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703 hombres han asesinado a sus parejas o exparejas en los últimos diez años

"Parece un asunto de determinados hombres que pierden la cabeza y no es así. No es una violencia espontánea, nace de los machismos", señala el exdelegado del Gobierno para la Violencia de Género

Según la OMS, 920 millones de mujeres han sufrido violencia física o sexual, es decir, cientos de millones de hombres han ejercido violencia machista

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Rueda de hombres contra la violencia de género en Toledo. FOTO: Ahige

Rueda de hombres contra la violencia de género en Toledo. FOTO: Ahige

El dato no es nuevo: 703 mujeres han sido asesinadas en España desde 2003 por sus parejas o exparejas. Sin embargo, detrás de esa cifra hay otro dato obvio que, sin embargo, no suele señalarse: 703 hombres asesinaron a sus compañeras sentimentales en los últimos diez años. La última, este fin de semana en Madrid. "Los hombres quedan muy ocultos detrás de las circunstancias, es una forma de esconder la incomodidad que supone ser responsables de esta situación. La ausencia de los hombres es parte del entramado que hace que parezca que este es un problema de algunos hombres, no de todos los hombres", explica Miguel Lorente, forense y exdelegado del Gobierno para la Violencia de Género.

"Es muy común culpar al otro, señalar que son los hombres extranjeros o que beben los que son agresivos. No pretendemos culpabilizar a todos los hombres, no todos son violentos, aunque la mayoría ejercemos micromachismos y eso acaba conduciendo y justificando conductas de mucha más agresividad y de eso somos pocos conscientes. Es necesario que cambiemos cómo construimos la masculinidad", señala Pere Fulleres, miembro de la coordinadora de la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género (Ahige).

También Lorente critica la falta de conciencia crítica: "No se identifica como un problema de identidad masculina, sino que parece que es un asunto de determinados hombres, que quizá beben o pierden la cabeza y no es así. No es una violencia espontánea, nace de los machismos".


La última macroencuesta sobre violencia de género, hecha en 2011 por el entonces Ministerio de Igualdad y el CIS, puso de manifiesto que 600.000 mujeres la sufrían. "Eso quiere decir que 600.000 hombres ejercen violencia contra las mujeres, o quizá algo menos, porque hay hombres que la han ejercido sobre varias, aunque en cualquier caso sería una cifra muy parecida", dice Lorente. En la anterior macroencuesta, elaborada seis años antes, en 2006, el número era significativamente menor: 400.000 mujeres eran víctimas de violencia machista.

Para el exdelegado de Violencia Género, este aumento se debe a un cambio de actitud por parte de las mujeres y a la reacción machista que eso genera: "La gran transformación social se está produciendo en base a las mujeres. Cuando llegan a relaciones en las que los hombres siguen teniendo ideas tradicionales cuestionan ese orden. La violencia de género se produce porque los hombres intentan controlar a las mujeres, someterlas, que sepan lo que es bueno".

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió hace solo unos meses de que la violencia hacia las mujeres ha adquirido proporciones de pandemia. De las 2.630 millones de mujeres mayores de 15 años que hay en el planeta, el 35% ha sufrido alguna vez violencia física de su pareja o una agresión sexual por parte de otra persona,  alrededor de 920 millones de mujeres. Es decir, cientos de millones de hombres ejercen o han ejercido violencia contra las mujeres.

Fulleres subraya la importancia de trabajar para aumentar la conciencia de los hombres sobre los diferentes grados de violencia machista y su impacto en la vida de las mujeres. "Somos responsables de que la violencia machista siga sometiendo a las mujeres. Ahora estamos haciendo hincapié en las microviolencias o micromachismos, que son muy poco visibles, que pasan desapercibidos, pero que lo impregnan todo", dice. Microviolencias que van desde chistes fáciles y burlones, el cuestionamiento de las mujeres en puestos de responsabilidad, a los piropos, el hostigamiento callejero, o la falta de compromiso con las tareas de cuidado.

La educación aparece, una vez más, como la llave para aumentar la conciencia, erradicar el machismo y, por tanto, la violencia de género. "Si en el proceso educativo y social enseñáramos que determinadas expresiones, comportamientos e ideas significan control, sumisión y no tienen nada que ver con el amor, las personas no seguirían luego esos caminos, pero continuamos transmitiendo lo contrario", asegura Lorente.

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