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Tópicos universitarios

En cuanto a la afirmación de que sobran los universitarios, parece que los jóvenes son inasequibles al desaliento que supone pasar a engrosar el paro o la sobrecualificación al terminar su carrera

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En España sobran universidades y universitarios. Poca gente estudia FP, que tiene buena integración laboral, mientras que los universitarios están sobrecualificados o en paro. La forma más eficiente y equitativa de mejorar el acceso a la universidad es combinar un sistema de becas para los más pobres con el acercamiento de las tasas al coste real de la matrícula para quienes la puedan pagar, como ocurre en los países con las mejores universidades del mundo.

Estas afirmaciones las pude oír de boca de Guillermo de la Dehesa en la jornada organizada por Strategy Spain. En el breve debate que siguió, esbocé algunas críticas a estas ideas tan asentadas en ciertos ámbitos económicos y políticos, que creo que no se respaldan adecuadamente en los datos. La idea de que sobran universidades se basa en el rápido crecimiento de su número en los últimos años, pero si comparamos con otros países de la UE o, por ejemplo, con el Estado de California, estamos en promedios internacionales. El problema podría ser la falta de especialización, o la existencia de titulaciones repetidas con muy pocos alumnos en muchos campus, pero no el número de universidades.

La cuestión de la sobrecualificación puede que no sea un problema de la universidad sino de una economía especializada en empleo de baja cualificación

En cuanto a que sobran los universitarios, parece que los jóvenes son inasequibles al desaliento que supone pasar a engrosar el paro o la sobrecualificación al terminar su carrera.  Por lo menos desde los setenta se oye "universidad, fábrica de parados". La prueba de que esto es así es que el paro de los jóvenes universitarios es mayor que el paro de los titulados en FP superior. Pero desde los setenta, observamos que pasados los treinta años de edad, el paro de los universitarios desciende considerablemente. Realmente lo que sucede al comparar el paro de los jóvenes universitarios con los de FP es que se comete un error metodológico. Lo importante al comparar no es la edad sino el tiempo que se lleva buscando empleo. Los universitarios, como terminan sus estudios a edad más tardía, encuentran trabajo a edad más tardía. Cuando se corrige este problema, no hay tales diferencias.

Además, el dilema en España no es FP vs. universidad sino FP vs. fracaso escolar. Por lo que tenemos relativamente poco alumnado en FP es debido a que en España los requisitos académicos de acceso a la FP son más rigurosos y academicistas que en otros países. Está bien que haya un FP en la que se necesite el título de ESO o de Bachillerato, para haría falta otra FP media y superior en la que los requisitos fuesen otros. En este sentido las reformas de la LOMCE son un intento de mejorar la situación, facilitando el paso de la ESO a la FP de Grado Medio, y de ésta a la de Grado Superior.

¿Pero y la sobrecualificación? Esto podemos abordarlo de varias formas. Una es si debemos respetar (y pagar) la vocación profesional de todo aquel que lo desee, o solo las vocaciones profesionales con rentabilidad a corto plazo en el mercado de trabajo. Por ejemplo, alguien que quiera ser periodista ¿se lo debemos permitir dado el paro que hay entre los periodistas? Quienes comienzan la carrera ya lo saben, así que se supone que valoran lo suficiente su vocación como para correr el riesgo. Pero es que, además, hay situaciones imprevistas. Por ejemplo, arquitectura ha pasado de ser una profesión con buena inserción laboral o no serlo. ¿Cómo vamos a saber si los periodistas serán la profesión del futuro o no? Quizá sea mejor dejar que cada cual escoja su trayectoria profesional, pues lo único que está claro sobre el mercado de trabajo es que es muy incierto.

La otra cuestión, relacionada con la anterior, es la sobrecualificación. España es de los países de la UE con más sobrecualificación. Se tiende a plantear esto como un problema del sistema universitario, que no prepara adecuadamente. Entonces surge la duda de por qué cuando los españoles se van de Erasmus o emigran, no tienen problemas de nivel educativo. Más bien al contrario, en varias profesiones (ingenierías, salud…) los universitarios españoles son muy apreciados.

La cuestión de la sobrecualificación puede que no sea solo un problema de la universidad. También es un problema de la economía. Una economía especializada en empleo de baja cualificación, como la hostelería, no demanda universitarios. Son las economías de otros países las que absorben los universitarios que no encuentran trabajo aquí.

En cuanto a la cuestión de las tasas de matrícula en la universidad, se obvia los estados alemanes en los que es gratis, o que hay países nórdicos con universidades entre las mejores del mundo con sistemas de acceso gratuito a la educación universitaria. Y se olvida el problema que están teniendo países como EEUU, que tras implantar un sistema de préstamos, se encuentra que con una burbuja de deuda que puede ser más peligrosa que la que vivieron con la vivienda. Al igual que aquí, muchos universitarios no encuentran trabajo acorde a sus expectativas, con el agravante de que allí tienen una deuda con el banco que no pueden pagar. Además, los precios de la universidad han crecido de forma desmesurada con respecto al coste de la vida, con la promesa de que el título les hará ri cos.

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