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Mónica García: “La ciudadanía pide que vayamos todos a una"
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ENTREVISTA
Ministra de Sanidad y candidata a las primarias de Más Madrid

Mónica García: “La ciudadanía pide que vayamos todos a una: nuestro adversario no está entre nosotros, es Ayuso”

La ministra de Sanidad, Mónica García, en la redacción de elDiario.es

África Gelardo Arrebola

26 de abril de 2026 22:59 h

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Mónica García (Madrid, 1974) ha decidido oficialmente dar un paso al frente. Pretende ser la candidata de Más Madrid para intentar arrebatarle la mayoría absoluta a una presidenta autonómica que considera que encarna ahora “muchísimo mejor que Abascal” las políticas de la extrema derecha. Que no necesita a Vox porque, ideológicamente, es Vox. Y todo ello mientras Madrid se torna “más desigual, más difícil, más inaccesible”. Un Madrid “pensado para los fondos buitre”. Eso sí, un Madrid que, según las encuestas, podría volver a aupar al poder a Isabel Díaz Ayuso de cara a las próximas elecciones de 2027.

La suya es la única candidatura oficial anunciada, aunque otras figuras, como la de Emilio Delgado, han dejado la puerta abierta a presentarse también. “Hay algo que nos está pidiendo la ciudadanía, que es que dejemos de mirarnos el ombligo y vayamos todos a una, tanto a nivel regional como estatal”, dice García, en conversación con elDiario.es. “Nuestro adversario no está entre nosotros, está enfrente, es Ayuso, es el Partido Popular”, aunque también “los fondos buitre, los oligarcas, Trump o Netanyahu”.

La también ministra de Sanidad lleva estas últimas semanas bajo el foco mediático por el conflicto entre el Ministerio y los sindicatos médicos, que ha acabado en nuevas jornadas de huelga tras la última propuesta de la cartera que dirige García. “A los que me llaman traidora y dicen que tengo que dimitir, creo que les hubiera traicionado si hubiera dejado en el cajón estas mejoras y no hubiera hecho nada”, responde García.

Acaba de anunciar que se postula de nuevo para las primarias de Más Madrid. ¿Por qué ha decidido dar este paso? ¿Cuándo tomó la decisión?

Nunca me he ido de Madrid. Independientemente de que sea ministra de Sanidad, siempre he tenido el alma dividida entre la sanidad y la otra pasión, que es Madrid. Madrid es un freno para el avance de España. Todas las políticas progresistas que hemos puesto en marcha desde el Gobierno no han permeado a los madrileños y madrileñas. Y eso es porque tiene un gobierno que está haciendo un búnker ideológico y es el laboratorio de las políticas trumpistas y de la ultraderecha. Necesitamos cambiar la pieza de Madrid para cambiar el avance del resto de España.

Si finalmente es la candidata, ¿tiene pensado continuar en el Gobierno hasta que se anuncien las elecciones o pretende dejar el Ejecutivo antes?

No, nos queda un año en el Gobierno. Nos quedan muchas reformas y muchas transformaciones de nuestra sanidad pública por hacer. Desde que hemos llegado hemos impulsado medidas que llevaban en el cajón diez, quince o veinte años. Igual que estamos celebrando ahora los 40 años de la Ley General de Sanidad, necesitamos darle un impulso a nuestro sistema público, que es el eje vertebrador de nuestro estado de bienestar y que nos permite reconocer a la sociedad tal y como la reconocemos: una sociedad que no le pregunta a ningún paciente de dónde es, ni de dónde viene, ni cuánto dinero tiene en la cartera, sino qué le pasa y en qué le puede ayudar.

En las elecciones autonómicas de 2023, Más Madrid consiguió ser segunda fuerza en la Asamblea. ¿Qué ha cambiado desde entonces?

Cada vez que nos hemos presentado en Más Madrid hemos tenido más respaldo, más escaños y más reconciliación de la gente con la política. Ha cambiado que tenemos un Madrid más desigual, más difícil, más duro, más caro, más inaccesible. Un Madrid que no está pensado, ella misma lo dice, para los madrileños y los ciudadanos: está pensado para los fondos buitre. Ella quiere que Madrid sea Miami y yo quiero que Madrid sea Madrid. 

Madrid tiene un gobierno que está haciendo un búnker ideológico y es el laboratorio de las políticas trumpistas y de la ultraderecha. Necesitamos cambiar la pieza de Madrid para cambiar el avance del resto de España

También ha cambiado la percepción que se tiene de las políticas ultraneoliberales. Parecía que la señora Ayuso era una derecha supuestamente moderada y lo que ha hecho durante todos estos años ha sido materializar las propuestas más ultras. Ya no solo de Vox, sino las iniciativas de Trump, de Netanyahu y de toda esa Internacional del odio. Por eso creo que cambiar la pieza de Madrid va a ser algo fundamental. Nos lo va a agradecer el espacio progresista, pero también creo que nos lo va a agradecer la derecha moderada de este país.

Y, sin embargo, las encuestas para Madrid apuntan a que Ayuso podría revalidar su mayoría absoluta. ¿Cómo lo explica? ¿Qué ha hecho mal la izquierda?

Para darle la vuelta a la tortilla hay que tener en cuenta que la tortilla lleva pegada a la sartén 30 años. Ese búnker ideológico que hace que nada de la buena política pueda permear a los madrileños y madrileñas provoca que tengan cierta desconfianza a que la política les resuelva sus problemas. Sin embargo, desde el Gobierno hemos resuelto algunos de esos problemas. Hemos transferido a la Comunidad de Madrid muchos miles de millones de euros más de los que le transfería el señor Feijóo. Y eso no se ha visto: no se ha materializado ni en los sueldos de los profesionales sanitarios, ni en los centros de salud, ni en la educación, ni en la vivienda, ni en la facilitación de la vida ni en un Madrid más verde.

Ayuso encarna muchísimo mejor que el señor Abascal todas las políticas de la ultraderecha.

Ese búnker ideológico viene acompañado de un búnker mediático que hace que las buenas noticias no permeen a la ciudadanía madrileña. Y ese es nuestro trabajo, ir municipio a municipio, puerta a puerta, explicando que podemos tener un Madrid infinitamente mejor que el que tenemos.

En los últimos días, PP y Vox han pactado en dos comunidades diferentes. Uno de los puntos más comentados del acuerdo ha sido el concepto de ‘prioridad nacional’. Abascal ya ha adelantado que quieren incluirlo también en otros territorios. Aquí Ayuso, por ahora, se ha mostrado contraria. ¿En caso de que el PP de Ayuso necesite a Vox porque no consiga la mayoría absoluta, cree que cederían también en este asunto?

Ayuso no necesita a Vox porque encarna la mayoría de las políticas que dice Vox. Más allá de un aspecto muy concreto de esta prioridad nacional, en todo lo demás está a favor. La señora Ayuso ha criticado la sanidad universal, la regularización de los migrantes y todo aquello que nos hace ahora mismo el faro moral del mundo. Ha criticado al Gobierno por condenar un genocidio y por enfrentarse a Trump. 

Mónica García, durante la entrevista con elDiario.es

Ayuso encarna muchísimo mejor que el señor Abascal todas las políticas de la ultraderecha. Nosotros tenemos una prioridad nacional: la sanidad universal y que no tengamos una universidad asfixiada. Nuestra prioridad nacional es que tengamos la factura de la luz más baja de toda Europa o que tengamos una transición ecológica, que tengamos unas ciudades verdes, futuro para los jóvenes. Y, sobre todo, que el acceso a la vivienda cumpla con el artículo 47 de la Constitución. Son diferentes prioridades y yo creo que las de Ayuso y las de la derecha han estado claras durante todos estos años.

En el acto donde se postuló como candidata defendió que lo haría sin “renunciar a ninguna bandera”. Su compañero Emilio Delgado sostiene que la izquierda tiene que cambiar su discurso en cuestiones como feminismo o como inmigración para atraer a una parte de la población que ha caído en manos de la extrema derecha. ¿Cree que son compatibles estas dos posturas?

