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Lo más difícil para Mauricio Macri empieza el 10 de diciembre

El nuevo presidente se enfrenta, sin mayoría parlamentaria, a grandes desafíos económicos en Argentina

La liberalización de la cotización del dólar, una posible devaluación y las escasas reservas del Banco Central son algunos de los temas que deberá abordar de inmediato

El peronismo, que consiguió el 48% de los votos en la segunda vuelta, ejercerá como oposición en el Congreso con el bloque de legisladores más numeroso

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Los candidatos se vuelcan en el voto indeciso en una carrera encabezada por Macri

Mauricio Macri consiguió imponerse al peronismo pero se enfrentará a varios desafíos al llegar al gobierno. EFE

Hace un año, cuando Mauricio Macri entraba de lleno en la carrera electoral, sus propios colaboradores reconocían que era prácticamente imposible que llegara a la Casa Rosada. "Estamos construyendo una alternativa a largo plazo", decían. Nada hacía prever que Argentina eligiera a un candidato de centroderecha. "Todo esto tiene carácter de hazaña. Hace unos años cuando empezamos era algo lejano y utópico", reafirmó este lunes, ya presidente electo. Pero lo difícil para Macri empieza en pocos días, cuando el 10 de diciembre Cristina Kirchner le traspase el bastón de mando.

Los desafíos económicos lo son aún más cuando el triunfo en las urnas es casi por la mínima. Aunque los primeros sondeos daban una holgada ventaja a la alianza opositora, al finalizar el recuento esa distancia se acortó hasta quedarse por debajo de 3 puntos porcentuales, menos de 700.000 votos entre 25,7 millones de electores. La voluntad de diálogo y de trabajo común con la que Cambiemos llega al gobierno puede encontrarse de frente con un peronismo con mayoría en el Congreso y en el Senado y con necesidad de rearmarse una vez fuera del poder tras 14 años al frente del país.

"Vamos a tener un buen diálogo en el Congreso con el peronismo. Y con los gobernadores, que están muy preocupados por economías regionales. Los peronistas serán oposición y tendrán que dirimir como se organizan", ha asegurado Macri este lunes en su primera rueda de prensa. En este contexto, el peronista disidente Sergio Massa, que en la primera vuelta obtuvo 5,2 millones de votos, será una figura fundamental.

Un legislador del círculo íntimo de Macri lo resumió en una frase: "Tenemos claro que sólo vamos a mandar a la cámara proyectos que puedan pasar el filtro de otras miradas políticas". El problema es cómo se puede dar un golpe de timón económico en los primeros días de gobierno, como prometió Cambiemos en campaña, con una Argentina partida al medio en lo político y con minoría legislativa. 

Este lunes Macri ha hecho la primera definición de su política económica: no tendrá ministro de Economía. Habrá un gabinete económico con seis ministros cuyas carteras resumen las áreas en las que el Gobierno se encontrará con más problemas: Hacienda y Finanzas, Trabajo, Producción, Energía, Producción, Transporte y Agricultura, ganadería y pesca. Estos son algunos de los problemas a los que tendrá que enfrentarse Macri a su llegada a la Casa Rosada:

El cepo cambiario

El control de cambios, es decir las restricciones para la adquisición de divisas para ahorro o para transacciones comerciales, ha generado una situación insólita: en Argentina el dólar cotiza a hasta once valores diferentes. En campaña Macri prometió que eliminaría este 'cepo' en su primer día de gobierno. El argumento era que para dar seguridad a los inversores la cotización debe unificarse. Sin embargo, en los últimos días esa voluntad de shock se ha ido suavizando, probablemente ante la evidencia de que no será posible. 

La inflación

El kirchnerismo ha advertido en estas últimas semanas que una liberalización cambiaria generaría una devaluación de entre el 40 y e 50% y un pico inflacionario. "Para saber la herencia con la que nos encontraremos necesitamos  saber los verdaderos números de la economía. Ahora no tenemos información. No sabemos ni siquiera cuántas son las reservas", se ha justificado Macri este lunes.

El ajuste

La palabra maldita durante toda la campaña estará sobre la mesa en el primer día de gobierno. Argentina, que lleva sin crecer y sin crear empleo los últimos cuatro años, se enfrenta a un panorama económico adverso –con la desaceleración de sus socios comerciales preferentes, China y Brasil, y una bajada sostenida de los precios de las materias primas– con una dificultad añadida: la Auditoría General de la Nación (organismo controlado por la oposición) calcula un déficit fiscal del 7% del PIB contra el 2,5% de 2014. Bajar el gasto del Estado será entonces una prioridad, pero no encaja en las promesas de Macri de  mantener y ampliar las políticas sociales o los incentivos al consumo. Sí se ha hablado de quitar gradualmente los subsidios a la energía o el transporte, lo que podría generar una fuerte contestación social.    

Proteccionismo y política comercial

"Macri no va a darse un tiro en el pie eliminando las barreras comerciales" que sostienen un mercado interno en expansión y altos niveles de empleo, asegura uno de los miembros del círculo pequeño de Cambiemos. El paro actualmente ronda el 6% y es el más bajo en casi tres décadas, uno de los logros más reconocidos por la población al gobierno kirchnerista. El problema es que la Organización Mundial del Comercio lleva tiempo exigiendo a Argentina que retire las restricciones al ingreso de productos, una posición a la que podrían sumarse posibles socios comerciales o inversores.  

Reforma impositiva

En campaña la reforma impositiva propuesta por Macri consistía básicamente en bajar los impuestos. Este lunes reiteró su intención de bajar las retenciones a la exportación en el sector agrario –actualmente en el 35%– y la presión fiscal sobre los asalariados. Ante la menor recaudación que puede implicar el parón económico y el descenso de los precios de los comodities, el nuevo gobierno se inclina por reactivar el sistema con inversiones. En este momento supone un 20% del PIB, equiparable a economías latinoamericanas mucho más pequeñas que la Argentina.

La pelea con los buitres

El reclamo de acreedores de la deuda externa argentina se ha convertido en una de las batallas en las que el gobierno de Cristina Fernández ha puesto más energía. Incluso consiguió que la ONU aprobara unas recomendaciones para limitar el accionar de los fondos buitre en cuestiones de deuda soberana. Pero el problema sigue vigente y los fondos de inversión tienen el visto bueno de un juez estadounidense en su reclamo.

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