, una vez más, engañadas. Es más cómodo eso y más complaciente que pensar qué hay de legítimo en el voto a Ciudadanos. ¿O acaso cuando Podemos estaba arriba en las encuestas era fruto de un engaño y nada más?”. Por eso habría que analizar la narrativa que ha construido Podemos para entender qué ha podido pasarle.

Podemos ha estado remitiendo todo el rato al imaginario que generó el 15M. Por ejemplo, evitar hablar de izquierda y derecha para hablar de los de arriba (la Casta) y los de abajo (la gente). El 15M ha sido un animal mitológico sobre todo referido por Podemos (y no por ningún otro, al menos con expresiones tan similares como las que poblaban las plazas aquellos días).

El 15M fue, entre otras muchas cosas y habiendo sido definido de múltiples maneras, una manifestación masiva de vulnerabilidad e interdependencia. En muchas ocasiones, una manifestación planificada es la protesta que aglutina a personas que han sido privadas de algo. En este caso, el 15M fue la manifestación de manifestaciones: la declaración conjunta por parte de un porcentaje significativo de la ciudadanía de que NO SE PODÍA seguir así. Podemos nació de un contexto donde ya no podíamos. Dijimos colectivamente: No Podemos. 

Pero por razones que desconocemos, el mismo grupo de gente que ideó una estrategia muy inteligente e irrumpió con tanta fuerza y manejó lo mediático muy bien en sus inicios, con el tiempo ha ido generando un relato muy distinto de ese imaginario con el que se quiere conectar. Podemos es probablemente el partido que más rápido ha envejecido de la historia contemporánea española.

Su relato durante casi todo este año ha sido por momentos prepotente, inequívoco, no vulnerable, cerrado a críticas...Podemos ha dejado de parecer una iniciativa permeable. Su capacidad para generar adhesiones fuertes e identidades muy marcadas es fascinante: hay personas que realmente sienten que Podemos es SU partido. Y no deja de ser paradójico que una iniciativa tan joven no haya mantenido una estructura más porosa y un relato más multiforme. Incluso apoyar  el discurso en contra del PSOE por parte Podemos de haber sido copiados es bastante caduco con respecto al tipo de viralidad en el que se han basado iniciativas como la PAH, que hicieron de la copia su elemento central de crecimiento.

No hay más que ver el tipo de comunicación y relación que hay entre determinadas iniciativas municipalistas con identidades menos fuertes, más localizadas y menos centradas en la marca. El tipo de hermandad que se ha conseguido entre ellas debería ser objeto de análisis para Podemos y cómo ha decidido gestionar sus relaciones territoriales.

Al final, la última oportunidad que le queda a Podemos es, paradojicamente, negar su propia afirmación fundacional. Salir a decir que quieren cambiar el país, pero que no quieren hacerlo solos, que no pueden, que necesitan ayuda, que son vulnerables. Podemos podría si dijera que no puede.

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha