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El acceso de los niños y niñas más ricos a la educación de 0 a 3 años casi triplica el de los más pobres

Las plazas públicas o concertadas con ayudas de gratuidad no llegan a cubrir el 28,3% de tasa de pobreza infantil.

Belén Remacha

El 36,4% de los niños y niñas de 0 a 3 años están escolarizados, según cifras del Ministerio de Educación de 2016. Es una tasa que se ha duplicado en 10 años, en 2006 estaba en el 17,8%. Pero al poner la lupa se observan otros datos, estos procedentes del Instituto Nacional de Estadística (INE): entre el quintil de población con renta más alta acuden el 62,5% de los menores; en el quintil más pobre, el 26,3%. Además, el porcentaje de hijos e hijas de inmigrantes de fuera de la Unión Europea está veinte puntos por debajo que el de hijos e hijas de progenitores españoles. También van el 31% de madres desempleadas frente al 51% de ocupadas fuera de casa.

Son conclusiones que apunta el informe 'Donde todo empieza', que Save The Children ha presentado este martes en Madrid. “Hay una brecha social”, escriben,“en ausencia de mecanismos compensatorios”, y por tanto “está fallando” el acceso a la educación de los niños y niñas más pequeños y vulnerables. El documento analiza los motivos, que resumen como “una oferta pública todavía escasa, precios elevados, ayudas insuficientes, procesos burocráticos complejos, y horarios y modelos de atención inflexibles”.

“El gran reto que España tiene ahora es ampliar el acceso equitativo a este ciclo educativo e invertir en él”, dicen. No hay datos oficiales sobre cuánto costaría derribar algo de esa brecha. Que en 2030 España cumpla con la meta 4.2 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas y universalice la atención educativa de 0 a 3 años de calidad implicaría un incremento anual del 10% de la demanda no cubierta. Estiman que el coste actual está en 5.550 euros anuales por alumno. En base a esos dos factores, alcanzar los objetivos de la ONU supondrían 39.000 plazas cada año y un coste público de 164 millones hasta 2030, calculan.

España se encuentra ahora mismo a mitad de tabla en cuanto a escolarización temprana, el noveno de los 18 países de la Unión Europea que analiza la European Union Statics On Income And Living Conditions (EU-SILC). El primero es Dinamarca, con una tasa del 70%. En nuestro país hay que tener en cuenta las grandes desigualdades que hay también territoriales: del 13,2% niños y niñas menores de 3 escolarizados en Ceuta al 52,5 % en Euskadi.

El 'Efecto Mateo'

“La cuestión no es solo cuántos acceden sino quiénes acceden”, dice Save The Children. Lo llaman el ‘Efecto Mateo’, por el Evangelio 13:12: “Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado”. De ahí que pongan el foco en la diferencia entre el 26,3% de las familias más pobres y el 62,5% de las más ricas, o entre familias migrantes y españolas. Las primeras causas son económicas: las plazas públicas o concertadas con ayudas de gratuidad escasean, no llegan a cubrir el 28,3% de tasa de pobreza infantil, “y para las familias más vulnerables son la única opción viable”.

Para otras familias en situación precaria “renunciar a acceder a ese ciclo educativo emerge como la decisión más 'racional' debido a los precios. Éstos los fijan las comunidades, y recuerdan que ”las escuelas infantiles públicas no son, por lo general, gratuitas, sino que se fijan unos precios públicos y unas ayudas o bonificaciones para determinadas personas“. Cálculos de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) sitúan el precio medio por niño de las escuelas públicas españolas en 210 euros al mes.

Pero tras las económicas vienen las barreras burocráticas: “El acceso a las escasas plazas con ayudas para las familias más vulnerables no solo depende de 'condiciones objetivas' sino de ser capaces de lograr completar los complejos trámites administrativos”, analizan. Es decir, las normativas o los plazos de matriculación son un factor que dificulta el proceso a familias “en las que confluyen múltiples situaciones problemáticas”, y eso abre aun más la brecha. Llaman por tanto a mayor flexibilidad.

Lo ilustran con un ejemplo: ocurre que muchas familias, especialmente migrantes, carecen de redes sociales y contactos con los que poder informarse y ayudarse. “Los procedimientos administrativos actuales no dan respuesta a diferentes situaciones sobrevenidas”, añaden también sobre este tipo de complejidades. Otro ejemplo sobre esto: el cumplimiento de plazos de matrícula no se adapta a los niños y niñas que se han desplazado entre regiones, o cuyos padres tienen trabajos estacionales, y por tanto no pueden matricularse con los plazos ya cumplidos.

Una etapa con valor en sí misma

Por lo general, dicen, la educación infantil es un “modelo rígido” no adaptado a todos los tipos de familia. “Obedece a horarios y condiciones laborales a tiempo completo y estables, muy diferentes a la realidad de las familias con empleos precarios y horarios atípicos”. Y hay otros factores, culturales. El hecho de que “para muchas familias los niños y las niñas pequeños están mejor con sus madres, incluso cuando las condiciones de crianza no son las más adecuadas” o que “generalmente esta etapa no se valora en sí misma, se plantea como un elemento de conciliación laboral”. Para paliarlo, la educación infantil ha de plantearse atendiendo a la diversidad y rompiendo la división entre educación y cuidados, sostiene la organización.

Sobre esto último hacen hincapié desde Save The Children, o “por qué es mejor prevenir que curar”. La educación de 0 a 3 años, explican, es la del momento en el que el cerebro es “más plástico”: “700 conexiones neuronales por segundo se forman a esa edad y son las bases del desarrollo y el aprendizaje”. Es además “más eficaz, barato” y “rentable” que invertir en medidas, como pueden ser recursos destinados al refuerzo en el estudio o la inserción laboral, que compensen desigualdades posteriores. Y, de manera paralela, es una buena medida de conciliación al favorecer la reincorporación de las madres al trabajo y mejora las tasas de natalidad.

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