Claro que son compatibles. Por eso digo que no tenemos que renunciar a ninguna bandera. Es compatible defender que tenemos que llegar a unas capas de la población más amplias, sin olvidar a las que hemos defendido y tenemos que seguir defendiendo. Es compatible hablar de las familias trabajadoras con que hay determinados colectivos que han estado históricamente marginados, que también tienen los problemas de los trabajadores y las trabajadoras.

No podemos dejar caer ninguna de las banderas, ni del colectivo LGTBI, ni de las mujeres trans, ni del feminismo, ni de los migrantes. Porque son precisamente esas banderas las que la ultraderecha ha ido a atacar en primera línea

El feminismo nos ha traído no solo el concepto de igualdad, sino una sociedad mejor. No podemos renunciar a esa bandera. Entre otras cosas porque las mujeres no somos una minoría, no somos una identidad que haya que proteger. No podemos dejar caer ninguna de las banderas, ni del colectivo LGTBI, ni de las mujeres trans, ni del feminismo, ni de los migrantes. Porque son precisamente esas banderas las que la ultraderecha ha ido a atacar en primera línea. 

Esto es perfectamente compatible con defender a la clase trabajadora. ¿Cómo lo hemos hecho? Aumentando el salario mínimo interprofesional, disminuyendo a la mitad el paro juvenil, disminuyendo la brecha entre hombres y mujeres en nuestro país. Nosotros no competimos con los de al lado. Los derechos no compiten entre sí. Nosotros competimos con quienes desde arriba nos están robando la sanidad, quienes nos están robando el derecho a la vivienda y que nos están robando el derecho a las oportunidades de tener una vida mejor. Contra esos competimos, no competimos entre nosotros.

Delgado abrió la puerta en una entrevista en octubre del año pasado a postularse a unas primarias. ¿Habló con él antes del anuncio del sábado para explicarle su intención?

Obviamente. No solamente he hablado con él, sino que llevamos hablando con él muchos meses sobre cómo podemos combatir a Ayuso juntos. Nos necesitamos todos. Esto no es ni tú ni yo, somos un nosotros que esperamos ampliar. En Más Madrid tomamos las decisiones de forma colectiva.

Hay algo que nos está pidiendo la ciudadanía, que es que dejemos de mirarnos el ombligo y que vayamos todos a una, tanto a nivel regional como a nivel estatal. Nuestro adversario no está entre nosotros, está enfrente, es Ayuso, es el Partido Popular

Por supuesto que le avisé, como también avisé al presidente del Gobierno y él me dijo que más o menos ya lo sabía porque yo durante los años que llevo de ministra nunca me he ido de Madrid. He estado en los barrios, he estado con mi organización haciendo calle, que es lo que necesitamos. Todos necesitamos la fuerza de Emilio, la templanza de Manuela, el arrojo de Rita Maestre, de Carla Antonelli, de nuestras diputadas en el Congreso y nuestras concejalas y concejales. 

¿Y le ha dicho Delgado si tiene intención de postularse? 

Lo que me ha dicho es que quiere acabar con Ayuso. Y cuando yo le dije que me iba a presentar me dijo que le parecía bien. Y, de hecho, le tendí la mano ayer para que fuéramos juntos, como se la he tendido a todos aquellos compañeros y compañeras de la organización que queremos ir a una. 

Hay algo que nos está pidiendo la ciudadanía, que es que dejemos de mirarnos el ombligo y que vayamos todos a una, tanto a nivel regional como a nivel estatal. Hay algo que ha calado, que trasciende a la unidad de la izquierda y que tiene que ver con que seamos capaces de entender quién es nuestro adversario. Nuestro adversario no está entre nosotros, está enfrente, es Ayuso, es el Partido Popular, que no ha sido capaz de poner ni una sola medida de mejora de la vida de la gente encima de la mesa. Nuestro adversario son los fondos buitre, los oligarcas, Trump, Netanyahu. No nos podemos equivocar de adversario y nos podemos equivocar tampoco de rumbo en el mapa.

