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Dean Barrow hará historia en su tercer mandato como primer ministro de Belice

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Dean Barrow hará historia en su tercer mandato como primer ministro de Belice

Dean Barrow hará historia en su tercer mandato como primer ministro de Belice

Dean Barrow, de 64 años y raza negra, hará historia al convertirse en el primer ministro de Belice que encadena tres mandatos consecutivos, gracias al triunfo de su formación de centroizquierda, el Partido Democrático Unido (UPD), en las elecciones generales, que le da la mayoría en el Legislativo.

El UPD se impuso de forma clara en los comicios del miércoles al conservador Partido Unido del Pueblo (PUP) y, a pesar de la lentitud con que se conocen los datos electorales la formación de Barrow se ha asegurado, al menos, 19 de los 31 escaños en juego, lo que le permitirá controlar la cámara legislativa que debe nombrar al primer ministro.

El triunfo del UPD es también el de su carismático líder desde finales de los años 90, que en septiembre pidió al gobernador general, Colville Young, la disolución del Parlamento para la celebración de elecciones.

Barrow convocó los comicios con mayoría en la cámara legislativa y con 17 meses de antelación, lo que justificó por la necesidad de "un nuevo comienzo" y de pedir al pueblo que confirmara "un mandato fresco".

La iniciativa de Barrow, que puede no entenderse por quienes no estén familiarizados con la política local, fue justificada por analistas como un manejo calculado de los tiempos, ya que coincide con la debilidad de la oposición del PUP y su líder, el poco popular Francis Fonseca.

Barrow, según esa óptica, aprovechó las horas bajas del PUP y la falta de tiempo material para elegir a un nuevo líder para imponerse con facilidad en las urnas y garantizarse cuatro años más como primer ministro, algo novedoso en la historia de la excolonia británica.

El PUP no gana en Belice desde 2003 y analistas locales ya habían apuntado que, de confirmarse la esperada derrota del miércoles, la primera medida de la formación será buscar un sustituto de Fonseca.

El tercero en discordia, el Partido Progresista del Pueblo (PPP), es una formación de nuevo cuño que partía sin ninguna posibilidad y con un apenas conocido Patrick Rogers al frente.

Una vez que consiga el que se da por supuesto apoyo de los miembros de su partido para convertirse en primer ministro, Barrow tendrá ante sí la oportunidad de cumplir con sus promesas electorales, que incluyen construir un gran puerto y un nuevo aeropuerto internacional y la puesta en marcha de un programa de financiación para pequeños negocios y agricultores.

Barrow, que llegó a la política a través de su tío, Dean Lindo, quien fue líder del Movimiento por el Desarrollo Popular (PDM) que pasaría a fusionarse en el UPD, desembarcó en la arena pública en 1983, solo dos años después de la independencia de Belice del Reino Unido.

El único hasta ahora primer ministro de Belice de raza negra inició una carrera política en rápido ascenso ese año, al presentarse a un puesto como concejal en el Ayuntamiento de la capital, que ganó.

Amparado por su tío, en 1984 consiguió un escaño en la Cámara de Representantes y fue apoyado también por el entonces líder del UPD, Manuel Esquivel, lo que le permitió convertirse, con solo 33 años, en ministro de Asuntos Exteriores y Desarrollo Económico.

Barrow estaba de lleno dentro de la maquinaria del UPD y, aunque su formación perdió las elecciones de 1989, se dedicó a la oposición y a afianzar su posición de "delfín" de Esquivel hasta que su partido recuperó el poder en 1993.

Durante los años de gobierno de Esquivel se curtió en las relaciones internacionales y en el espinoso tema de la disputa territorial con Guatemala, experiencia que le sirvió para imponerse ya como líder de su partido en los comicios de febrero de 2008, cuando se convirtió en el cuarto primer ministro de Belice.

Dean Barrow tiene ante sí el desafío de mejorar la economía de un pequeño país mestizo por excelencia, anglófono a pesar de la fuerte presencia del español y con una economía enfocada a la agricultura y el turismo.

Con una renta per capita de poco más de 8.000 dólares y con un sector agrícola que todavía da trabajo a más del 10 % de la población, el desempleo y la falta de seguridad son algunos de los retos que tendrá que afrontar de forma inmediata.

La disputa territorial con Guatemala, que reclama 11.000 kilómetros cuadrados del territorio de Belice, no ha ocupado un lugar destacado en la agenda de las elecciones, pero se trata de un asunto latente entre los dos países al que deberá prestar atención.

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