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Lo que de verdad ofende

Cada día mueren 90 dependientes sin recibir las prestaciones a las que tienen derecho. Más de 150.000 personas han fallecido en los últimos cinco años

Me pregunto qué Juzgado, Tribunal o Audiencia procesa estas ofensas que más bien son ataques a una sociedad como la nuestra. Mientras juzgan a títeres, tuiteros, músicos, o cómicos, nuestros mayores y no tan mayores mueren olvidados

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Llevamos unas semanas hablando de los límites del humor y las ofensas y viviendo momentos que bien podrían pertenecer a otra época. Hay quien se siente ofendido porque critiquen una cruz –la del Valle de los Caídos-, que además de fea arquitectónicamente hablando representa la matanza sangrienta de miles de españoles; mientras otros se ofenden por chistes sobre un torturador que la mitad de nosotros ni hemos conocido. Señores/as: el humor es ficción. La ficción no debe ser jamás juzgada en un Estado de Derecho, sea de peor o mejor gusto. Lo que viene a continuación no es ficción, es realidad. Y la realidad está matando.

Cada día mueren 90 dependientes sin recibir las prestaciones a las que tienen derecho, o lo que es lo mismo, más de 150.000 personas han fallecido en los últimos cinco años esperando ayuda. El Gobierno asegura que los Presupuestos Generales recién aprobados son los más sociales y es cierto que el presupuesto para la política de servicios sociales ha subido a 2.408 millones de euros, pero si leemos la letra pequeña sabremos que la partida destinada a  Dependencia se ha recortado en más de 3.000 millones desde 2011.

No es un chiste, ni es ficción, es lo que ocurre en cientos de familias de todo el Estado. La realidad es que según el Observatorio de la Dependencia, tan sólo un 18% de la Administración General del Estado es destinado a la Ley de Dependencia, cuando debería ser un 50% si se cumpliera la ley. Ya que somos muy duchos en leyes, estaría bien que no apuntaran sólo hacia un lado, porque a una le da qué pensar.

Lo que de verdad ofende es que una de cada tres personas con derecho a recibir las prestaciones no las está recibiendo, lo que haría un total de 355.596 personas sin ser atendidas. La mayoría de ellas son mujeres de más de 80 años con alguna discapacidad física o psíquica que espera una prestación a la que tiene derecho.

Para sentirnos más ofendidos si cabe, la pobreza e injusticia vuelven a tener rostro de mujer. En concreto, dos tercios de las personas que están en lista de espera son mujeres mayores de 80 años. Ocurre que además, las cuidadoras son un 93% del total cuando comenzó a implantarse la Ley hace ya diez años. Una vez más estamos hablando de un sector feminizado y precarizado, puesto que los cuidados siempre son cosas de mujeres, tengan o no discapacidad, y las que más mueren esperando son también mujeres.

Lo que de verdad ofende es que según los datos del Observatorio de la Dependencia, la Administración General del Estado sólo aporta un 18% del total del gasto por Dependencia, muy alejado del 50% previsto en la Ley.

Por poner rostro y nombre a la Dependencia y como ya escribí en este texto, recordaré una vez más a Jomian Leonel, un pequeño de 13 años que murió bajo el mandato de Maria Dolores de Cospedal. La actual Ministra de Defensa, no defendió en su momento a las personas dependientes de Castilla La Mancha, y en concreto al pequeño Jomian, al que le denegaron la ayuda que necesitaba. Jomian murió a los 13 años, mientras esperaba las ayudas que le correspondían y que no concedieron a pesar de presentar un demoledor cuadro clínico y una dependencia del 100%. El pequeño tenía un cuadro de parálisis cerebral y le faltaba un pulmón. A la familia le escatimaron las ayudas cuando dependían del sueldo de una madre que sostenía además a varios hijos.

Quiero creer que esto fue un grave error administrativo porque a una le da qué pensar. Sin embargo, no creo que los 90 fallecidos al día sean errores, sino más bien muertes por omisión, personas a las que simplemente “se deja morir” porque se considera más adecuado invertir en otros menesteres.

Me pregunto qué Juzgado, Tribunal o Audiencia procesa estas ofensas que más bien son ataques a una sociedad como la nuestra. Mientras juzgan a títeres, tuiteros, músicos, o cómicos, nuestros mayores y no tan mayores mueren olvidados.

Como dijo el otro día Dani Mateo a Paco Marhuenda en un programa de televisión tras ser denunciado por una asociación franquista: ¿por qué siempre hacia un lado, Paco? Saquen sus propias conclusiones.

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