Hablando de Ayuso, ahora mismo tiene varios frentes judiciales abiertos. El próximo 6 de mayo Miguel Ángel Rodríguez [su jefe de gabinete] tendrá que declarar como investigado por haber difundido los nombres de dos periodistas de El País que trabajaban en una información sobre Alberto González Amador. ¿Qué opinión le merece?

Están en su peor momento. Todos los frentes judiciales se los ha ido abriendo ella con tesón y muchos tienen que ver con su manera de entender la política y el poder. No tiene que ver con esa vocación de servicio público sino con una manera de entender el poder muy personalista que se ejerce a través del miedo y de la crueldad. Cualquiera que haya estado siguiendo a la señora Ayuso durante estos años ha visto lo cruel que ha sido, por ejemplo, con las familias de los mayores de las residencias, con los niños y niñas palestinos o con algunos compañeros suyos de partido, empezando por el señor Casado.

Esa manera de manifestar el poder con crueldad, con odio, con miedo y con mentiras le va a pasar factura. La ultraderecha del odio está empezando a estar de capa caída. Lo hemos visto con Viktor Orbán en Hungría y el siguiente paso es la señora Ayuso. 

Un juzgado acaba de admitir la querella de la exconcejala de Móstoles por acoso sexual y laboral contra el alcalde de esa localidad. Ayuso ha salido a defender a Manuel Bautista. Me pregunto cómo se debería actuar en este caso y qué mensaje se traslada desde las instituciones, especialmente a las mujeres.

Voy a dar la vuelta a la pregunta, porque no es desde las instituciones, es desde el PP. Las mujeres en el Partido Popular no están protegidas. Las mujeres en el resto de partidos hacemos para que estén protegidas. En el PP están al albur de los acosadores sexuales y laborales. Si te pasa, no vas a tener el apoyo de tu presidente ni de tu partido y lo que te van a aconsejar es que estés calladita. Ese es el mensaje que se le da a las mujeres del PP.

Todos los frentes judiciales de Ayuso se los ha ido abriendo ella con tesón y muchos tienen que ver con su manera de entender la política y el poder. No tiene que ver con esa vocación de servicio público sino con una manera de entender el poder muy personalista que se ejerce a través del miedo y de la crueldado

A las mujeres de la sociedad le estamos dando otro mensaje. Tenemos que proteger a las mujeres de los acosadores sexuales y de los acosadores laborales desde las instituciones, desde las organizaciones políticas, desde las empresas. Cuando Ayuso protege a todo aquel que tiene un mínimo rastro de duda de acoso sexual o laboral, como puede ser el señor Bautista o el señor Plácido Domingo o el señor Julio Iglesias, lo que le está diciendo a las mujeres es: yo no te voy a proteger. Es más, voy a proteger al acosador. 

Cuando la concejala fue a Ayuso a pedirle ayuda, lo que se encontró es una puerta cerrada. Eso no ocurre en el resto de organizaciones políticas. Por lo menos en Más Madrid no ocurre ni ha ocurrido nunca. Siempre estamos con la víctima.

La Comunidad de Madrid ha perdonado 71 millones a Quirón y Ribera Salud después de asumir y tratar a sus pacientes. ¿Usted cree que es viable este modelo de sanidad? ¿Qué propone?

La señora Ayuso y el PP en la Comunidad de Madrid se han montado un subsistema sanitario para seguir alimentando a Quirón, más a Quirón que a Ribera Salud, del proyecto que tendría que ir a la sanidad pública para beneficio privado de sus amigos. No solamente son los 71 millones que les ha perdonado. Cuando tú no cobras una deuda, estás presuntamente malversando dinero público porque con esos 71 millones podrías haber contratado a 1.200 profesionales sanitarios. Son los 5.600 millones, que es la mitad del presupuesto para sanidad de un año, que se le ha dado en los últimos cinco años a Quirón. Es un artículo pagado por personas de Quirón que decía que lo hacían muchísimo mejor que la sanidad pública. Y Ayuso puso un tuit diciendo que qué bien lo hace Quirón, qué mal la sanidad pública. Que la sanidad pública tiene peores resultados, la que ella gestiona. Sabiendo que, de los 32 hospitales que tiene Madrid, solo cinco son del modelo sanitario que ella defiende. Los otros no van con ella. Si fuera eso real, tendría que estar cesando a la consejera de Sanidad inmediatamente.

