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Déjennos votar de una vez

La pregunta no es si queremos votar o no, la pregunta es por qué nuestros gobernantes aún no han eliminado el voto rogado

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Un grupo de jóvenes celebra una 'misa fúnebre' por el voto robado. | Marea Granate

Imagen de archivo: un grupo de jóvenes celebra una 'misa fúnebre' por el voto robado. | Marea Granate

El ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, ha afirmado esta semana en el Senado que el drástico descenso del voto exterior se debe "a lo mejor" a que los emigrantes españoles no quieren participar" en las elecciones. De esta forma, echa la culpa a la ciudadanía emigrada de una situación provocada, única y exclusivamente, por las políticas gubernamentales.

El ministro Zoido ha ido un paso más allá en la desfachatez a la que nos tiene acostumbrado su Gobierno. Ante la interpelación de otro partido en el Senado sobre las medidas que debería adoptar el Ejecutivo para proteger los derechos electorales de los españoles en el exterior, el titular de Interior ha sugerido que, si el voto exterior ha descendido, quizá se deba a que a quienes hemos emigrado no nos interesa participar en la vida política de nuestro país, obviando así 6 años de voto rogado y de los esfuerzos de colectivos como Marea Granate para derogar la actual normativa electoral.

Con sus últimas declaraciones, Zoido ha faltado el respeto a cientos de miles de personas que se han quedado sin votar por un procedimiento injusto e inútil que su propio partido puso en marcha con el apoyo del PSOE, CIU y PNV a través de la reforma de la LOREG de 2011. Parece que el ministro se ha perdido las decenas de artículos y reportajes aparecidos en prensa de estos últimos años de intensa actividad electoral, en la que los medios han contando las historias de muchas, muchísimas personas, que quisieron votar pero no pudieron hacerlo.  

Entre las numerosísimas iniciativas emprendidas por Marea Granate para denunciar esta ley y pedir su retirada, un ejemplo: solo en la web de #RescataMiVoto (en la que abstencionistas se ofrecían a donar su voto a personas en el extranjero que no podían o no sabían cómo ejercer su derecho) se inscribieron más de 10.000 personas en tan solo unos días. Entre los motivos esgrimidos por estas personas deseosas de votar, destacaban la falta de información, de medios o de facilidades administrativas... todos ellos, problemas que el Gobierno podría haber subsanado si hubiera tenido verdadero interés en hacerlo.

¿Suponen las declaraciones del ministro un cambio de estrategia del Partido Popular? ¿Empezarán ahora a decir que las personas emigrantes no estamos interesadas en política?  

En concreto, Marea Granate, que aglutina a personas españolas emigradas a países de los cinco continentes, desde Japón hasta Alemania, pasando por Argentina, Australia o Estados Unidos, lo ha dejado claro muchas veces: somos un colectivo apartidista, pero fuertemente político. Nos interesa la política y todo lo que ocurre en nuestro país. Cuando aparecen casos de corrupción, nos siguen afectando igual aunque estemos lejos; cada recorte presupuestario en servicios sociales, cada ataque a la libertad de expresión, cada atentando contra los derechos de la ciudadanía, nos siguen indignando de la misma forma que si aún residiéramos en el Estado español, porque, por extraño que les parezca a nuestros gobernantes, algún día nos gustaría volver.

"La culpa no es del procedimiento"

Ha quedado más que demostrado que la caída de la participación exterior se debe al sistema de ruego. Desde Marea Granate hemos publicado  diversos informes con la historia del voto rogado, su inutilidad y sus pésimas consecuencias.

A pesar de ello, Zoido continuó con la línea de su discurso: "No vayamos a echarle la culpa al procedimiento", se atrevió a decir, y eso que la eliminación de este sistema fue el único tema aprobado por unanimidad en el Congreso tras las elecciones del 20D... aunque de aquello haya pasado ya más de un año y no se haya producido ningún cambio.

La pregunta, señor ministro, no es si queremos votar o no, la pregunta es por qué no han eliminado ya la ley del voto rogado. La pregunta es por qué siguen dándole vueltas al asunto si ya han reconocido que no funciona y han declarado que quieren reformarla.

Lo hemos dicho en todos los idiomas, de todas las maneras posibles, lo hemos cantado, bailado, gritado, nos hemos desgañitado de tanto pedirlo. Pero lo repetiremos una vez más: por favor, señores gobernantes, pónganse manos a la obra, cambien la ley electoral y déjennos votar de una vez.

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