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Los fabricantes de camiones europeos se niegan a hacer públicos datos clave para conocer sus emisiones de CO2

Consideran que revelar los datos aerodinámicos "perjudicaría la competitividad" por ser "sensibles" para la competencia, según un documento interno de la patronal

La Comisión Europea prepara una regulación de control y transparencia sobre el consumo de carburante y producción de gases de los vehículos pesados

Un grupo de fabricantes ya fue sancionado en 2016 por pactar los precios tras la implantación de tecnologías verdes obligatorias por la normativa europea

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El sector del transporte cerró 2016 con un 4 % de crecimiento

EFE

Los fabricantes de camiones se niegan a hacer pública la aerodinámica de sus modelos como planea exigirles la Comisión Europea. Estos datos son cruciales en la eficiencia medioambiental de los vehículos ya que marcan su consumo de combustible y, por tanto, sus emisiones de CO2.

La patronal europea ACEA considera que los valores aerodinámicos "son especialmente sensibles desde el punto de vista competitivo" y "no serán de mucha utilidad porque son un dato más en el cálculo de emisiones. Hacerlos públicos perjudicaría la competitividad de la industria europea", explica la patronal en un documento interno de posición al que ha tenido acceso eldiario.es.

La Comisión Europea está redactando la nueva regulación de control e informe sobre consumos y emisiones de vehículos pesados. La normativa establece los tests y pruebas a los que estarán obligados los fabricantes desde 2019. Y qué datos deberán hacerse públicos en aras de la transparencia en el mercado. Los aerodinámicos están entre los propuestos por la Comisión. Las fábricas se niegan.

Precisamente seis fabricantes de camiones (MAN, Volvo y Renault, Daimler, Iveco y DAF que suponían el 90% de las unidades vendidas en la Unión Europea) fueron multados en septiembre de 2016 por el Ejecutivo comunitario por haber formado un cartel. Y, precisamente, por pactar los precios derivados de las exigencias medioambientales. 2.930 millones de euros de sanción por 14 años de acuerdos ilegales. 

La CE estableció que los fabricantes pactaron el calendario para la introducción de nuevas tecnologías requeridas para cumplir con los cada vez más estrictos estándares contra las emisiones de la UE. Igualmente acordaron pasar a los clientes los costes de estas tecnologías.

Justamente estos clientes, los transportistas que compran camiones, han remitido una carta al comisario europeo de Energía y Cambio Climático, Miguel Arias Cañete, en la que dan la bienvenida al acceso público de las prestaciones aerodinámicas de los modelo.

También piden que la regulación se refuerce todavía más y que se publiquen los "valores medios de eficiencia de los motores o las transmisiones", según el texto que ha revisado este medio. Esto "permitiría agrupar a los nuevos camiones según tengan mejores o peores prestaciones lo que incrementará las opciones de elección", dicen siete asociaciones de transportistas en un comunicado conjunto.

ACEA discrepa y se defiende: "Dado que serán las autoridades las encargadas de comprobar que los datos son precisos, no hay ninguna razón para hacerlos públicos. El análisis de estos datos requieren cierto nivel de conocimientos, normalmente solo al alcance de los fabricantes.  Así que solo los competidores directos serían capaces de evaluar esta información".

La asociación Transport & Environement explica que la nueva regulación europea es importante porque "los transportistas gastan unos 32.000 euros al año por camión en combustible y las prestaciones aerodinámicas son una información crucial ya que la eficiencia con el carburante pueden influir hasta en un 40% en las emisiones de CO2".

Influencia en las regulaciones

La patronal de los fabricantes de vehículos acumula un historial de maniobras para aguar las restricciones ambientales a su producción. A la multa por prácticas prohibidas que le impuso la CE hace un año, se unen otros episodios más o menos recientes en los que influyeron para protegerse de la política verde.

En octubre de 2015, en medio del escándalo del dieselgate (el fraude que Volkswagen desarrolló para falsear los datos de emisiones de sus modelos), los fabricantes consiguieron que las nuevas pruebas de contaminación "en condiciones reales de conducción" elevaran los niveles de gases admisibles. Contaron con la  colaboración de algunos gobiernos como el español.

Aunque en el documento sobre camiones ACEA reitera su compromiso con "los objetivos de la Comisión para incrementar la transparencia y de este modo contribuir a la descarbonización del transporte europeo por carretera", otro informe interno de la asociación de febrero de 2016 subrayaba que los fabricantes ya habían hecho lo posible para recortar las emisiones y sugería que los Estados miembros de la UE acometieran una inversión de 300.000 millones de euros para reasfaltar las vías y así mejorar la eficiencia de los vehículos.

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