Como venimos recordando con esta Ley General de Sanidad, los negocios y la protección de la salud colisionan. No se puede hacer negocio con la salud. El que quiera hacer negocio que lo haga en otro sitio.

En la última semana se han tensado aún más las relaciones con el comité de huelga. De hecho, los sindicatos de médicos han llegado incluso a pedirle su dimisión. ¿Es posible desbloquear este conflicto?

Dos no acuerdan si uno no quiere. El comité de huelga ha roto unas negociaciones que estaban yendo bien desde hace varias semanas y las ha roto porque tienen una visión del conflicto que es el conflicto en sí mismo. En las últimas semanas a la mesa de negociación no han llevado las reivindicaciones legítimas de los profesionales, las cuales yo agradezco porque son el fruto de un malestar de 20 años y han hecho que tengamos la normativa del Estatuto marco más ambiciosa que podríamos tener. Pero cuando el comité no lleva esas reivindicaciones, sino que lleva una propia como es tener sillas en las mesas de negociación saltándose la ley electoral, lo siento, pero una negociación en la que pides algo ilegal o irreal no es una negociación.

Algunas de las demandas son imposibles. Y cuando alguien viene a demandar algo imposible, no quiere resolver el conflicto, quiere poner alguna excusa para poder mantenerlo

Desde el Ministerio hemos hecho todo lo que estaba en nuestra mano. Hemos asumido la disminución de las horas de guardia, la disminución de las guardias, la conciliación, la materialización de la estabilidad en el empleo en nuestro sistema sanitario para que no haya nadie que esté más de dos años con un empleo interino. Todas aquellas normativas europeas no solo las hemos cumplido sino que las hemos rebajado. Europa dice que como máximo un facultativo puede trabajar 48 horas. Nosotros hemos puesto un plazo para que pasemos a 45, luego a 42 y luego a 40 horas semanales. Pero para que se cumplan todos esos límites, las comunidades autónomas tienen que contratar recursos. Yo no puedo hacer menos guardias si no tengo más compañeros para dividirme las guardias. 

Hay cosas que son imposibles. Una de las cosas que nos pedía el comité de huelga es que las guardias fueran voluntarias. Ante todo, la Ley General de Sanidad nos dijo que los facultativos y los profesionales sanitarios éramos servidores públicos 24 horas, siete días de la semana. Algunas de las demandas son imposibles. Y cuando alguien viene a demandar algo imposible, no quiere resolver el conflicto, quiere poner alguna excusa para poder mantenerlo.

Aun así, nosotros nos hemos reunido ya 28 veces, nos reuniremos las veces que haga falta. Hemos propuesto diferentes alternativas. Les hemos pedido tanto nosotros como las comunidades, como los pacientes, la Organización Médica Colegial, o el Foro de la Profesión Médica, que suspendan la huelga mientras seguimos encontrando soluciones y no ha habido manera. No puedes acordar con una mano y romper el acuerdo con la otra. Es un flaco favor a las pretensiones legítimas de mejora de las condiciones. 

Mencionaba antes a las comunidades. ¿Cree que están colaborando con el Ministerio?

Hay comunidades que están colaborando con el Ministerio, algunas también del PP. Incluso las hay que ya han pactado con sus comités de huelga de médicos salidas al conflicto que van en la línea del Estatuto marco. Y hay otras que están poniendo todos los obstáculos posibles para que el conflicto se mantenga, a pesar de que esto repercute en sus listas de espera, en sus pacientes y en el ánimo de los profesionales. 

¿Y cuáles son los próximos que pretende dar el Ministerio de Sanidad?

