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De Zapatero a Gadafi: Sócrates y su heterogéneo círculo de aliados

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José Sócrates ya está de nuevo en los juzgados de Lisboa

José Sócrates ya está de nuevo en los juzgados de Lisboa

José Luis Rodríguez Zapatero, Luiz Inácio Lula da Silva, Hugo Chávez y Muamar al Gadafi son ejemplos de líderes con los que estrechó lazos el ex primer ministro portugués José Sócrates, quien además presumía de buenas relaciones con grandes banqueros y empresarios de su país.

Actualmente detenido por sospechas de delitos fiscales, el jefe de Gobierno luso entre 2005 y 2011 practicó durante su mandato una suerte de audacia política y empresarial que le llevó a entrar en países como Libia y Venezuela.

El primer país, regido entonces por Muamar al Gadafi, lo visitó en cuatro ocasiones en seis años.

Logró que el pequeño Portugal tuviese más presencia empresarial en Libia, y que Trípoli suministrase abundante petróleo y gas a Lisboa.

"Tenemos que diversificar nuestras exportaciones y Libia es uno de nuestros socios estratégicos", insistía el dirigente socialista en 2008, cuando sus efusivos saludos con el coronel Gadafi hicieron correr mucha tinta.

Que fuese un régimen censurado por algunos de los tradicionales aliados lusos, la mayoría en la UE, pero también EEUU, no amilanó al tenaz Sócrates, que hizo una recepción por todo lo alto al extravagante dirigente muerto en 2011.

En 2007, Al Gadafi acudió a la Cumbre UE-África que se celebró en Lisboa acompañado por un séquito de cerca de 200 personas que se alojaron en una jaima en las instalaciones del Fuerte de San Julián da Barra, la residencia oficial del ministerio luso de Defensa.

Esa audacia política, para algunos temeraria, le sirvió a Sócrates para entablar excelentes relaciones con el bolivariano Hugo Chávez -fallecido en 2013-, que le calificaba como "mi amigo".

Los dos gobernantes se reunieron al menos en cinco ocasiones entre 2007 y 2011 en las que alcanzaron varios acuerdos.

Uno de los más destacados de aquella etapa fue la compra, por parte de Venezuela, de los miniordenadores portátiles portugueses "Magallanes", destinados a las escuelas venezolanas, en 2008.

A cambio de 128 millones de euros, Caracas también llegó a encargar a Portugal la construcción de dos navíos para el transporte asfalto que, después de años paralizados, estarán solo terminados en 2015.

Lisboa consiguió además que la empresa lusa LENA vendiese a Caracas 50.000 viviendas sociales prefabricadas.

Casualidad o no, uno de los detenidos en la misma operación que la de Sócrates es Carlos Santos Silva, exadministrador de LENA y amigo íntimo del exgobernante socialista.

Con la España de Zapatero (2004-2011) y el Brasil de Lula (2002-2010), Sócrates se aproximó incitado por las afinidades ideológicas, sobre todo, con Zapatero.

Acercar Portugal a España fue uno de los ejes del Gobierno del exprimer ministro luso, ferviente impulsor del tren de alta velocidad (AVE) entre Lisboa y Madrid, que no pasó de ser un proyecto por las ondas de choque de la crisis.

En cualquier caso, Sócrates, al que siempre se le veía en las Cumbres europeas junto a Zapatero, se empeñó en profundizar las relaciones comerciales luso-españolas.

Pero también se ganó detractores de esta política "entre hermanos", sobre todo entre los conservadores, que, en periodo de crisis, criticaron duramente la dependencia comercial portuguesa con España, su mejor cliente.

Sócrates vio en el pujante Brasil de Lula da Silva otro interesante socio que se había alejado hace tiempo, a pesar de que ambos países comparten lengua e historia.

Dicen que, entre bastidores, promovió el reingreso de Portugal Telecom (PT) en Brasil a través de la compra de un 23 % de Oi.

PT había abandonado el gigante sudamericano al vender, a Telefónica de España, los activos que tenía en Vivo.

En su mandato, Sócrates se reunió numerosas ocasiones con Lula, con el que firmó varios acuerdos en materia de energía, inmigración y educación, entre otras.

Su amistad perduró y el expresidente de Brasil fue, en octubre de 2013, uno de los invitados de honor en la presentación del libro de Sócrates, resultado de su tesis en París.

Al dirigente socialista siempre le gustó mostrar un perfil muy activo internacionalmente, no en vano su país logró organizar la Cumbre Europea de 2007 (la del Tratado de Lisboa), la Cumbre Iberoamericana de 2009 y la de la OTAN en 2010.

Pero José Sócrates también extendió sus buenas relaciones a la clase empresarial.

Los mejores ejemplos fueron los líderes de dos compañías que cayeron en desgracia: Zeinal Bava, expresidente de la operadora PT (cerca de venderse), y Ricardo Salgado, líder del extinto banco BES y sobre el que pesan sospechas de graves delitos.

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