Me veo atada de pies y manos, porque hemos llegado cuatro veces acuerdos y nada más salir por la puerta, los que firman el acuerdo, lo rompen. Pido responsabilidad al otro lado. 

En 22 años que he estado trabajando en el hospital nunca he oído a ninguno de los sindicatos que hoy reclaman la huelga decir que hay que acabar las guardias de 24 horas. Nunca he oído a un sindicato médico decir que va a hacer movilizaciones para mejorar las condiciones laborales. Ha sido llegar nosotros al Ministerio de Sanidad y remover toda la legislación que llevaba 20 años obsoleta, para plantear el mayor conflicto de la sanidad. No encaja.

Los que me llaman traidora y dicen que tengo que dimitir, creo que les hubiera traicionado si hubiera dejado en el cajón estas mejoras y no hubiera hecho nada. Desde que hemos llegado al Ministerio hemos sacado el Estatuto marco, la Ley de Ordenación de Profesiones Sanitarias, el Real decreto que regula las condiciones laborales de los MIR y de los EIR y de todos los residentes de nuestro país. Todo eso estaba sin tocarse y sin reivindicarse. 

Comentaba antes que la sanidad pública forma parte de su prioridad nacional. También mencionaba la vivienda, que en Madrid es uno de los problemas más acuciantes. El Gobierno de Ayuso se ha negado a aplicar la Ley de Vivienda. ¿Qué propone en este sentido Más Madrid?

Pues muy sencilla la propuesta, muy difícil el problema porque es un problema que llevamos arrastrando desde hace muchos años. En regiones como Madrid, el 40% de los ciudadanos dice que su principal preocupación es la vivienda. Está afectando a nuestra salud mental. 

Madrid es una región tensionada, no una zona tensionada, y el Partido Popular tiene que contarnos de qué lado está, si está del lado de la señora Ayuso y los especuladores o está del lado de los ciudadanos

Hay que hacer muchas cosas radicales a la vez, no solamente construir vivienda pública. El Plan Vive de la señora Ayuso ha sido un fraude más. No solo en número de viviendas, sino en el precio, que es el mismo del mercado. Hay que construir vivienda pública, hay que retener esa vivienda para que no pase al mercado. Y hay que poner un torniquete en esta sangría que es la prórroga de los contratos de alquiler. Tenemos dos días para convencer a la sociedad. El 74% de la población quiere que se prorroguen los contratos de alquiler, porque no podemos hablar de proteger a la ciudadanía en su cesta de la compra, en su gasto de electricidad o en su gasto en gasoil y no protegerla en lo más importante, que es la vivienda.

Y esa protección tiene que ver con que la gente pueda vivir tranquila, que no se expulse a las familias de los barrios. Es algo de sentido común. Y la señora Ayuso apuesta en su modelo de sociedad por un mercado especulador y voraz que se está haciendo con el futuro de los niños y las niñas. 

Madrid es una región tensionada, no una zona tensionada, y el Partido Popular tiene que contarnos de qué lado está, si está del lado de la señora Ayuso y los especuladores o está del lado de los ciudadanos. Por una vez en su vida tiene una oportunidad en toda la legislatura para demostrar de qué lado está.

¿Está de acuerdo con las propuestas de la ministra de Vivienda? ¿Considera que son suficientes?

Nosotros siempre hemos dicho que no son suficientes porque necesitamos abordar el problema del alquiler y necesitamos abordar el problema de las prórrogas de los alquileres. No basta con crear vivienda pública o construir. Necesitamos todo el arsenal de medidas y por eso hemos empujado al PSOE.

Por ejemplo, no estamos del todo de acuerdo con las rebajas fiscales a los caseros. Pero no solo por algo ideológico, sino porque no funcionan. Es un bizum que le damos del dinero de los impuestos directamente a los caseros. 

[El problema de la vivienda] es un destrozo social de tal calibre que tenemos que poner todas las medidas y ser todo lo radicales que tengamos que ser

Necesitamos medidas que nos cubran y que protejan al inquilino, a la gente que quiere comprar una casa, la gente que quiere tener acceso a una vivienda pública y medidas que bajen el mercado. Después de una crisis de vivienda, siempre va una crisis social y una crisis económica. Mientras, en estos años se van a forrar los de siempre, los grandes fondos, los grandes tenedores, ya estamos viendo las cifras en las cuales hoy está absolutamente sobredimensionado el mercado de los grandes tenedores, mientras que ese supuesto rentista que solo lo hace para compensar su renta o su pensión, es mínimo. 

Usted decía que el próximo martes se va a votar el decreto de los alquileres en el Congreso. ¿Dan por perdido ya el voto de Junts?

No lo damos por perdido, porque este problema también lo tienen los catalanes. Los catalanes y catalanas también están con el agua al cuello con sus alquileres y están pensando si se pueden quedar en su ciudad. Afecta transversalmente a todo nuestro país. 

Lo que se pide es una cosa muy sencilla que dice la Constitución, no es un invento de Sumar o de un ministro. Lo que dice la Constitución es que los poderes públicos tenemos que velar por que no se especule con la vivienda. Eso conlleva no solo malestar, también desarraigo, que la gente tenga que irse a vivir a 50 kilómetros de donde tiene que trabajar. Es un destrozo social de tal calibre que tenemos que poner todas las medidas y ser todo lo radicales que tengamos que ser. 

En estos meses estamos viendo movimientos por parte del espacio de la izquierda a la izquierda del PSOE. En Podemos existe también el debate sobre la posibilidad de hacer primarias abiertas conjuntas con otras fuerzas políticas. ¿Estaría usted a favor de un proceso con el resto de organizaciones para elegir al candidato de la izquierda?

Bueno, es que nosotros llevamos meses en ese proceso. Varias fuerzas progresistas, las que nos juntamos en el año 2023 para gobernar y para contener a la derecha de la ultraderecha. Lo hemos llamado la Alianza de las Fuerzas Progresistas. 

Nunca en este país hemos tenido a las fuerzas progresistas tan cohesionadas como estamos ahora, pensando cómo ponemos en marcha las mejores políticas públicas y defendemos al Gobierno de España. Porque son las políticas del Gobierno las que nos están poniendo como faro moral del mundo y las que reavivan los rescoldos de la socialdemocracia europea. No han salido de Ferraz, han salido de años de izquierda transformadora. 

Hemos encontrado ya un consenso de abordar el momento actual y el contexto actual de manera conjunta, de manera fraterna. Y esto no había ocurrido nunca. Nadie nos tiene que decir cómo tenemos que hacerlo y cuáles son las recetas que ya desde hace muchos años estamos trabajando en ellas.

¿Tiene usted algún nombre en mente que pueda liderar este hipotético espacio?

No tengo ninguno y tengo muchos. Creo que al final llegaremos al quién y de manera consensuada. Espero que no haya una sola persona, sino muchas que se hagan cargo de este espacio. Nos necesitamos todos. Estamos ahora en el cómo, sabemos el para qué y ya encontraremos el quién.

Se ha hablado mucho del nombre de Gabriel Rufián. ¿Usted lo contempla como posible candidato?

Yo lo contemplo todo y no contemplo nada. Tendremos que decidir entre todos cuáles son las personas que pongamos al frente de este espacio progresista que tiene que responder a las sensibilidades que hemos construido. A mí Rufián me parece que no solo ha puesto encima de la mesa una preocupación legítima, la de cómo afrontamos esta ola reaccionaria. Me encanta escucharle mover el avispero e intentar proponer ideas. 

Necesitamos todas las herramientas porque ahora mismo estamos en una lucha desigual y muchas veces la izquierda nos hemos fustigado. Hemos estado resistiendo a este embiste y ahora tenemos que ir a la carga, motivo por el cual yo he dado un paso al frente en la Comunidad de Madrid. Si el principal laboratorio de las políticas más ultras se está dando en Madrid, donde tenemos que ir es a la raíz del problema que es Madrid.

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